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Ana Sophia Delgado: “Si quieres llorar, llora, pero luego tienes que avanzar”

“Ingresé a la universidad y sentí que el primer día de clases era como el primer día de inicial porque era un mundo nuevo, gente a la que no conocía. Mis papás por eso me dijeron: te acompañamos, te dejamos y luego ya tú ves cómo te desenvuelves”, cuenta.

Amet Aguirre
Amet Aguirre

Ana Sophia Delgado nació con una enfermedad que le impide ver bien y una voluntad inquebrantable. A sus 23 años, ha terminado la carrera de Derecho en el primer puesto de su promoción. Nos confirma ese dato en voz baja, porque no quiere que mucha gente lo sepa.

El primero en enterarse de ese mérito fue su papá cuando revisó sus notas en Internet. En cambio, sus amigos no lo supieron hasta que terminaron la carrera y Sophia dio el discurso de inauguración del año académico de su universidad. “¿No había otra persona?”, les preguntó a los profesores de su facultad cuando le dijeron que habían decidido por unanimidad que ella debía dirigirse a cientos de profesionales recién egresados. Ahora nos recibe en una oficina de la Universidad de Piura, donde se prepara para ser catedrática. 

¿Qué tan rara es la enfermedad que te afecta la visión?
Es algo neurológico, tengo nistagmus, esto quiere decir que no se han llegado a unir unas cavidades del cerebro y me entra demasiada luz a la vista. Eso hace que el nervio óptico tenga pigmentaciones y que no enfoque bien la mirada. Además, tengo baja visión. 

¿Cómo ha sido poder estudiar con esa complicación?
Cuando estaba en sexto de primaria yo veía lo que escribía. Llegaba a ver libros, imágenes, fotografías; no al 100%, claro, pero mucho más que ahora. Pero conforme fue pasando el tiempo, fue bajando. Los doctores me habían dicho que me iba a quedar con ese nivel de visión: “Como naciste, así te vas a morir”. Pero bajó. Las separatas actualmente ya no las leo, necesito ayuda, en eso mi familia me ha apoyado. También uso audiolibros y grabaciones. 

¿Cómo fue el momento en el que dejaste de ver?
Al inicio no me di cuenta, fue poco a poco. Al entrar a secundaria usaba cuadernos normales, sin necesidad de rayado extra ni nada. En un punto, pensé que habían cambiado el diseño del cuaderno y por eso había disminuido el color, luego, ya no distinguía bien las siluetas. No me quería dar cuenta, era el momento de negación. Ya poco a poco me fue bajando más la visión, lo que trajo consigo la migraña. Pero lo bueno es que siempre estuvieron mi familia y mis amistades. 

¿La universidad fue un gran reto?
Ingresé y sentí que el primer día de clases era como el primer día de inicial de colegio porque era un mundo nuevo, gente a la que no conocía. Yo empecé en la facultad de Comunicación. Mis papás por eso me dijeron: “Te acompañamos y te dejamos, y luego ya tú ves cómo te desenvuelves”. Decidí estudiar Comunicación, pero de una manera apresurada, no me di el tiempo de ver cómo era la malla, los métodos que iban a usar, simplemente fue porque era algo que quería hacer. 

¿Por qué esa carrera?
Desde pequeña jugaba a coger un control y me ponía a narrar las noticias, quería ser periodista y me gustaba redactar. Pero en uno de los cursos me pusieron comerciales y no los podía ver, ahí me di cuenta de que también iba a haber otras materias que usarían videos e imágenes que yo no podría apreciar. Yo quería iniciar algo y lo quería terminar al 100%. Entonces dije: “Bueno, ya, me cambio a Derecho”. 

¿Y cómo te fue?
Los profesores son muy buena gente y la universidad siempre me apoyó. Desde el momento uno, me dijeron: “Vamos a buscar las estrategias para que tú des los exámenes y podrás grabar las clases”. En Comunicación iniciamos con hojas con letras grandes. Lo intenté, pero me demoraba más, esforzaba demasiado mis ojos y me ardían. Luego me ofrecieron un software que me lee la pantalla y lo que escribo. Así que eso lo trasladaron a Derecho. Y así di todos mis exámenes hasta el final. 

Eres el primer puesto de tu promoción, Derecho parece ser lo tuyo.
Al inicio lo elegí porque dije: “Tengo que estudiar, no me quiero quedar sin estudiar nada, quiero ir a la universidad, así que vamos a hacerlo”. Y Derecho, en realidad, fue por descarte, porque ingeniería no me gustaba. Al inicio no me gustó mucho, pero, realmente, tienes cosas muy buenas porque puedes ayudar a las personas, porque está abierta al servicio. Desde ese punto de vista, es una carrera muy bonita y muy útil. 

¿Cómo te preparabas para las evaluaciones?
La verdad, no ha sido difícil. Los exámenes, la gran mayoría, eran orales, además, la gente que conocí me apoyó mucho. Para la lectura de mis separatas o libros, mis papás se ofrecían. Sé que era un enorme sacrificio, pero lo hacían. De igual forma mi abuela, tíos, primos, era toda la familia la que me ayudaba. Así estuve avanzando cada año. 

Entonces tu familia fue un apoyo fundamental.
Ellos nunca me limitaron en nada. Si yo quería hacer algo me decían: “Vamos”. Cuando yo decidí estudiar Derecho: “Claro que sí”. Desde pequeña, nunca me dijeron que no cuando quería hacer cosas. Por ejemplo, quise correr carreras de cien metros y lo hice, quería participar en las actividades del colegio y lo hacía. 

¿Cuáles han sido las circunstancias más difíciles en todo este camino?
Por momentos, obvio, te sientes mal y te puedes entristecer, pero lo bueno es que siempre hay personas que vienen y te levantan el ánimo. Si quieres llorar, llora, pero no te vas a deprimir toda tu vida. ¡Avanza! En la vida hay más momentos bonitos que tristes. 

¿Cómo te sientes con la ciudad de Piura, respecto a las señalizaciones para personas invidentes?
Siempre voy con alguien, no me atrevo a ir sola. Sí hay lugares que conozco y puedo caminar sin compañía, pero en otros no. ¡Porque aquí hay tanto hueco! Yo sé que si doy un paso, al costado puede haber un hueco y si doy otro, habrá otro hueco más. No me quiero exponer a caerme o hacerme daño. Si hay rampas, son muy empinadas y siento que me voy a caer. Así que por eso siempre voy con alguien. 

AUTOFICHA
- “Nací en Piura, el 20 de noviembre de 1995. Cuando era bebé les dijeron a mis papás que quizás era invidente al 100%, pero luego se dieron cuenta de que sí seguía la luz. Hasta que un médico les dijo que yo tenía nistagmus, por eso me llevaron a Lima y me hicieron todos los exámenes habidos y por haber”. 

- “Le tengo fobia a los animales, incluso tengo pesadillas con cachorros. ¡A ese extremo! Una vez mi hermana trajo un perro sin que mis papás sepan y me lo encargó. El animalito estaba a mi lado en mi cuarto, era chiquitito y temblaba, y yo temblaba con él”. 

- “Me gusta mucho escuchar música, pongo videos de YouTube y me imagino qué es lo que está sucediendo. No me gusta la salsa, no sé por qué no hacemos clic. Mi grupo favorito es Sin Bandera, por influencia de mi hermana mayor, a ella le gustan las canciones románticas; Enanitos Verdes también”.

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