Carlos Alcántara: "‘Asu Mare’ me ha enseñado a mantener la humildad"

Esta semana se estrenó 'Asu Mare 3' en las salas de cine. De la película, de su vida, sobre su hijo Lorenzo, de la corrupción, del cannabis medicinal y más en esta entrevista con Perú21.  

Carlos Alcántara

Carlos Alcántara, o 'Cachín' para los amigos. (Foto de Piko Tamashiro).

Carlos Alcántara, o 'Cachín' para los amigos. (Foto de Piko Tamashiro).

Piko Tamashiro

Mijail Palacios

A los 8 años de edad ya salía en televisión. No como actor, pero sí por colarse en las tomas del cachascán en el Amauta. Pero salía. Y se veía en blanco y negro, en una TV donde cambiaba de canal con alicate y su hermano servía de antena con un palo de tejer en la mano.

Tenía que estudiar. Lo hizo con convicción para Educación Física, pero no ingresó. Intentó con San Marcos, dos veces a la U. de Lima y la Garcilaso, a la que entró por ampliación (y obligación). Había postulado a Ingeniería Industrial, pero le alcanzó para Sociología, luego se mudó a Administración, donde estaban sus patas de barrio. Tuvo que volver a sus sueños de infancia, a la actuación.

Tras 32 años de carrera, hoy los reflectores lo enfocan a él, es un actor popular y exitoso, entre otros factores, gracias a Asu Mare, que esta semana estrenó su tercera parte en las salas de cine.

Carlos Alcántara , o ‘Cachín’ para los amigos, viste con un jean roto (por la moda), polo y lentes marrones. Es cauteloso en el saludo, aunque amable. Nos sentamos y lo primero que hace es asegurar que a sus 54 años ya ha madurado. No sé si hablo con el personaje o la persona. Pero por si acaso enciendo la grabadora.

Más de cinco décadas después, ¿cuán maduro estás?
Ya estoy a punto de caerme del árbol (risas). Pero con una historia previa en la que te mueres por salir en lo que sea y estás en categoría de extra, donde tienes que esperar hasta el punto de hacerte sentir que no vales nada. Y en esas producciones no buscaban un chico con mis características. Antes el racismo era más marcado. Los conceptos de galán eran distintos. Ahora somos más abiertos a los diferentes rasgos físicos.

¿Pero cómo es el Carlos Alcántara maduro?
Con muchas más responsabilidades y prioridades. Tomando decisiones tranquilo, sin hacer daño a nadie, siendo respetuoso del prójimo y de las reglas. Y soy consciente de lo que pasa en mi país.

¿No hay reglas que se deben romper?
Yo creo que no. Lo que hay que romper, de alguna forma, son los prejuicios, los complejos. Lo que sí tengo claro es que tengo una forma de pensar y nadie, ni por dinero ni por mandato, hará que cambie.

¿Tuviste que ceder mucho en la vida?
Los últimos 10 años sí. Que es el proceso de madurez al que me refiero. Tienes que ser más flexible, ceder. En mi caso, pongo como ejemplo cuánta importancia le des a tus prioridades como padre. Si estás tú por delante de toda la familia, la cosa no va a funcionar, porque tienes esposa e hijos. Siendo padre debes ponerte en el cuarto o quinto lugar de las prioridades. Pensar primero en tu familia, tu trabajo y después ya viene tu diversión. Pero cuando uno es inmaduro se pone en primer lugar, segundo lugar, tercer lugar y después, a ver si me queda un tiempito, haces algo con tu hijo o sales a pasear con la familia.

Te ha costado madurar.
Sí, claro. Ponerte a ti primero se llama ego. He tenido una lucha entre mi ego personal y artístico también. Uno tiene que encontrar su camino. En la calle me repiten constantemente una palabra: maestro. Creo que eso implica una persona con muchos años y que te enseñe. ¿Yo qué voy a enseñar? Sigo tratando de aprender. Me siento aprendiz todavía.

