Richard Hidalgo y cómo aprender a tocar el cielo [PERFIL]

Entrena en Ticlio y viajó 11 veces a Nepal. ¿Por qué Richard Hidalgo siempre busca las alturas?

Richard Hidalgo, montañista del team The North Face, tiene un reto: llegar a la punta de 14 de las montañas más altas del mundo antes del bicentenario del Perú.

Por: Pablo Vilcachagua

Recordamos el perfil que Perú21 le hizo a Richard Hidalgo en setiembre de 2017, reconocido alpinista peruano que hoy fue encontrado muerto en en el Monte Makalu, la quinta montaña más alta del mundo.

Hidalgo estaba ascendiendo los 8.481 metros de Makalu como parte de un proyecto de conquista de las 14 montañas más altas del mundo sin oxígeno adicional hasta 2021, para marcar el bicentenario de la independencia peruana.

PERFIL

Richard Hidalgo tiene un cuerpo extraño. Entre su pectoral y abdomen una diferencia salta a la vista: forman en conjunto un trapecio invertido. El primero luce siempre inflado, como si por dentro dos pulmones-globos se ocultaran, mientras que el segundo permanece más ajustado y firme, dando la impresión de que está siendo acorralado por un corsé. Sus brazos, largos y tonificados, son lo más normal de su peculiar tronco.

Pero no es que Richard siempre ande inflando el pecho, no. Tampoco es extrañeza, menos vanidad. Es el trabajo de 25 años recorriendo los lugares más altos del planeta. “Es que mis pulmones son más grandes, también mi corazón”, resume este peruano, que ha pasado más de la mitad de su vida respirando los aires más limpios del planeta.

Vivir en las alturas

4,818 metros es lo que separa a Ticlio, un paso montañoso en los Andes, del mar. La zona es un rumbo obligado para todo el que quiera ir de Lima a la sierra central, pero sobre todo es una de las rutas más temidas por los conductores y pasajeros. Es que a cuatro mil metros de altura todo falla: la cabeza quiere estallar, el aire empieza a faltar y las náuseas aparecen. Por si faltara poco, el corazón comienza a latir más rápido. Pero, mientras todos se apuran por salir de este gélido lugar, Richard Hidalgo lo tiene entre sus favoritos. Allí se acondiciona para subir a las montañas más altas del mundo. Mientras unos entrenan dando vueltas a la manzana de sus viviendas, él lo hace en el punto más alto de la Carretera Central.

Richard no pierde la sonrisa cuando conversa y casi siempre está hablando del futuro. Como muestra, ya tiene planeados sus días hasta 2021. Para aquel entonces quiere llegar a la cima de 14 ‘ochomiles’. En este deporte, se considera un ‘ochomil’ a una montaña que sobrepase los 8 mil metros sobre el nivel del mar (dos veces la altura de Ticlio). A sus 47 años, Richard ya ha logrado llegar a la cumbre de seis de ellos y, si bien esto ya le basta para entrar en la historia deportiva del Perú, quiere más. La fecha escogida no es gratuita. En 2021, el Perú cumplirá 200 años de independencia. Si en el centenario de 1921, diversas colonias extranjeras en Perú regalaron monumentos que hasta ahora perduran en las ciudades, Richard, el deportista, no esperará el bicentenario con las manos vacías. El escalador forrará su obsequio con gotas de sudor.

–Es mi regalo para el Perú –dice emocionado–, es lo mejor que tengo para dar.

Si todo sale según lo planeado, Richard intentaría alcanzar tres ‘ochomiles’ de su lista el próximo año. En total, lograría los puntos más altos de cuatro países: China, Pakistán, Nepal y la India, todos en Asia. Este reto también incluye al Everest, que, con sus 8,848 m.s.n.m., es la montaña más alta del planeta.

–Varios amigos me quieren acompañar cuando alcance la cumbre número 14. Estoy convencido de que estos mensajes son importantes para la sociedad. Por ejemplo, personas que no son montañistas se alegran de mis logros. Es que el montañismo nos hace estar con constantes retos y, acaso, ¿así no es la vida?

Vida fragil

Cuando tenía 20 años, Richard vio un anuncio del Club Andino Peruano en el diario. Se trataba de una invitación a un curso básico de montañismo y la curiosidad llevó al entonces estudiante de Ingeniería a asistir a las clases por un mes. El amor por este deporte se dio de inmediato. Luego de practicar por algunos años de forma amateur y cambiar la Ingeniería por la Administración Turística, su vida tuvo un giro importante cuando decide convertirse en guía internacional de alta montaña. El pasatiempo se había convertido en profesión.

Desde entonces, ha completado diversas metas. Tan solo en el Perú ha escalado las montañas más altas de la Cordillera Blanca y ha sido el responsable de abrir seis rutas nacionales. Siempre sin oxígeno, como en las cuatro montañas de los Himalayas y una en Pakistán.

En abril de 2015, un terremoto de magnitud de 7.8 destruyó Nepal. Richard había llegado días antes con la esperanza de coronar el Lhotse, la cuarta montaña más alta del mundo. Se encontraba en un campamento cuando el suelo empezó a temblar. Las avalanchas se desataron acabando con la vida de una veintena de personas. La muerte, una vez más, caminaba cerca.
–Esos momentos te hacen pensar en la fragilidad de la vida. Soy consciente de los riesgos. Por eso, lo más importante aquí es el aprendizaje, saber tomar las decisiones correctas.

Richard ha dejado de sonreír. Parece que, mientras responde, recuerda otros momentos difíciles, quizás compañeros caídos. Tiene claro que en el montañismo nunca se falla dos veces.

A diferencia de otros deportes, donde llegar a la meta representa liberar las celebraciones, en el montañismo esto es –aun más– peligroso. La cumbre, la meta, apenas es la mitad del trayecto: falta la bajada. Para Richard, este punto resulta fundamental. Con el tiempo ha aprendido a no llorar de emoción, menos excederse en los festejos. Un psicólogo amigo suyo le dijo que cualquier júbilo en demasía podía ser mensaje de relajación al cerebro, justo cuando se necesita el doble de concentración. La mayoría de accidentes ocurren al regreso.

                                                              ***

Richard Hidalgo se encuentra a mitad de camino. No imagina otro escenario que entonando el Himno Nacional el 28 de julio de 2021 con los 14 ‘ochomiles’ logrados. Quizás llore de emoción, cómo saberlo, pero de lo que sí está seguro es de que, para ese entonces, habrá agotado todo su sudor por el país. El peruano habrá logrado algo por todos nosotros: tocar el cielo con sus propias manos.

Nota

Richard Hidalgo es montañista del team The North Face.

Por Pablo Vilcachagua Cancino.