23.MAY Martes, 2017
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LA PORTADA DE HOY

Cortó por lo sano

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Opinión

Y nosotros los ciudadanos de a pie. Corrieron ríos de palabras, opiniones duras contra la tramitología: que paralizaba el crecimiento del PBI, que era el monstruo de las mil cabezas y que los decretos de urgencia serían un buen porcentaje de la solución. Pero vemos que algunas de la normas dictadas conducen a… la tramitología y/o a la ineficiencia del maleado Estado. El gobierno, vía decreto, dispuso que se contrate a profesionales con bachillerato como personal altamente calificado para puestos de confianza. Adiós, licenciatura. Es discutible ciertamente, pero ya es una ley.

Según la Municipalidad de San Isidro, el Ministerio de Vivienda ha emitido el Decreto 002, que exige una medición de límites de los terrenos, previa a la construcción de un predio. Los linderos que figuran en la escritura pública tienen que ser contrastados con una medición topográfica. Y como siempre habrá diferencias, los usuarios traumatizados con la tramitología tendrán que hacer una rectificación de límites. Según las bromas y los chistes, el infierno es un paraíso. Acudir a Registros Públicos a hacer semejante trámite es el verdadero averno, que incrementa lo ófrico que resulta sacar una licencia municipal. No mencionemos el vil metal, un plano topográfico barato no es.

Esta tortura al final del suplicio de obtener licencia no es difícil de imaginar. Si el propietario del predio queda desfavorecido con la medición (pierde un metro o más), lo lógico sería evitar semejante proceso. Pero no cuenta, si se pierde área y se pagó por más, igual va a la tramitología. Los arquitectos diseñan de acuerdo a los límites del título y este es el que rige en un proceso de licencia de construcción.

La Municipalidad de San Isidro se volvió más papista que el Papa y respeta esta norma puntillosamente. Tanto que quiere aplicarla retroactivamente. Si la licencia se obtuvo en diciembre pasado y se inició la construcción ya, se pretende que haya medición topográfica y su rectificación de linderos más. Los inspectores son otro cantar. El báratro está en los municipios, fina cortesía del Ministerio de Vivienda.

Mientras los municipios no velen por el contribuyente, la democracia no prosperará. Otra medida desafortunada en San Isidro es, vía ordenanza, levantarse y multar a los carros que se estacionen en lugares inadecuados. ¿Se discutió? Nones. ¿Se informó? ‘Renones’. Algunos dicen que se busca favorecer a las carísimas playas de estacionamiento.

Otros piensan que es un desatino del burgomaestre y se preguntan qué harán con su automóvil. Solo se contrató a un lumpen periodista para que cacaree todas las multas y desgracias que vivirán quienes se estacionen contraviniendo a la municipalidad. Muchos vecinos estamos en contra de que se pague con nuestros impuestos a un personaje que se dedica a difamar y a desacreditar.


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