Hace cinco años se estrenó ‘Asu Mare’ en los cines. ¿Qué te ha enseñado?
Que hay una carrera linda por seguir: hacer cine en el Perú. Me ha enseñado que debo seguir manteniendo la humildad porque tengo una responsabilidad bastante grande con los niños y adolescentes. Me dicen: “gracias por darle una alegría a mi papá en sus últimos meses de vida”, “mi hijo quiere ser actor porque vio tu película”. Si yo quería ser famoso, este es el momento más famoso de mi vida, que de alguna forma te hace pensar.

¿Y hay espacio para la autocrítica sobre ‘Asu Mare’?
Un montón. Y creo que eso también he aprendido: el saber que hay mucha gente a la que no le gusto. Soy autocrítico, pero no me mueven el piso. Hay mucha gente que ni siquiera me conoce e insulta. Antes me lamentaba ‘por qué me dicen eso, si soy buena onda’.

Sin embargo, varios críticos de cine respetados coinciden que ‘Asu Mare’ marca un antes y un después para el cine peruano.
Sí, pero yo no he empezado a actuar con ‘Asu Mare’. He hecho un montón de teatro, de películas. No hago cine porque se me ocurre: ‘ah, ahora voy a hacer de un enano’ (por la cinta ‘El gran León’). Hay todo un proceso, que incluye ir a Argentina y hablar con el director. Buscar actores, en qué lugares grabar. Un proceso de seis meses, mucha inversión, tocar puertas. Finalmente, van 600 mil espectadores, pero no ganas un sol, porque no cumplí con la cantidad de gente que necesitaba. No perdimos, pero puede parecer lo contrario. Todo lo ven plata. No es así, son las ganas de hacer un trabajo lindo. Sin embargo, para la crítica especializada todo estaba mal. Te pongo ese ejemplo para decirte que no estamos jugando a hacer cine. Estamos trabajando con 800 personas involucradas en una película. Estoy haciendo cine y soy feliz. Esto recién empieza.

Más allá del entretenimiento, ‘Asu Mare’ –a su manera– aborda algunos temas de fondo como la paternidad.
Así es y el tema de millones de peruanos que se fueron al extranjero. Yo he vivido la etapa en que se fueron casi todos mis amigos a EE.UU.

¿Por qué te quedaste?
No tenía los medios ni el valor de cruzar la frontera.

¿Cómo te tocó vivir esos años?
Haciendo cola, no había nada. Hubo muchos problemas en los penales. Años después, recuerdo a Alan García mayor, y ahora cuando lo veo digo: ‘No puede ser, tenía 35 años, casi la edad de mi hijo’. Y volvimos a votar por él.

¿Qué sensación te deja que haya solicitado asilo?
Es fatal lo que pasa. O se limpia todo o seguimos así, a media caña. Yo tengo muchos animales, y cuando fumigas una parte, todos los bichos se corren para otro lado, se esconden. Tienes que fumigar completo. Y fumigar no significa matar al bicho, sino matar el ciclo.

Ese ciclo se repite, a otra escala, en la calle y en las redes sociales.
Entonces, nace la pregunta ¿desde dónde tenemos que empezar a trabajar? Y es la educación. Tuvimos un buen ministro de Educación, lo sacan. Una ministra, la sacan. ¿‘Con mis hijos no te metas’ van a arreglar la educación? Se quieren tumbar la educación, porque si la hay, no podrán gobernar. Con educación no tendrás gente que ensucia, que se tuerce, que le paga al policía.

Hace unos meses, una persona escribió en una red social: “Cachín piensa que todos los peruanos somos retrasados como su hijo, por eso hace películas basura digna de gente retrasada”. Se refirió a Lorenzo, que es una persona con habilidades diferentes. ¿Qué te demuestra eso?
Al comienzo me dolió mucho que toquen a un ser indefenso, al cual admiro, al igual que a mi otro hijo. Me di cuenta dónde estoy metido: donde todos pueden opinar, pero pueden ser muy malos. Capaz la persona que escribió ni siquiera sabe lo que es ser papá, tener un hijo con necesidades especiales. La persona que escribió ese comentario es una pequeña bestia que vive en un mundo de bestias. Para él es normal decir: ‘oe, retrasado de mierda’. Te mueres si te cuento las cosas que he leído sobre mi hijo después de eso. Es que no puedes creerlo.

