27.JUN Martes, 2017
Lima
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Opinión

Aunque no debió ser así, el fenómeno de El Niño nos cogió calatos y sin papeles. Con lógica, el gobierno pide no politizar la desgracia. Debe aplicarse para todos y no implica callar. La caída de un puente en Lima, son 156 los derrumbados en el Perú, trajo un cargamontón contra el alcalde. Las carpas que está instalando la municipalidad no son relevantes para ciertos ojos, solo está el puente que en un pensamiento delirante de odio debió resistir la furia de la naturaleza. En realidad, se trata de una campaña que viene desde los pasquines digitales y otros medios que sistemáticamente atacan al burgomaestre. Y cuando hay campaña, hay política e intereses, siempre subalternos.

Lima y sus provincias deberían ser declaradas en emergencia. Esto abre las compuertas de la corrupción, dice el presidente. Veremos, hay que atender a la gente que está fregada, que tiene fango en sus viviendas, que lo perdió todo o casi todo. Dicen –ojalá no sea verdad– que la posición del burgomaestre limeño contra los Panamericanos tiene que ver en la negativa. Lima requiere la emergencia, no solo unos cuantos distritos. Hay que movilizar recursos, carpas, albergues, maquinarias. La papelería impide la prontitud de la respuesta.

Para enfrentar a El Niño se requiere organización, nos falta a gritos. Este fenómeno requiere la misma atención y cuidado que se tiene con el equilibrio fiscal, con un presupuesto anual para afrontarlo. No puede haber inflación, tampoco descuido ante El Niño. El gobierno de Humala hizo poco. En sus 8 meses, este régimen desatendió el tema. Sin un sistema nacional, una organización permanente con rango ministerial, diferenciando remediación de prevención, estamos dando palos de ciego.

Para minimizar en algo la desgracia hay que actuar de manera ordenada, planificada, construir procesos. El puente aéreo, por ejemplo, es un desorden que irrita al ciudadano. No hay un cronograma de vuelos, información adecuada. La gente aguarda en el sol, unas sillas de plástico nada cuestan.

Huarmey está aislado y carece de todo. La empresa Antamina informa que ha cedido un grupo electrógeno y un tercio de la población tendrá agua. ¿Tan difícil es cargar uno o dos helicópteros con grupos electrógenos? No soluciona la tragedia, pero ayuda. Huachipa ha sido asolada, qué ayuda recibe y dónde.

Pensemos con urgencia en la salud de los damnificados. Ya murió una chiclayana de dengue, está el ántrax entre nosotros. No sabemos si ya están equipados los hospitales como debería ser. ¿Tenemos o no aviones del Ejército? Si no, pidamos prestados a otros países. Parece que vienen más lluvias, no basta decir “Dios nos coja confesados”. Lima es una ciudad plana, absolutamente inundable. Ya ocurrió en 1972 y fue tremendo. Se está trabajando duro, ciertamente, pero la catástrofe requiere de todos y de una acción ordenada.


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