Para hacer frente a las tendencias cambiantes en los nacionales e internacionales, las organizaciones buscan para diferenciarse de sus e impactar a sus públicos.

De acuerdo con Andrea Lazarte, autora del libro El diseño como factor diferencial de los emprendimientos publicado por la Universidad de Ciencias y Artes de América Latina (UCAL), el diseño abarca mucho más que la mera creación de productos, ya que, al ser usado como factor estratégico, fomenta la generación de valor y de innovación.

“El diseño es una disciplina altamente relevante para todas las organizaciones, de cualquier tamaño y sector económico, ya que involucra aspectos que van más allá de lo estético y aporta mucho valor”, indica Lazarte.

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Además, precisa que el diseño permite a las organizaciones anticiparse y adaptarse a los cambios que surgen en los usuarios, así como a los movimientos de la competencia y la aparición de nuevas tecnologías, mercados y proveedores.

En su libro publicado por el Fondo Editorial UCAL, Lazarte destaca los cuatro campos de acción del diseño, definidos por Ramírez y Ariza (2012), que aportan en la construcción de una organización, ya sea una startup o un emprendimiento:

  • Diseño de productos. En este campo se definen aspectos formales, utilitarios, semánticos y demás características del producto que estará en contacto con el usuario. Para ello, se trabaja en la comprensión de la experiencia de uso, la percepción sensorial, los conocimientos técnicos y los procesos de fabricación.
  • Diseño de imagen corporativa. Se trata de construir la representación que tiene el público (usuarios, clientes, etc.) respecto de la empresa, compuesta de acciones puntuales de comunicación y relaciones tanto hacia dentro como hacia fuera de la organización.
  • Comunicación del producto. Es importante contemplar el conjunto de soportes gráficos (marca, web, catálogos, folletería, stands, puntos de venta, manuales, embalaje y otros elementos auxiliares) que permiten identificar y reconocer al producto, manteniendo la coherencia con la imagen que se desea proyectar.
  • Diseño estratégico. Se necesita combinar los principales atributos del diseño: lo estético, a través de las características físicas y de personalización; lo emocional, mediante experiencias, y los valores de la marca, a través del branding. Todo esto con el objetivo de ofrecer productos que resuelvan problemas y satisfagan necesidades reales de los usuarios.

El diseño estratégico es un enfoque integral para pronosticar cambios en los mercados, en los requerimientos asociados a clientes y en las capacidades técnicas. Del mismo modo, permite idear artefactos que se adapten a estos cambios de manera eficiente y eficaz, como se revela en el libro Lazarte.

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