Alec Hughes ha llegado a la Polinesia. (Foto: ANGELA PONCE)
Alec Hughes ha llegado a la Polinesia. (Foto: ANGELA PONCE)

Hay cuatro Alec Hughes. Nombre y apellido que viajan del abuelo al bisnieto. Nombre y apellido que viajan en , una aventura que empezó con el abuelo cruzando el Atlántico y que hoy la continúa su nieto. Pero la lleva aún más lejos con la publicación del libro Atando cabos. Los contactos entre Perú y la Polinesia mediante la navegación a vela. Obra que, por lo pronto, está disponible en formato e-book a través de .

Según el historiador , a los 25 años el inca Tupac Yupanqui llegó a la Polinesia. A esa edad, Alec Hughes estaba partiendo de Hawái rumbo a Nueva York, donde se encontraría con su padre para en una vela circunnavegar el mundo en 285 días. Alec ya había pisado la Polinesia a los 23 años; un viaje que hoy, desde el Perú, se puede hacer en unos 25 días.

Pero desde que empezó la no ha podido salir a navegar. Solo queda el recuerdo de aquellos días de libertad. Solo queda subir al último piso del edificio donde vive y mirar cómo las olas del mar se desplazan hacia la costa barranquina.

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-¿Por qué partes a Hawái?

Me fui a estudiar Administración y finanzas. Hawái no solo es playa y palmeras. Es el puente entre Japón y Estados Unidos. Es el lugar donde prueban toda la nueva tecnología, información, telecomunicaciones, avances tecnológicos. Y quería estar ahí. La universidad allá tiene dos carreras muy importantes: Turismo y Biología Marina, y en esa época lanzaban una tercera, que por lo mismo te costaba lo mismo que ir a una universidad privada acá.

-La navegación a vela muchas veces parece ajena, pero hay toda una tradición.

Thor Heyerdahl, quien fue en la balsa Kon Tiki en el 51, sacó un documental que ganó el Oscar. Es decir, tenemos un documental que habla de los peruanos navegantes, filmado por él, una persona que ni siquiera sabía nadar, que se enfrentó al mar para demostrar que los peruanos éramos navegantes. Es alucinante qué poco sabemos.

-¿Qué pretendes probar en Atando cabos?

Quiero continuar lo que Del Busto dice, pero sumar aspectos empíricos como navegante. He cruzado toda la Polinesia, Micronesia, norte de Australia, Sudáfrica. Yo he vivido del lado americano de la polinesia.

-¿Cuando estuviste en la Polinesia qué encontraste que sume en las teorías de nuestra relación con esa región?

Encontré a un niño, de quien me hice amigo, que resultó ser hijo de peruanos. Su padre era un piurano que había tenido un contratiempo con la faena de pesca y había terminado en Samoa (una de las regiones de la Polinesia). Pero, más allá de ello, hay muchísimo sustento en el lado arqueológico, la forma cómo están tallados los tikis, muy parecidos a nuestras piedras esculpidas. El tipo de orfebrería que tenemos es muy parecida a la que ellos tienen. También en los dialectos y el lenguaje. Los polinésicos llegaron a América mucho antes, te hablo de unos 1,500 a.C. Si descubren que los polinésicos también llegaron a Baja California, van a poner todos los recursos para esa investigación, y eso ha sucedido en los últimos 10 años. Hay otro punto: el concepto de las cartografías, a las cuales la gente les dice erróneamente mapas; existe una cartografía, antes de que llegara Francisco Pizarro, sobre el Oceanus Peruvianus, así se llamaba al Pacífico.

Atando cabos.
Atando cabos.

-En Hawái nace la idea del libro. Pero vienes de una tradición en la navegación, desde tu abuelo uruguayo que cruzó el Atlántico. ¿O acaso tienes otros antecedentes?

Sí, él cruzó el Atlántico con cuatro amigos en realidad, en un velero de 27 pies, de más o menos unos 8.5 metros, casi 9. Sin radio, sin motor, en el año 50 y pico, solo iluminados por las estrellas. Fue el primer uruguayo en cruzar el Atlántico. Eso trajo que mi padre me enseñe a navegar desde muy chico (6 años de edad). Pero también, por otro lado, mi antepasado materno Pardo fue el que invita a Grau al primer partido demócrata que tuvo el Perú. Manuel Pardo fue, además, el primero que compra el Huáscar.

-¿Y cuál es el origen del apellido Hughes?

Mi bisabuelo llegó a Inglaterra en un barco, como todos en esa época. Y de ahí se va a Uruguay, donde nace mi abuelo, y con unos amigos se lanzó a la aventura en el Atlántico. Precisamente, uno de ellos hizo un libro, que actualmente ya quedan pocos y lo quiero digitalizar para no perderlo, pero que también lo voy a imprimir cuando se supere este tema de la pandemia.

-Tienes ascendencia inglesa y uruguaya, y te lanzas en esta aventura por profundizar en la tradición peruana y la vela. ¿Cómo se expresa en ti el influjo de lo peruano?

Con alma y pasión de aventura. No nos olvidemos que lo que hace más grande antropológicamente al ser humano es poder ir más allá del horizonte, viajar e ir a descubrir. Pero yo creo que nos estamos alejando de eso y creo que todos tenemos esa tradición. Hay un legado que se está perdiendo, ya no queda gente que navega en balsillas a vela; las están cambiando, les están quitando la vela, usan motor. Las balsillas a vela tienen más de 1,200 años.

-¿Crees que vivimos de espaldas al mar?

Así sucede y lo cuento en el libro Atando cabos. Pero ojalá podamos recuperar ese acercamiento al mar. Y sí, vivimos de espaldas al mar en todo el sentido de la historia, aunque recientemente tratamos de rescatarlo con algunas iniciativas.

-Me dices que tienes pasaporte norteamericano, ¿por qué quedarse en el Perú?

Para ser parte del cambio, formar el cambio. Acá todos nos quejamos de todo, pero no hacemos nada. Entonces, es ser parte del cambio. También soy voluntario para la limpieza de playas y estoy poniendo la primera escuela de vela en mi propio país, además con la idea de descubrir talentos locales. Eso no lo podría hacer en otro lado.

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AUTOFICHA:

- “Soy Alec Hughes Pardo. Lo pongo con 'c' porque es la herencia de mi abuelo. Mi hijo también es Alec Hughes. Tengo 48 años. Nací en Nueva York. A los 5 años de edad me trajeron a Lima. En Perú estudié primaria, secundaria y cuando arranqué la universidad, mi padre viajó a Venezuela por trabajo. Fui con él y de ahí me fui a Hawái”.

- “Actualmente, trabajo en una compañía que le da servicios a los bancos en todos los temas de innovación en medios de pago –que en este momento no sabes lo crucial que es–, pero por otro lado limpio playas y tengo en mente otro libro”.

- “La primera escuela de vela que formaré es para que todos los navegantes tengan un lugar para ir y no necesariamente a un club privado. Fomentar que no tengan que comprarse un barco o una vela para formarse. La escuela será en Chincha en un año o año y medio más o menos”.

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