Nos quejamos de los políticos, con justa razón, pero a lado nuestro podemos tener gente de esa calaña.
Y en nuestra familia, y no hacemos nada. El hijo de 14 años se encierra en su cuarto y está hasta las 4 de la mañana con la computadora prendida y el papá no sabe ni a qué se dedica. En la misma familia están los violadores.

Ser padre es más difícil que ser actor.
Yo creo que sí. Y ser madre también. Son trabajos que nunca terminan. Siendo padre le puedes malograr la vida a un hijo. Y no hay una buena imagen de padre en el Perú. ‘Si mi papá le paga al tombo, yo por qué no voy a coimear’, ’si mi papá toma cuando maneja, por qué me dicen que no tome’, ‘si mi papá me pide que me calle la boca porque lo he visto con la trampa, yo le digo tranquilo, ya’, ‘tengo enamorada, me voy al mundial y me agarro a una prostituta, y mi papá lo celebra porque su hijo es macho pues’. Todo está en la educación. Si no mejoramos en ello y que la mejor educación sea la pública, estamos fritos. Tengo mucho que decir y no alcanza en una entrevista.

En esa línea de ser mejores personas, ¿‘Asu Mare’ cómo suma?
Es la historia de un chico que miente, que no está contento con ser un chico de barrio y no tener un apellido extranjero, que quiere estar con una chica blanca. Son un montón de cosas con las que he hecho una retrospectiva de mi vida y me burlo de mí mismo, porque me he sentido ridículo un montón de veces, de pretender hacerles creer que soy de un colegio particular y sé hablar inglés. El mensaje es que tengo que aceptar de dónde vengo, ser feliz con lo que me toca y tratar de salir a adelante. Pero si quieres podemos hablar de cada mensaje en cada toma y explicarte que pongo cada detalle por una razón. Hay miles de mensajes. Si en ‘Asu Mare 1’ me puse que estoy tirado fumando pasta después de dos días, no es invento. Eso me ha pasado. Yo estuve en el mal camino de robar, fumar, de muchas cosas. También me he cambiado el apellido, me he pintado el pelo, he dicho que no vivía en Mirones porque pensaba que eso era malo.

Películas como ‘Asu Mare’ marcan a una generación. Tienes un nivel de responsabilidad muy importante.
Después de ‘Asu Mare’, hay mucha gente que nunca había ido al cine y ahora lo hace. Hay mucha gente que no se sentía contenta con la persona que es y me ha dicho “gracias porque ‘Asu Mare’ me cambió la vida”. El hecho de haber pasado por 'Patacláun' me dio una herramienta importante para a través del humor hacer sátira, denuncia, dar mensajes. Y creo que las tres películas de ‘Asu Mare’ funcionan así.

¿Qué más aprendiste de 'Patacláun'?
Sobre todo me ha dado la herramienta más importante de mi vida: aceptarme como soy, burlarme de mí, tratar de sacar mi niño interno y con eso manejarme para todo.

'Patacláun' fue el antes y después de Carlos Alcántara.
Totalmente. Logré que tú, de la calle, te sientas identificado conmigo. Además, 'Patacláun' hizo teatro en pleno terrorismo. Hablábamos de las bombas, de los apagones, de querernos ir del país, de Fujimori.

¿No tuvieron que suspender funciones por la violencia?
Casi me agarra la bomba de Tarata. Yo pasaba a esa hora por ahí cuando regresaba de ensayar. Pero ese día se canceló el ensayo y me quedé en mi casa, a siete cuadras de Tarata. Patacláun me dio la posibilidad de analizar a mi país. Desde el colegio debemos tener identidad, pensamiento propio, consciencia de lo que pasa en tu comunidad y de ayuda al prójimo, no al racismo, igualdad de género. Dicen con ‘mis hijos no te metas’, pero en la casa el hermano del papá sí se puede meter con su hijo.

