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Andrés Silva: “La música es el alimento del alma que nos une”

“Creo que la calidad musical ha bajado, la interpretación y composiciones antes eran románticas, alegres, bailables. Ahora todo suena muy parecido", sostiene el músico.

Amet Aguirre
Amet Aguirre

Su historia está llena de anécdotas junto a personas que marcaron época. Como baterista, tocó junto a la leyenda del jazz norteamericano Charles Mingus, conoció a Elvin Jones. También estuvo cerca de artistas peruanos como Luis Abanto Morales, Joe Danova (Javier Zignago, papá de Gian Marco Zignago), el tenor Luis Alva y otros. Ahora, después de más de medio siglo de carrera musical, don Andrés Silva nos cuenta un pedacito de esa exitosa trayectoria.

¿Cómo se siente a sus 72 años de vida y 64 de músico?
Bueno, el año pasado estuve recontra mal. Tenía cinco hernias y fue bien doloroso e incómodo, pero ya estoy mejor. Nunca me gustó hablar mucho de mis dolencias porque son cosas que pasan. Lo bravo es tener un soplo cardiaco o un aneurisma. Pero la salud, mucho depende de tu poder mental. Me dicen algunas personas “ya descansa”. Pero, ¿por qué? Yo todavía puedo tocar la batería. 

¿Usted viene de una familia de músicos?
Los que tocaban eran toda mi familia materna: los Tirado. Un día llegué con mis hermanos a la casa de mi abuelito Andrés Tirado Reyes y vimos un mueble grande y abrimos una tapa; debajo había unas teclas blancas con negro. Mi abuelo apareció y nos preguntó: “¿Ustedes saben lo que es esto? Es un piano”. Nos dijo que nos pusiéramos a su alrededor y comenzó a tocar: “Si la reina de España muriera, Carlos V...”. A los cuatro mayores –el otro tenía dos años– nos enseñó dedo a dedo a tocar en una hora. Cuando mi papá nos fue a recoger, mi abuelo le mostró lo que habíamos aprendido en una hora y mi papá se puso feliz. Mi abuelo le dijo que teníamos un cerebro musical y le dio la referencia de una tienda donde alquilaban instrumentos. Primero alquiló un piano, ahí aprendimos todos. 

¿Cómo empezaron con la banda de niños Los Hermanitos Silva?
En una Navidad nos reunimos todos mis hermanos y uno dijo: “¿Por qué no le pedimos a Papa Noel instrumentos para formar una orquesta, como las que vemos en las películas?”. Hicimos una lista pidiendo una batería, un saxo, una trompeta, una percusión, un acordeón y unas maracas para mi hermano menor. No sé cómo hizo mi papá, pero el 25 de diciembre, todo lo que habíamos pedido estaba en la sala. Mi papá nos acondicionó un espacio en el garaje para que ensayemos. Nuestros primeros espectadores fueron sus amigos, que llegaban a la casa. Desde ahí, él nos presentaba como Los Hermanitos Silva y nos decía: “Si tocan bonito, mando a traer chifa o pollo a la brasa”. En el colegio también tocábamos en todos los eventos y así nos fuimos haciendo conocidos como la primera banda de niños. 

¿Cómo ve que ha cambiado la escena musical?
Creo que la calidad musical ha bajado; la interpretación y composiciones antes eran románticas, alegres, bailables. Ahora todo suena muy parecido. Entre la música peruana, había variedad, como la marinera, vals, huaino, festejo, polca; en el aspecto latino estaba el chachachá, merengue, rock, nueva ola, bolero, jazz, bossa nova. En las fiestas bailabas un poco de todo. Ahora hay una monotonía de ritmos con el reggaetón. 

¿Y cómo ha visto la evolución en nuestro país?
Lamentablemente, en el Perú siempre les han dado más importancia a los artistas extranjeros. Recién en la época de la nueva ola tuvieron un poco de relevancia Pepe Miranda, Elmo Riveros, Jimmy Santy, César Altamirano, Joe Danova, Regina Alcóver, Connie Philp. Pero después de ellos, el Perú no ha promovido más artistas nuevos. Los que salieron los puedes contar con los dedos de la mano, tuvieron su momento y ahí quedaron. En cambio, en México, Argentina, Chile, Colombia, apoyan mucho a sus artistas. 

¿Cómo ha hecho para mantenerse viviendo de la música?
Hay que tener un ánimo de servicio, no es suficiente solo saber tocar. Una vez mi orquesta estuvo ocho horas seguidas tocando en un club porque nos pidieron que siguiéramos. ¡La fiesta estaba como ni te imaginas! Otra cosa importante es innovar; por ejemplo, yo, sin saberlo, hacía la hora loca desde hace 40 años con mi orquesta. Traía pelucas, máscaras, bailarines, etc. La música también requiere tener un buen estado físico y mental, porque los vicios te pueden consumir. Hay que alimentarse bien, hacer deporte y estar con Dios. Estoy convencido de que la principal fuente de salud es la mente y cuando actúas de buena manera, tu cabeza está tranquila porque Dios está contigo. 

¿Qué es para usted la música?
Es parte de mi ser, de mi vivir. No hay día que pase sin escuchar música ni tocar mi batería. Es muy importante para el espíritu. Un artista no puede ser cualquiera, el arte lo tienes que tener en la sangre y el alma. Los músicos somos privilegiados por haber recibido un mandato divino que penetra en nuestro ser. La música es el alimento del alma que une a todos: negros, gringos, cholos, rubios, chinos, blancos, a todos, porque llega al corazón de la gente. Puede a unir a todos los grupos religiosos y políticos. 

¿Cómo así llegó a tocar para Alan García?
Lo conocí en una fiesta de la revista Gente en el año 83, fui porque me nominaron como personaje del año y también me contrataron para tocar. El evento fue en el Rímac y había personalidades de todos lados. En un momento, un grupo de amigos míos que eran apristas me dijeron que toque un mambo porque estaba Alan García y él sabía bailar ese ritmo. Cuando subo al escenario, empiezo a tocar, pero nadie bailaba. Hice parar la música y dije: “¿Qué pasa? ¿Por qué nadie baila? A ver, primero invitamos a la Miss Perú Lisseth Ramis –ella se acercó al escenario– y también vamos a presentar al futuro candidato Alan García”. Él se paró un poco aturdido y se acercó al escenario y bailó con la Miss Perú. Los puse a bailar hasta el suelo, en cuclillas. También he tocado para fiestas del Congreso, en el propio Palacio de Gobierno, embajadas, en la Teletón. Ha sido una carrera linda. 

AUTOFICHA 

- “Nací el 10 de abril de 1947. A los siete años empecé mi vida artística, tocando piano y acordeón. Mis primeros maestros fueron mi abuelo Andrés Tirado, Domingo Rullo, Lucho y Hugo Macedo y también fui a la academia de Lily Rosas de Saz. Cuando tuve la banda con mis hermanos, tenía siete años”. 

- “Viajé con mis hermanos por primera vez fuera del país el 28 de julio de 1970. Formamos parte de la primera embajada artística peruana que fue a Los Ángeles. Estuvimos junto a Los Hermanos Zañartu, César Altamirano, Eloísa Angulo, Los Ases del Perú”. 

- “También fui productor de sonido. Tuve uno de los más grandes y mejores equipos de sonido y luces del país desde 1963. Trabajamos con el equipo del papa Juan Pablo II, cuando llegó a la Plaza de Armas de Lima; con Raphael, Django, Oscar de León, Soda Stereo, Stand Get, Armando Manzanero y otros”.

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