Carlos Gassols, patrimonio del teatro peruano.
Carlos Gassols, patrimonio del teatro peruano.

Vestía pantalón golf y medias rayadas. Una prenda bombacha que desde la rodilla se inflaba. Arriba, un saco. Dentro del traje estaba con 4 años de edad. Era una gira por Chile con la compañía de teatro de su familia, pero a su padre le pidieron que el hijo sea la mascota de un combinado peruano de fútbol. Ese día Gassols salió al campo con el equipo que, entre otras figuras, tenía a ‘Lolo’ Fernández y ‘Manguera’ Villanueva. Vio el partido sentado al lado del arco, con su pantalón golf y saco; y vio pasar su deseo de ser futbolista profesional. Desde entonces, vive en un viaje interminable con la actuación.

Escribe en su máquina Olivetti, la cual conserva desde hace 25 años. Redacta cuentos y canciones. No ha salido a la calle desde el 15 de marzo que empezó el estado de emergencia por la . Desde su hogar conduce un programa de radio y publica podcasts, pero hasta la fecha no ha vuelto a las puestas en escena, ni siquiera virtuales. Lo interrumpimos y nos dio esta entrevista hace una semana. Un día después de que cumpliera 91 años. Ante ustedes, Carlos Gassols, patrimonio vivo del teatro peruano.

-De los Viejos amigos (película) de la ficción, dos han partido en el mundo real. ¿Qué sensación queda?

Produce una cierta desazón que haya ocurrido incluso con una persona menor que yo, como es Ricardo Blume. Enrique Victoria era el mayor de los tres. Él me llevaba cinco años; era el patriarca en edad. Pero yo, más o menos, presagiaba lo de Ricardo, incluso desde que grabamos Viejos amigos. Él no estaba bien.

-¿Cómo era la relación de los tres?

Es curioso. Con el que más me conocía era con Enrique Victoria. La Compañía Infantil Hermanos Gassols hizo un primer viaje fuera del Perú, por Chile y Bolivia; luego volvimos a Chile, continuamos por Santiago, los lagos del sur, hasta Puerto Montt. Regresamos a Santiago y pasamos por la cordillera hacia Mendoza, Argentina y seguimos hasta Buenos Aires. Atravesamos Bolivia y de ahí fuimos hacia Cusco, Puno. Viajamos durante cuatro años. Yo empecé a actuar a los 4 años en la costa del Perú y de ahí salí en esa gira que empezó en Chile. Incluso, en esa gira fui mascota en un partido de fútbol en Chile. Entonces, Enrique Victoria entró a la compañía en Antofagasta, Chile, y continuó toda la gira. Éramos compañeros, jugábamos juntos. Pero después cada uno hizo su vida. A Ricardo lo vi que apareció en una obra de Sartre en la Asociación de Artistas Aficionados. Más adelante, en un viaje a Chile nos convocaron a Ricardo y a mí. Viajamos juntos y trabajamos juntos. También lo defendí en un proceso cuando yo estaba en el sindicato. Y después de eso ya no hubo ocasión, porque Ricardo se fue a México.

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-¿Cómo se vive a los 91 años?

Hay cierto temor de que uno ya no puede hacer planes a mediano plazo. En cierto modo, uno está preocupado porque considera que ya está jugando los descuentos, como decimos en el fútbol.

-Usted quiso ser futbolista profesional. ¿Por qué no lo fue?

Estuve a punto, pero prácticamente nací en el teatro. Es una pena que la mayoría de habitantes de una ciudad no haya ido nunca al teatro. Es la única actividad humana en la que se conjugan los intérpretes, el público y el dramaturgo.

-¿Y por qué no vamos al teatro, Carlos?

Porque en los países como el nuestro, desgraciadamente, no hay ninguna preocupación del gobierno de turno. El Estado debería promocionar el teatro, que es un conjunto de todas las artes. Está la literatura, la historia, la geografía, la música, participan hombres y mujeres, hay danza. La enseñanza del teatro debería incluirse en el currículo escolar.

-Pese a todo, usted sigue para adelante. Ha hecho un himno al bicentenario y tiene su podcast.

