29.MAY Lunes, 2017
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Lo complican

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Opinión

“Cierro las cortinas, enciendo el proyector y le cedo mi clase a Woody Allen, a Emir Kusturica (…)”.

¿Han visto ese meme donde la rana René dice que a veces no le dan ganas de ir a clases pero luego recuerda que es el profe y se le pasa? :v Da risa porque es verdad. Solo que, a diferencia del muppet, a los profes no se nos pasa. Hay días en los que la sola idea de pararnos delante de 30 seres humanos a enseñar algo resulta inconcebible. No es por flojera. Es por aquello que dijo Bertrand Russell: “El problema del mundo es que los idiotas están llenos de certezas mientras que los inteligentes están llenos de dudas”. Es decir que si eres profe y no eres un idiota, lo lógico es que de vez en cuando dudes. No solo de tu clase, que eso le pasa a cualquiera, yo hablo de dudar de tu cerebro o incluso del sentido de tu existencia.

¿No les pasa? Hay mañanas en las que llego al salón completamente desmoralizado y en vez de decir ‘Buenos días’, lo que me provoca es ponerme a cantar ese tango que comienza diciendo que el mundo fue y será una porquería. ¡Tú! –le digo a un alumno mientras lo saco de su carpeta y lo llevo hasta la pizarra–tú tienes cara de que te va bien en la vida, pareces un muchacho feliz, cuéntanos ¿cómo lo haces? Ya que no puedo hacer eso, lo que hago es recurrir a la vieja confiable: les pongo una película. Cierro las cortinas, enciendo el proyector y le cedo mi clase a Woody Allen, a Emir Kusturica o Giuseppe Tornatore. No hay nada que yo pueda enseñarles sobre la ficción a mis alumnos que películas como Manhattan, Gato negro, gato blanco o Cinema Paradiso no logren también. ¿Es que acaso se puede seguir siendo una bestia insensible después de conocer a Chaplin o a Wong Kar-Wai? Mi clase de poesía se la encargo a Subiela y la de guion se la dejo a Tarantino. El mismo Quentin dijo alguna vez: “Yo no fui a la escuela de cine, yo solo fui al cine”. Hace poco me tocó una galleta de la fortuna cuyo papelito decía: “Crees demasiado en lo que ves en el cine”. Parecía una crítica pero yo me sentí halagado. Si un profe de ficción no cree que las películas y los libros pueden explicar el mundo, ¿en qué otra cosa puede creer?


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