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"Yo trato de pensar como lo hace una mujer"

“Los que se llaman ‘salseros bravos’ son los que más miedo tienen a evolucionar, porque piensan que ese cambio puede resultar una contradicción”, nos dice Jerry Rivera, el cantante puertorriqueño que estos días es uno de los jueces de La voz Perú (Frecuencia Latina).

Foto: Martín Pauca.
Foto: Martín Pauca.

Jerry Rivera,Salsero y Juez de La Voz Perú
Autor: Gonzalo Pajares.
gpajares@peru21.com

A los 15 años ya era una estrella de la salsa. Por eso, a sus 40 es un músico experimentado. Famoso por sus canciones de ‘salsa sensual’, estos días Jerry Rivera los pasa en el Perú, donde es juez del programa La Voz, de Frecuencia Latina.

¿Qué tan estricto eres en tu vida cotidiana?
No vivo una vida rígida, pero sí soy selectivo. Mi relación con mis amigos nace, no se hace. Trabajo mis relaciones con el corazón, pero también con la razón, pues el corazón engaña. Yo vivo en un mundo sin prejuicios, libre… quiero ser una persona total.

¿Cómo eres con tus amigos?
Tengo muchos y, al igual que ellos, tengo muchos defectos. Quizás yo sea más exitoso que ellos… pero lo soy solo en un área, la música, pero los seres humanos tenemos muchos frentes. Por eso, disfruto mucho de mis amigos. Soy cariñoso, un amigo que aconseja pero que no quiere transformarse en su padre. También recibo consejos, y los éxitos y errores de mis amistades también me han enseñado mucho.

¿Cómo has asumido tu rol de juez en La Voz Perú?
Me siento bien. Es una tarea inmensa y difícil. A veces hay que elegir entre dos participantes que merecen la misma oportunidad pues tienen talentos similares. ¿Cómo elegir? Yo no lo sé, nadie lo sabe. Este programa es un ‘adivinación’ sobre lo que uno considera mejor o lo que se presume espera la gente. Se me hace duro eliminar a alguien.

Por tu experiencia, ¿eres capaz de determinar si un participante tendrá éxito?
Eso es impredecible, nadie tiene la verdad absoluta. Reconozco públicamente que de muchos artistas pensé que no iba a pasar nada y pasó. Hasta de los Beatles se pensó que iba a ser un grupo del montón. Sin embargo, cuando digo que alguien tiene futuro, sí lo tiene, porque este se basa no solo en el talento sino en la disciplina, en la determinación, en la fuerza interna que hay que tener para sobreponerse a tantos retos y tropiezos. El éxito está en la consistencia, en la trayectoria: un buen disco lo tiene cualquiera; dos o tres, no.

¿Cómo te sientes cuando eliminas a alguien?
Tengo derecho a equivocarme. No necesariamente a quién elijo es el mejor. Se lo he dicho a los mismos participantes. Yo evalúo un momento, un instante.

Como oyente, ¿prefieres la salsa brava o la sensual?
Hay una gran confusión con eso de la salsa brava: a veces quien dice que hace salsa brava es el que hace la salsa más lenta y monga. Y se han dado casos que salseros ‘bravos’ y ‘sensuales’ comparten arreglista, entonces, cómo hacer esas categorizaciones. Por eso, yo prefiero hablar de música negroide, de música bomba, de música plena. Me encanta hacer fusiones, salsas con jazz, música clásica, reggae, etcétera. No hay otra forma para llevar a la música a otro nivel que haciendo fusión. Los que se llaman ‘bravos’ son los que más miedo tienen a evolucionar, porque piensan que ese cambio puede resultar una contradicción frente a lo que ya dijeron antes.

¿Prefieres un disco de Lavoe o de Willie González, de Blades o Eddie Santiago?
Los admiro a todos por igual, todos alcanzaron el éxito por su estilo peculiar. Sin embargo, soy un gran admirador de Blades: hizo una carrera magnífica y no solo como cantante sino como actor, estudiante universitario. Es un ser humano cabal que nunca quiere demostrar nada, es un tipo que disfruta la vida y que no carga inseguridades. Si bien lo admiro como músico, más lo admiro como ser humano.

La salsa está vinculada a la calle. ¿Cuánta calle tienes?
Aunque con niveles, todos hemos transitado por las calles peligrosas de la vida. Para ser salsero hay que tener calle, por ello, uno debe amarrarse a ella, sentir que uno pertenece al mundo real, no que se está en una estrella, en un paraíso. Hay que ser de barrio para entender lo que siente y piensa la gente.

¿Cómo es tu vínculo con las mujeres?**
Yo les canto a ellas. Todas mis canciones tienen que ver con personas que conozco, y lo que hago es proyectar esta relación pero nadie lo sabe. Yo trato de pensar como lo hace una mujer, de tal manera que, cuando cante, llegue directamente a la fibra de su corazón.

¿Vives para cantarlo?
He vivido algo que muchos artistas no vivieron: ser padre joven y tener tres hijos. Y mucha de mi vida no está para una canción sino para un libro (ríe): una canción no bastaría.

¿Cómo ves tu futuro?
El futuro está en reinventarse sin dejar de ser uno mismo. Yo no seré un rockero o un metalero, pero siempre llevaré un elemento sorpresa.

¿Cómo es el salsero peruano?
Más salsero que el boricua. Le gusta más la salsa, la compra más, se fanatiza. Yo pensaba que los puertorriqueños éramos únicos pero ustedes nos ganan: aman la música y, lo mejor, su amplitud musical es inmensa, su reloj musical más grande.

¿Has visto La Toz Perú?
No he visto esa secuencia… pero sí sé que debo estar allí.

AUTOFICHA

- Mi éxito es de Dios, quien es el que pone las herramientas a nuestro alrededor y reparte los dones. Nosotros solo somos administradores de lo dado, nada es nuestro.

- En La Voz, si tienes una gran voz y un gran carisma, sin importar tanto el look podrás avanzar. Acá avanzan los que mejor cantan.

- Siempre le muestro a la gente lo que soy: hago música romántica pero también pongo crítica social… siempre pensando en positivo. No hablo de revoluciones.


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