He hecho teatro en la época en que no había televisión y en la época en que el cine prácticamente tampoco se hacía. El Estado y el periodismo nunca se interesaban en el teatro. Había que rogar que nos pusieran una nota chiquita: que en tal teatro iba a estrenarse tal obra. Ni siquiera había listín. Esa época la he pasado yo. ¿Cómo nos salvamos? Con los radioteatros y enseñando en los colegios. La mayor parte del tiempo he sido docente para poder lograr lo que he llegado a ser. Y también gracias a los comerciales como locutor.

-¿Cuándo fue la primera vez que hizo radioteatro?

Más o menos en el año 51. Yo trabajaba en una oficina. Solo hacía teatro por las noches. La he luchado fuerte y ahora, por lo menos, no tengo la angustia económica.

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-¿Qué piensa frente al hecho inexorable de la muerte?

Lo que me preocupa bastante es el cariño por mi hija y mi nieta. Pensar que las dejo sin que se haya solucionado esto de la pandemia. Una persona que se va siempre crea un dolor bien fuerte.

-Carlos, pero usted es muy vital. Lo siento fuerte y claro en sus ideas.

La verdad que sí. Estoy haciendo cosas. Por ejemplo, mi hija recibió una llamada de alguien que averiguó sobre la canción que yo había inventado contra la pandemia y que en Radio Nacional la convirtieron en un video pequeño. La canción es sobre tener cuidado y no causar daño. Me han llamado de Manizales, Colombia. Una chica ha escuchado la canción y me agradece. Quería que le autorice para grabarla profesionalmente con su banda. Le dije que por supuesto y que si necesita, le hacía otra canción.

-También le hizo una canción al bicentenario. ¿Cómo llegaremos?

No damos la oportunidad a otros países de que nos reconozcan por lo grandes que somos. Al Perú no se le reconoce en el extranjero.

-En una entrevista pasada leía que usted afirmaba que no piensa jubilarse. ¿Lo reafirma?

En el teatro no, porque todavía me funciona muy bien la memoria.

-¿Qué papel le falta hacer?

No lo he pensado así, pero sí qué papel me gustaría volver a hacer. Repetiría Cita a ciegas, donde representé a Borges. Es una de las obras que quise mucho. Otra de las obras que quise mucho fue Sacco y Vanzetti, donde hice un personaje terriblemente perverso, hice del fiscal por el cual mataron a estos italianos inocentes.

-¿Cuál es la fórmula para llegar bien a los 91 años?

Tener la mira fija en lo que uno quiere, tratar de conseguirlo, aunque no lo llegues a lograr. Pero al menos intentarlo. Y obviamente sin perjudicar a nadie y, más bien, para colaborar con algo positivo.

-Y usted lo ha conseguido.

No soy popular, pero sí he conseguido ser conocido y el aprecio de muchísima gente, y no sé cómo agradecerlo.

-Si tuviera la oportunidad de decirle algo a su esposa Hertha Cárdenas, ¿qué le diría?

¿Dónde te has metido? Algunas veces le dije eso cuando no la encontraba (risas). Nos faltó nada más que tres a cuatro meses para lograr los 60 años de matrimonio.

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AUTOFICHA:

  • “Según me dicen, yo nací en la avenida Centenario, por la avenida Brasil. Mi nombre completo es Carlos Ernesto Gassols Eizaguirre. Nací en 1929. Acabé el colegio y me seguí preparando en actuación, porque me contrataron”.
  • “He hecho de 16 a 17 películas. Telenovelas debo haber hecho no más de 10. Obras de teatro sí no las he contado, deben ser cerca a la centena. Y he escrito unas nueve obras. Ahora quiero seguir haciendo teatro, repetir un éxito como el que hicimos con Osvaldo Cattone”.
  • “La temporada que hicimos con Cattone duró seis meses en el teatro Marsano, a sala llena, con Vivir es formidable, donde también estuvo Pilar Brescia y otros buenos actores. Sí creo que mi vida es formidable. He conseguido algunas cosas. Mucha gente sin conocerme me dice un halago, una señora o alguien joven”.