Aldo Salvini, ser cineasta en la cancha. (César Fajardo)
Aldo Salvini, ser cineasta en la cancha. (César Fajardo)

El director peruano de cine Aldo Salvini no es peruano ni estudió Cine. Ha hecho más telenovelas que películas. Le apasiona el cine, pero vive de la TV. Su filmografía es atrevida, personal, experimental; sin embargo, las novelas en las que trabajó son del gusto de las mayorías. También fue profesor, aunque no estudió para ello. Terminó la carrera de Comunicaciones. No obstante, se hizo en la cancha, en la calle. Es un personaje contradictorio, verdadero.

Sus padres eran cinemeros (que van al cine constantemente sin ningún tipo de discriminación). Técnicamente, su primera película la vio a los 10 meses de nacido. Según le contó su madre, el bebé Salvini "se quedó pegado con la pantalla".

Nació en Colombia, donde se crió hasta los 7 años. En su país de origen también se gestó su gusto por el cine al ver un filme de "cavernícolas". Tenía 5 años. Por esos años vio La fuga fantástica, una comedia en medio de la Segunda Guerra Mundial. Pero las películas que lo hicieron ver el cine con otros ojos fueron La pasión de Juana de Arco, de Carl Theodor Dreyer, y 'los ivanes' de Serguéi Eisenstein. A los 13 años, ya visitaba los cines club de la época con su tío. Había nacido el Salvini cineasta.

'BALA PERDIDA'Siempre ha tenido un gusto, a nivel del arte, por cosas extrañas. Lo muy normal no le ha interesado, sino lo más extremo. Por eso el expresionismo alemán lo marcó. Ha tenido una fijación por las películas de terror, los monstruos.

Su formación fue ver "hartas películas". Ha publicado siete u ocho cortometrajes (no recuerda bien), los que le han dado el prestigio que tiene; el largo Bala perdida, y el documental Caudillo Pardo.

Hoy trabaja en un proyecto personal que lleva el título provisional de "Perro Negro". También está haciendo una telenovela que se llama Valiente amor y está de jurado en el concurso internacional y nacional de Series Web de la Toulouse Lautrec.

'ASU MARE' Y LOS OSCARSu oficio le ha dado elasticidad en el análisis, por su trabajo en telenovelas y su búsqueda personal. Desde esa tribuna considera que la democratización del cine es buena, pero, por otro lado, es mala, "porque trae mucha basura; como está tan a la mano, cualquiera puede hacer una película", nos dice.

Le preguntamos: ¿Películas como Asu mare estarían en ese grupo? "No, porque yo creo en la industria del cine. En Asu mare hay plata invertida y la ves ahí, te guste o no. Es una película que nació con un fin: hacer plata. Con una buen factura y simple, pero respetuosa con el público al que está dirigida, y eso lo valoro", nos responde.

Insiste en que no está en contra de la industria, porque es la que puede sustentar películas mucho más personales, como las que efectivamente realiza él. "No está mal ganar plata, pero hay que hacerlo bien", añade.

El cineasta también evalúa los premios Oscar. The Revenant es la que más le gustó y considera que debería llevársela. "Los gringos se han reencontrado y están volviendo a hacer un cine más comprometido y mejor, sin tanta estupidez", dispara.

Sin embargo, es consciente de que a los Oscar los mueve la plata. No puede creer que Martin Scorsese no haya ganado con ninguna de sus películas anteriores a The Departed, como Taxi Driver, Toro salvaje, Goodfellas o Casino.

La madre de Salvini nació en Perú y su padre en Italia, quien está enterrado en Colombia, adonde Salvini ha regresado muy poco. El cineasta vino a Lima de niño, tras el deceso de su progenitor. Hoy, tiene 53 años y nos dice: "Yo soy peruano".

Por Mijail Palacios (mpalacios@peru21.com)

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