¿'Patacláun' sigue siendo una buena idea para el cine?
Creo que físicamente es imposible poder hacerlo. Yo tengo ganas de que esto pueda entrar dentro de un documental, mostrar que viene desde antes, 25 años atrás, desde el teatro. Fue una época contestataria total, sin temor.

Hoy luchas por la legalización del cannabis medicinal.
Está avanzando, pero es difícil porque hay desinformación e intereses particulares que no permiten que esto se siga desarrollando, porque meten en el mismo saco al cannabis medicinal y a un delincuente con pistola que se le encontró marihuana. Y la marihuana no tiene nada que ver con la violencia, no hay indicio de que una persona que ha fumado le provoque hacerle daño a alguien. Se mete a la marihuana con todos los químicos, cuando es otra cosa, pues nace de la tierra y tiene una cantidad de elementos importantes para la mejora de la salud. Si se pudiera legalizar, con el privilegiado clima que tenemos, y exportar el aceite, se crearía una industria que generaría millones de dólares. No tenemos porqué comprar clandestinamente la medicina. No sé si has visto una convulsión, es terrible; y que de repente por el aceite ya no lo haga... En el caso de mi hijo, es para las convulsiones y su conexión con la realidad. Cada convulsión es un daño para el cerebro.

¿Qué otras luchas tiene Carlos Alcántara?
Muchas. Si no hay educación es un país propenso a que pase todo. La educación vial. Cuando el semáforo está en ámbar, no frenas. Más bien, aceleras. Es increíble. El ámbar es prevención, ¡no aceleres por el amor de Dios, frena! Qué lindo país era el que ganó el premio a la mejor hinchada en Rusia, pero vienes acá y se matan en la calle.

Después de tres episodios claves en tu vida, como ‘Patacláun’, ‘La Gran Sangre’ y ‘Asu Mare’, ¿qué es el éxito?
Es tan efímero, hay que disfrutarlo y hay que descifrarlo. Yo he sentido el éxito de varias formas, pero no me quedo con eso. Yo vivía con el acelerador al mango en todo sentido, con las hormonas, el sexo, las chicas, la fiesta, la juerga, la droga, no pensaba en el futuro. Ahora pienso en calidad de vida.

Si Lorenzo te preguntara por el éxito, ¿qué le dirías?
Que no está regido por el dinero, la publicidad o la popularidad, sino por cualquier cosa que te propongas hacer y que la puedas lograr. De Lorenzo tenemos mucho que aprender.

¿Qué te ha enseñado?
Que la vida es linda, que hay que amar a las personas, a tener paciencia.

¿Qué te gustaría decirle?
Que me encantaría que lo entrevistes tú. Él tendría tanto para contarte, que se podría hacer una buena guía de forma de vida, ejemplar, que en este mundo se puede vivir limpio y puro. Y bueno, le diría que lo amo y que si me dieran a escoger, volvería a elegirlo como hijo.

AUTOFICHA:

“Nací en Lima, en el Hospital del Empleado. Soy de la Unidad Vecinal de Mirones. Luego de intentos frustrados para estudiar en la universidad, entré al Club de Teatro y empecé a salir de extra en películas como Los siete pecados capitales y series de televisión como Barragán. Comenzaban los años ochenta”.

“Ya no habrá ‘Asu Mare 4’. Acá sí cerramos. Ya tengo una idea bien bacán para hacer de acá a 2020, que no es autobiográfica, aunque sí comedia y para toda la familia. Un poquito fantasiosa, pero totalmente creíble. Además, empezaré a dirigir, aunque primero con un corto”.

“En abril quizá filme Orquídea en el paraíso, del libro de Kike Planas. El guion está muy bacán. Haré un personaje distinto, que es la búsqueda en la que estoy. Y Tondero quiere hacer una serie basada en la toma de la residencia del embajador de Japón. Hay un personaje que me encantaría hacer”.

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