(Bloomberg)
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El cumple cinco años y tiene tras de sí ya toda una orgullosa carrera. Desde su llegada al mercado* se han vendido más de 250 millones de unidades* de este teléfono inteligente que nació como un producto más bien marginal y sin embargo ha conseguido revolucionar el sector.

Hoy por hoy ya no hay apenas fabricantes de teléfonos móviles que no tengan en oferta un modelo que parezca una copia del smartphone de Apple. Nokia, durante años líder del mercado, tuvo que bajarse del trono. Solo Google, otra entrada reciente en el sector, se acerca con sus teléfonos con sistema operativo Android al iOS de Apple.

Una pantalla tactil y solo una tecla, esa fue la receta para "reinventar el teléfono móvil". Hasta su lanzamiento en 2007, la tendencia del sector era dejar atrás los "ladrillos" grandes y pesados para fabricar aparatos cada vez más pequeños y livianos.

Todos con una cosa en común: Una pantalla relativamente pequeña y teclas de teléfono con números y el alfabeto con las que se podía escribir también mensajes cortos. Sobre todo el tamaño de la pantalla ponía claros límites al uso de Internet.

Además, al contrario de los menús laberínticos a los que las grandes marcas de teléfonos móviles acostumbraban a sus usuarios, el iPhone se pone en marcha y se utiliza sin manual de instrucciones. Con el App Store, se accede a un sinfin de aplicaciones con las que el teléfono amplía sus funciones y se actualiza constantemente.

Sean útiles o no, estos millones de pequeños programas han creado en los últimos cinco años un ecosistema propio. Parece como si no hubiera nada que no se pueda solucionar con una aplicación iPhone.

En sus diversos modelos de iPhone, Apple ni siquiera ha aplicado en muchos casos los últimos avances tecnológicos de telefonía móvil. Pero eso no parece haber molestado a los usuarios. El diseño y la popularidad de la marca Apple pesaron más que cualquier debilidad tecnológica.