Carlos Galdós: "Si te paras sobre el error y lo justificas, pierdes"

“Para qué vivir mirando lo que no tengo. Todos tenemos a alguien que vive desde lo que no tiene y no se da cuenta de lo que posee.
Si algo no se da, lo suelto”, reflexiona el ahora conductor radial a propósito de 2 Horas para ser Feliz, el unipersonal que alista.

Carlos Galdós

(Perú21/ César Campos)

(Perú21/ César Campos)

Perú21

Mijail Palacios

En el año 87, para Carlos Galdós la felicidad era tener un reloj Swatch. Pero, como él dice, su mamá “estaba arrancada”. Veinte años después, fue por primera vez a Nueva York con Yolanda, su primera esposa. Se pasó más de cuatro horas en una tienda de relojes. Se probó uno a uno. Contarlo le da vergüenza y, a la vez, lo emociona. Se compró todos los relojes Swatch, que habrán sido unos 70. Salió de la tienda feliz, pensando que nunca tuvo uno y que ahora los tenía todos. Era su revancha, se estaba vengando de la vida. Llegó al hotel y puso todos sus tesoros sobre la cama. Yolanda le preguntó: “¿Qué sientes?”. Carlos se puso a llorar y le respondió: “No siento nada”. Su ex esposa le dijo que había que devolverlos, pero él se negó y hasta ahora los conserva en la misma bolsa, pero como signo de que la felicidad no está en el tener.

“He crecido mucho en el ‘no hay’, y no me estoy haciendo el pobrecito. Es la verdad”, me dice. Y le pregunto: ¿Qué hiciste para que haya? “Me paré en lo que quería hacer y construí”, responde el conductor radial de Oxígeno y Capital, quien el 15 y 16 de febrero, en Lima, presentará el unipersonal 2 horas para ser feliz. Luego lo hará en Trujillo (23 de febrero) y Arequipa (23 de marzo).

Detrás del micrófono se muestra divertido y llega, incluso, a desbordarse. Pero fuera de los escenarios prefiere la discreción y no ser visible. Conversamos con ambas versiones de Carlos Galdós, pero también con el papá que llega a esta entrevista con sus hijos Camile y Luca, dos razones que lo hacen feliz.

¿Somos conscientes de la felicidad o nos damos cuenta cuando la hemos perdido?
La felicidad es un estado de conciencia. Y no somos conscientes de ella. Yo amo mi trabajo, lo disfruto y es algo que busqué. La felicidad está adentro, la tienes. Y de eso trata el show, de todo lo que hacemos para buscar la felicidad, desde ir al yoga hasta ir a una iglesia.

Estamos siempre buscando la felicidad.
Ese es el problema, que la buscamos y no hay que hacerlo. La felicidad está. Despertarte y ser consciente de que estás completo te debe dar felicidad. Ahora, soltar y dejar ir también es parte de la felicidad. Si te peleas con lo que no te gusta, serás profundamente infeliz. Cuando algo no se te da, tienes que optar por otra ruta.

No conociste a tu padre.
No hubo vínculo con mi padre, porque no se hizo cargo de mí. Yo he vivido muy molesto con ese tema. Hasta que entendí por qué me tendría que envenenar con algo que no me corresponde. Sí pues, no tuve papá. Qué móviles habrá dentro de él que no le permitieron dar ese paso.

¿Alguna vez intentaste reconciliarte con él o hablar?
No estoy peleado con él. Es muy difícil cuando alguien no te quiere ni ver. Esa es la posición de mi padre hasta el día de hoy. Pero yo no sería quien soy si no habría sido esa mi realidad. Y tuve una madre sólida. Te debes a tus viejos en lo bueno y en lo malo. He vivido lleno de ira, pero hoy con 44 años pienso que parte de quien soy es gracias a esta carencia. La felicidad no está en el tener, eso no me mueve la aguja.

¿Qué te mueve la aguja?
Los hijos le mueven la aguja a cualquiera. Bueno, a mi papá no (risas). O capaz le mueve la aguja y no se atreve. Me mueve la aguja la radio, vivir.

¿Y qué te da rabia?
La última vez que expuse públicamente lo que me jodía perdí un empleo (risas). Nuestras decisiones como país muchas veces están en manos de los políticos y estos seres se manejan en un cinismo espantoso.

Pero los periodistas también nos volvemos cínicos.
Es un juego. Esta clase de políticos me genera mucha ira; entonces, en este cinismo, en esta victimización de este personaje, desde el humor me desbordé al aire.

Estuvo mal que te hayas expresado así de Keiko Fujimori.
No fue correcto. Hay un dicho: tiene razón, pero igual va preso. Fue políticamente incorrecto y lo asumo, me hago cargo y me hago responsable de ello. Y ya está. Soy un personaje todo hacia afuera.

¿Qué criticarías de Galdós?
Mucho. Pero no critico un exabrupto porque es parte de la vida. Lo que criticaría es la reincidencia en el exabrupto. Si te paras sobre el error y lo justificas, pierdes.

¿Comunicar siempre fue lo tuyo?
Nunca he sido una persona muy visible. Me sentaba al fondo y no hablaba con nadie, desde el colegio. Siempre desde la discreción.

¿Cómo era el adolescente?
Escuchaba mucho rock subterráneo, porque estaba muy molesto. Viví el 87, 88. Bajaba a los conciertos, como Rockacho, a la Jato Hardcore. He parado horas de horas en La Nave de los Prófugos.

¿Qué encontrabas ahí?
Que podía gritar. Estaba muy molesto. Yo iba solo a los conciertos, me iba a Magia. Fui a la Feria del Hogar cuando le dieron el teatro al bloque subte.

Con esa molestia bajo el brazo, ¿cómo es que te vuelves comunicador?
La ira es un buen motor, es algo que te impulsa siempre. Mis espectáculos siempre han sido una plataforma para hablar de temas políticos, sociales.

¿Pero cuál fue el punto de quiebre del Galdós molesto con el mundo con el Galdós que sale en la TV?
El mejor lugar del mundo siempre ha sido mi casa. Siempre he sido igual, nada ha cambiado. Hasta ahora soy un tipo callado.

Si el adolescente estaba molesto, ¿el adulto qué quiere de la vida?
Disfrutarla y ser consciente de lo que tengo. Para qué vivir mirando lo que no tengo. Todos tenemos a alguien que vive desde lo que no tiene y no se da cuenta de lo que posee. Si algo no se da, lo suelto.

AUTOFICHA
- “Soy Carlos Enrique Galdós Irribarren. Nací el 10 de setiembre de 1974. Tengo 44 años. Estudié en tres colegios: Maristas, Skinner y Mauricio Simons. De ninguno me sacaron por malas calificaciones sino porque no podía pagarlos. ¿Sabes lo que es en el colegio que te tengas que ir porque no lo puedes pagar?”.

- “Terminé en un colegio no escolarizado, al que iba solo los domingos. Luego seguí Comunicaciones, no llegué a terminar porque me ganó el trabajo. Aunque igual cuando ingresé, a la primera boleta ya no podía pagarla. Un tío me iba a ayudar, pero lo cesaron del trabajo”.

- “En televisión hice Oky Doky, Vacaciones con Parchis, extra del extra en Cholo Chow, de Tulio Loza. Tuve una breve aparición en De buena onda, Feliz domingo. Hice Polizontes, La noche es mía. En radio comencé en Pacífico, luego pasé a América, CPN, Radiomar, Studio 92, Capital y Oxígeno”.

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