Columna vertebral: Fuguet, de hombre a hombre, por José Carlos Yrigoyen. (Perú21)
Columna vertebral: Fuguet, de hombre a hombre, por José Carlos Yrigoyen. (Perú21)

Han pasado ya casi dos décadas desde la publicación de la antología McOndo (1996), cuyo objetivo era definir quiénes eran y qué hacían los miembros de esa generación de escritores surgidos entre finales de los años ochenta y principios de los noventa, que eludían la sombra del realismo mágico para identificarse con una posición más acorde al individualismo y a la creciente globalización que marcaron aquella época. De los autores incluidos en aquella selección, muchos han desaparecido sin dejar rastro.

Otros han visto sus carreras estancarse o sus propuestas han caído en la obsolescencia. Entre los que han logrado superar la prueba del tiempo y alcanzar la madurez y la plena vigencia podemos contar a Alberto Fuguet (Santiago de Chile, 1964), quien luego de un largo y llamativo aprendizaje –que incluye novelas como Mala onda (1991), Por favor, rebobinar (1994) y Tinta roja (1996)– ha ido entregando libros donde experiencia y conocimiento sirven como materia prima para proyectos en los que la realidad es explorada sin pudor ni concesiones, hasta llegar a su mismo nervio. Este es el caso de la excelente Missing (2011). En la misma línea se puede inscribir la reciente No ficción, sin duda uno de sus libros más logrados.

Embarcándose en el peligroso juego de lo autoficcional, Fuguet cuenta cómo Álex –un escritor y cineasta exitoso cuyas obras tienen títulos muy parecidos a los suyos– visita a Renzo, un guionista de segunda fila vitalmente dañado con el que mantuvo durante ocho años una ambigua relación que basculaba entre una amistad estrecha y la pulsión homosexual. Álex le advierte que va a escribir un libro sobre esa etapa.

El anuncio desencadena una larga conversación que discurre a través de ataques, reproches, claudicaciones y confesiones que van revelando dos personalidades desestabilizadas y desoladas que deben enfrentar el hecho de que la única manera de resolver su inconclusa historia es restañar las heridas que ellos mismos en el pasado se habían infligido. Esa dolorosa búsqueda de la claridad y el orden en sus vidas es la que esta novela testimonia.

No ficción es un libro osado en muchos sentidos. Formalmente ha sido construido con destreza, exclusivamente a base de diálogos, cartas y correos electrónicos. El riesgo era alto, pero Fuguet consigue, gracias a su oficio y habilidad, una tensión y un dramatismo que no decaen casi nunca. Otro acierto es el trabajo con los personajes, complejos, de sólida hondura psicológica y cuyas decisiones, actitudes y flaquezas son verosímiles a lo largo del texto. En todos estos aspectos es evidente la influencia de Manuel Puig. Los diálogos de Álex y Renzo recuerdan inevitablemente a los de Arregui y Molina en El beso de la mujer araña, mientras que su cómplice beligerancia evoca a la de los protagonistas de Maldición eterna a quien lea estas páginas.

Pero la impronta del escritor argentino se siente sobre todo en la indagación acerca de los porosos límites entre realidad y ficción que se materializa a través del constante ludismo metaliterario, que encierra la discusión de escribir o no escribir sobre aquella relación secreta. En resumen, un paso adelante (más) en la carrera de ese muy buen escritor inconforme y audaz que es Alberto Fuguet.

SOBRE EL AUTOR

  • Alberto Fuguet, No ficción. Random House, 2015. 176 pp.
  • Puntuación: 4 de 5 estrellas.