Arturo Corcuera, autor de 'Noé delirante' (Milena Carranza).
Arturo Corcuera, autor de 'Noé delirante' (Milena Carranza).

Aquí recordamos la última entrevsta que Perú21 le realizó al poeta. 

NOTA ORIGINAL  (Salaverry, 1935) concibe la escritura poética como un alumbramiento. Por eso, su vida, dedicada a su obra, está llena de iluminaciones y silencios. Ha publicado más de 20 libros y su trabajo explora distintos géneros y formas de expresión, incluso con incursiones en la poesía infantil. Hoy mira hacia atrás en su trayectoria, que está siendo reconocida con el premio Feria Internacional del Libro. Conversamos con él en su apartamento de Miraflores.

Considerando que una obra poética nunca está acabada, a sus 82 años, se siente satisfecho de que su camino va llegando al final y que no ha arado en vano. Un día de 1963, Emilio Adolfo Westphalen visitaba a Javier Sologuren y le preguntó qué iba a publicar en su colección de poesía La Rama Florida. Sobre la mesa del taller, Westphalen escogió Noé delirante, entre otros originales, y leyó atentamente. Al terminar, extendió el libro a su amigo y le dijo: "Publica este".

Ese año, Corcuera ganó el Premio Nacional de Poesía y una beca para estudiar en España. Ha publicado en el extranjero, ha sido traducido a varios idiomas, y su libro más difundido suma más de 12 ediciones. "La poesía me ha dado muchas satisfacciones, conocí a grandes autores", afirma.

En Madrid le presentaron a Vicente Aleixandre, Premio Nobel de 1977, quien también elogió su manejo del verso y lo animó a seguir escribiendo. Con su apoyo, dio varias conferencias en ese país.

Poesía y niñez

"Tengo una cultura de mar porque nací en Salaverry. Crecí viendo las aves marinas", dice sobre su niñez, que vio el inicio de su poesía. Años después, en Contumazá (Cajamarca), observó la fauna de la sierra. En Huaraz, luego, la Cordillera de los Andes. Así fue fundando su imaginario, su universo indispensable.

Los niños son poetas, opina. "Están descubriendo la realidad, la confunden con la fantasía. Cuando el niño se acaba, el poeta muere", dice. En la adolescencia, saltándose el colegio, acudía a la Biblioteca Nacional con un carné prestado y a las conferencias de Washington Delgado y Sologuren en la Universidad de San Marcos. Allí, años después, compartiría ideas y escritos con los poetas de su generación.

De ideales de izquierda, ha sido crítico de la realidad política. Sin embargo, considera, la izquierda en Latinoamérica sufre de un individualismo egoísta que estropea todos los proyectos. En abril de este año, recibió la Orden Rubén Darío de Nicaragua. El jurado lo calificó como "una de las voces más notables y trascendentes de la poesía peruana".

Busca en la actualidad la claridad, que la poesía llegue hasta las mariposas, expresa. No obstante, el poema se hace cada vez más difícil. Así, corrige mucho, deja reposar lo escrito. "La perfección es infinita, uno puede seguir modelando, pero al final, cada poema es un concierto inconcluso", reflexiona.

En 2006 recibió el premio Casa de las Américas por A bordo del arca, que se integró a Noé delirante, su obra más famosa, que le ha tomado 40 años hasta su versión definitiva. Tomando fábulas y la contemplación del paisaje y objetos cotidianos, Corcuera reescribe la travesía del personaje bíblico hasta la época contemporánea. El libro se nutre de su vida y el autor se identifica con el personaje, que vivió 950 años: "Estuve en el hospital varios meses, luego he venido aquí (a su departamento) y espero que la poesía venza al cáncer".

Datos:

  • El jueves 3 presenta Vida cantada. Memorias de un olvidadizo, en el que hace recuento de su vida. Participa: Milagros Saldarriaga. Sala Blanca Varela. 6 p.m.
  • Según la Cámara del Libro, Corcuera "ha creado un universo poético singular, donde lo lúdico nace de los recursos retóricos y fonéticos de la lengua española para iluminar la realidad".
  • También ha recibido el premio Atlántida (España, 2002) y Trieste (Italia, 2003).

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