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La narrativa peruana vuelve a concitar el interés de críticos, especialistas y lectores luego de un largo tiempo en el que padeció diversas tribulaciones y profundo desconcierto. Su buen momento actual ha desatado polémicas –algunas necesarias, otras bastante superficiales y con motivaciones subalternas– y también ha motivado la aparición de antologías que pretenden catalogar a aquellos escritores –la mayoría menores de cuarenta años– que hoy alborotan un ambiente literario habitualmente mustio y descolorido. Hace unas semanas comenté una selección de autores jóvenes a cargo de Ricardo Sumalavia y editada por Estruendomudo. En esta ocasión, le toca a la elaborada por Víctor Ruiz Velazco: El fin de algo. Antología del nuevo cuento peruano 2001-2015.

Al igual que en la antología de Sumalavia, el talón de Aquiles del proyecto de Ruiz Velazco es el prólogo. Pero aquí el problema es bastante más grave. En el primer caso, más allá de los discutibles criterios de selección, hay ideas y apuntes que aportan algunas luces para entender el desarrollo de nuestra narrativa reciente. El prólogo de Ruiz Velazco, en cambio, es excesivamente descuidado e insatisfactorio. Sus justificaciones resultan antojadizas e, incluso, erróneas. Por ejemplo, explica que su selección parte del 2001 porque ese año "representa en mi lectura de este proceso un año determinante debido a dos procesos históricos: la Marcha de los Cuatro Suyos en el Perú y el atentado de las Torres Gemelas en Estados Unidos". Si bien ya es dudoso que los sucesos del 11 de setiembre marcaran decisivamente a los narradores peruanos –al menos Ruiz Velazco nunca explica cómo ha llegado a esa conclusión–, habría que recordarle que la Marcha de los Cuatro Suyos no sucedió en el 2001, sino en julio del 2000. Son detalles que se resuelven fácilmente haciendo una consulta en Google y que delatan la inocultable improvisación con la que este texto ha sido pergeñado.

Pero cuando cruzamos ese desvencijado Rubicón, las cosas mejoran. Quizá el mayor mérito de este libro es que más que una antología es un panorama amplio y diverso de las distintas tendencias y espacios que los cuentistas peruanos han explorado en los últimos quince años. Es impermeable a los viejos prejuicios que suelen menospreciar o invisibilizar a todas aquellas opciones que estén fuera de la narrativa urbana realista e incluso rescata a autores destacables que usualmente son soslayados en los recuentos, como sucede con Richard Parra, Raúl Bueno Tizón o Christian Briceño.

Se incluyen, además, nombres imprescindibles para comprender cabalmente este periodo fructífero de nuestras letras (Gamboa, Yushimito, Pacheco, Alarcón, Iparraguirre), pero se extrañan otros cuya ausencia es inexplicable, como es el caso de Marco García Falcón, quien, al margen de valoraciones personales, es innegable protagonista de la etapa del cuento peruano que este volumen disecciona. Por otro lado, Ruiz Velazco ha escogido en algunos casos cuentos representativos de los autores seleccionados (como es el caso de Briceño, Yeniva Fernández, Ulises Gutiérrez o Iparraguirre), mientras que en otros la elección pudo ser más afinada; pienso en el de Johann Page, quizá uno de los menos interesantes del volumen que acaba de publicar. No obstante estas objeciones, El fin de algo es una muestra representativa válida de nuestros cuentistas más recientes.

SOBRE EL AUTOR

  • Víctor Ruiz Velazco (selección y prólogo), El fin de algo. Antología del cuento peruano 2001-2015. Santuario Editorial, 2015. 358 pp.
  • Relación con el autor: Cordial.
  • Puntuación: 3,5 de 5 estrellas.