Ya no vende helados y está a punto de abrir un centro cultural donde quiere formar nuevos músicos y danzantes. (Percy Ramírez)
Ya no vende helados y está a punto de abrir un centro cultural donde quiere formar nuevos músicos y danzantes. (Percy Ramírez)

Las escenas finales de Sigo siendo, el excelente documental de Javier Corcuera, conmueven e indignan.

Allí vemos a Andrés Chimango Lares arrastrando por las playas limeñas su carrito de helados. Conmueven porque nos hablan de un hombre esforzado y trabajador; indignan porque quien lo conduce es uno de nuestros más grandes músicos vivos, uno que en lugar de vender helados, debería estar dando cátedra de melodías andinas y sensibilidad.

DE AYACUCHO AL MUNDOChimango nació en Cabana Sur, provincia de Lucanas, Ayacucho, en 1957. Cuando tenía un año, su madre murió. Lo crió su abuela materna, en Nasca. Tuvo al quechua como idioma materno pero, a poco de cumplir siete años, su abuela murió. Debió mudarse a Lima, con su padre, pero los Andes, por el quechua, ya estaban en su espíritu.

Fue entonces que le dijo a su padre que quería conocer a su otra abuela, quien aún vivía en Cabana Sur. Su padre le dijo que si era un buen alumno, sus veranos serían ayacuchanos, Y Chimango se dedicó a estudiar para poder regresar a sus orígenes.

Así, el retorno a Lucanas se convirtió en una meta idílica, en un destino soñado que, felizmente, se repetía cada año. Y, en estos retornos, viendo tocar al maestro Severo Díaz, Chimango se hizo músico, se hizo un devoto de los danzantes de tijeras.

Al poco tiempo, y a escondidas, tocaba el violín en las fiestas y ceremonias a los que eran convocados estos 'tusuj' o bailarines conectados con la naturaleza. Chimango regresó a Lima, ingresó a Lingüística, a San Marcos, pero su conexión con la música era ya irrefrenable, irreductible.

Hubo una huelga en la universidad y Chimango la usó como excusa para volver a Ayacucho y convertirse en el perfecto acompañante de los mágicos 'tusuj'. Desde entonces han pasado 40 años. No ha ganado fortuna, pero hoy es un hombre sabio que transmite la bronca fuerza del Perú a través de su violín.

Ya no vende helados y está a punto de abrir un centro cultural donde quiere formar nuevos músicos y danzantes. Mientras eso sucede, este maestro, que ha recorrido el mundo con su violín, ofrecerá un concierto para celebrar cuatro décadas de puro sentimiento. Lo acompañarán Manuelcha Prado y su guitarra alucinada, el trino de Pepita García Miró y el talento de William Luna.

La ceremonia, que coincide con la Fiesta del Agua, se llama Yaku Raymi y se realizará hoy, en el Anfiteatro del Parque de la Exposición. Una fiesta para espíritus sensibles… como usted.

DATOSEn el evento habrá un homenaje a la Pachamama, competencia de danzantes femeninas de Ayacucho y Huancavelica, estampas y más.

YAKU RAYMIHomenaje a Chimango Lares.Lugar: Anfiteatro del Parque de la Exposición, Lima.Hora: Desde el mediodía. Entradas: Teleticket.

Por: Gonzalo Pajares