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Cortó por lo sano

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"Ya es tiempo de ponerle un alto a los antitaurinos"

“Los antitaurinos son menos que los taurinos, pero ellos se hacen notar más”, nos dice Iván Fandiño, máxima figura del toreo durante el 2012 y el 2013. Este domingo se presenta en Acho junto con Enrique Ponce y el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, dos maestros.

Foto: Difusión.
Foto: Difusión.

Iván Fandiño,Torero
Autor: Gonzalo Pajares.
gpajares@peru21.com

La Feria del Señor de los Milagros se cierra con un cartel espléndido donde aparecen el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, el maestro Enrique Ponce y el mejor torero de las temporadas 2012 y 2013: Iván Fandiño. Con esta figura conversamos sobre su arte y el mundo de los toros. Entradas: Teleticket.

No hay muchos toreros vascos. ¿Qué dijo tu familia?
Al inicio fue un poco chocante, pues pensaban que lo estaba tomando a la ligera, pero cuando se dieron cuenta de que iba en serio –mis padres, por ejemplo, me pidieron que, primero, terminara mis estudios y eso hice–, las cosas cambiaron. Además, yo era feliz en los toros, y no les quedó otra que bancarme.

Háblame del miedo…
El miedo y la incertidumbre son parte de la fiesta, estarán siempre conmigo, y es a mí a quien le corresponde controlar la situación y conseguir lo que deseo.

Uno, románticamente, cree que el torero nunca siente miedo, que es valiente, arrojado, intrépido…
Pero el miedo siempre está, y ayuda, créeme. El miedo hace que uno esté siempre en continua prevención, con todos los sentidos a pleno y, así, al momento de entrar al ruedo, no defraudar a nadie.

Arriesgas mucho…
Siempre intento buscar la verdad. Mi concepto del toreo va por la línea de la rectitud, de la honestidad y del juego limpio. Digamos que me gusta caminar por la cuerda floja, siempre opto por lo difícil. Esto implica un riesgo mayor, pero, créeme, prefiero esto a ser un torero banal.

¿Es verdad que algunos de tus colegas no quieren torear contigo? Como arriesgas mucho, los dejas mal parados.
(Ríe). No es así. A mí me interesa saber a quién tengo al frente –el toro– y no a quién tengo al costado –otros toreros–.

¿A cuánto asciende tu seguro de vida?
(Ríe). No lo tengo, porque creo que sería muy difícil de pagar.

¿Piensas en el futuro? ¿Morirás de viejo?
Soy una persona realista. Y, por eso, siempre repito que mi presente es mi futuro.

La crítica alaba la pureza de tu toreo…
Para mí es un privilegio que se diga eso de mí, más aún si viene de los entendidos. Yo no sabría definir lo que hago, solo sé que así siento, pienso y así actúo.

Baldomero Cáceres, crítico taurino, dice que eres un torero que siempre ha sabido mantener su independencia y que tu compromiso es, ante todo, con la afición…
Yo creo que el torero debe llevar una vida particular. Los méritos del torero se ven y se consiguen con la espada y la muleta y en el ruedo. El arte del toreo es una profesión de continua rivalidad, de continua ascendencia, y siempre he creído en la libertad de las personas, y eso he defendido.

Radio Nacional de España te acaba de entregar, por segundo año, la ‘Oreja de oro’. ¿Las del 2012 y 2013 han sido tus mejores temporadas?
Son las temporadas donde más he podido contentar a la gente. Han sido temporadas de consolidación y, por eso, la crítica las valora como las mejores.

¿Sientes que está avanzando la corriente antitaurina?
No creo que sea así. Lo que pasa es que les damos demasiada importancia. Yo siento que los antitaurinos son menos que los taurinos, pero ellos se hacen notar. Ahora, ya es tiempo de que les pongamos un alto: nosotros respetamos su libertad, su posición de defender a los animales, pero, ¿por qué ellos no nos respetan, por qué no respetan nuestra vida y nuestra cultura? Eso sí, debemos hacerlo desde la razón y sin violencia.

¿Deberían tener los taurinos una posición más firme?
Sí, más combativa. La fiesta de los toros no se va a defender sola. Debemos tomar la iniciativa y no dejarnos avasallar.

¿Cómo ves a América?
Es muy importante y, por eso, siempre la considero en mi agenda. Es un compromiso, más aún porque yo quiero que cada tarde sea importante, por eso, yo no solo vengo a disfrutar de los toros sino, también, a triunfar, a seguir escalando.

¿Cuáles son las diferencias entre la afición europea y la americana?
La única diferencia está en el toro. Pero tanto en Europa como en América, en Pamplona como en Acho, siempre tendrán al mejor Iván Fandiño.

Lo aficionados sentimos que, al menos este año, a Acho le han faltado toros…
En realidad, lo que hay son muchísimos festejos –y esto es una prueba de que los toros no están en decadencia– y el ganado no alcanza. Hay que organizar mejor las corridas, pues muchas veces los toreros no somos los responsables de un mal festejo.

¿Cómo te sientes en Acho?
Es una plaza que me ha acogido con mucho cariño. Cuando debuté, toreé dos tardes; el año pasado, tres, y ahora cierro la temporada. Sería un sueño volver a salir por la puerta grande.

AUTOFICHA

- Es muy raro que aparezca un torero en el País Vasco, pero también es cierto que en toda España hay mucha tradición taurina, y muchos encierros y festejos.

- En estos festejos me entró el gusto por el toreo. En mi familia no hay ningún aficionado. Así fui avanzando hasta llegar a donde estoy hoy.

- Mi padre lleva mi carrera muy bien: le gusta ir a la plaza de toros y controlar toda la situación. Mi madre, en cambio, prefiere estar ausente siempre.


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