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"Lima no ha mejorado, Lima ha empeorado”

“Las galerías no están interesadas en mi trabajo y yo no tengo interés en ellas. La gente cree que me sobra espacio para exponer, pero no es así”, nos dice Enrique Polanco, quien expone Obra reciente. Homenaje a Antonio Cisneros en la sala Luis Miró Quesada, Miraflores.

Foto: USI.
Foto: USI.

Enrique Polanco,Pintor
Autor: Gonzalo Pajares.
gpajares@peru21.com

Enrique Polanco, el llamado ‘pintor de Lima’, vuelve a las galerías de la ciudad con la muestra Obra reciente. Homenaje a Antonio Cisneros, donde vuelve a sumergirse en la Lima que más atractiva le resulta a su universo pictórico: la de Barrios Altos y el Rímac, bellos pero descuidados escenarios arquitectónicos que, gracias a la pintura de Polanco, se hacen todavía más entrañables. Visítela en la Sala Luis Miró Quesada (Larco 400, Miraflores). Solo hasta el 8 de diciembre. El ingreso es libre.

En Obra reciente. Homenaje a Antonio Cisneros vuelve a su materia pictórica: Lima vista a través de sus ojos, de su sensibilidad…
Sí, pero es una Lima cambiada, pues, desde que empecé a pintarla a inicios de los años 80, la ciudad se ha transformado en todos estos años.

En términos arquitectónicos, la ciudad ha cambiado, sin duda. Pero, desde el punto de vista plástico, desde su pintura, ¿cuánto se ha transformado Lima?
Después de estar haciendo arte por casi treinta años, sigo siendo un pintor expresionista. Sin embargo, mi pintura ha dado un giro: he regresado a elementos muy figurativos, pero con un color desencantado, irreal; ya no encuentro en mis obras el regocijo de mis muestras anteriores. Hoy mis soluciones pictóricas son más sencillas. El objetivo de mi pintura reciente no es regocijarme con la materia sino ir hacia cosas más concretas.

¿Cómo se manifiesta esto?
En este tiempo he dejado de ser el expresionista que mordía, el pintor que ladraba. Mi pintura sigue siendo expresionista, pero mi mirada es otra y afronto el problema de la ‘materia’ de otra forma. Hoy uso mucha menos materia, ya no hay un regocijo sensual con las capas de color. Mi pintura vive hoy un proceso de síntesis. Por ejemplo, si pinto un árbol, lo ‘soluciono’ con dos pinceladas y ya no con sesenta, como hacía antes. Hay un ‘ahorro’ en la ejecución pictórica.

Y al ‘pintor de Lima’, como se le conoce, ¿le gusta la urbe por la que transitamos todos estos días?
Mira, yo vivo en Barranco, y en la parte ‘no pituca’ del distrito, aquella que no se está transformando vertiginosamente como la otra. Sin embargo, eso es lo de menos. Si te interesa trabajar con un determinado punto de la ciudad, lo haces. Yo sigo trabajando sobre esta Lima que ha ido evolucionando… lamentablemente para mal. Lima no ha mejorado, Lima ha empeorado. La zona donde me muevo, que es el Rímac y Barrios Altos, sigue de pie, no sé por qué, quizás por algún poder desconocido que hace que se mantenga firme (ríe), pero en el próximo terremoto o cataclismo que sufra Lima perderemos todo eso, pues yo no creo que resista más. Lima ha perdido, sus autoridades no se han preocupado por conservar un patrimonio que, por lo demás, es bellísimo.

¿Y cómo es su visión de esta Lima?
Muy personal, para nada arquitectónica, es la visión de un artista que transita por ella. Por ejemplo, si Lima se cayera, no podrían reconstruirla a través de mi pintura: el color es inventado, sus formas han sido reelaboradas. Mi Lima es totalmente onírica pero, por el color, siempre expresionista. Ahora, si nos trasladamos a la realidad, le diré que Lima me gusta mucho: tiene una estética del abandono que yo valoro mucho pues en ella veo belleza.

¿Y cómo ve a esta Lima que se llena de edificios, de centros comerciales?
Bienvenida, pero, en términos pictóricos, no la miro, no me interesa. Las galerías comerciales que me importan están en el Rímac, cosas muy kitsch y, por eso, están en mis pinturas. Repito, la Lima que me interesa es la más pobre, la más humilde.

Y a través de su regreso a las galerías limeñas ha decidido homenajear al poeta Antonio Cisneros…
Sí, es un homenaje a un gran amigo mío que murió hace un poco más de un año. A ‘Toñito’, como yo le decía, le gustaba mucho mi trabajo, pero los cuadros que componen mi muestra actual no fueron pintados pensando en él, solo he querido homenajearlo.

A propósito, no expone mucho, y he leído que celebra regresar a las galerías en un espacio tan importante como la sala Luis Miró Quesada, en Miraflores.
Antes de esta exposición participé en el homenaje que se le hizo a La casa de cartón, de Martín Adán. Antes, en 2004 hice una antológica, en el Icpna. Esta es la tercera vez que expongo en la Miró Quesada y, sin duda, es la sala más visitada del país. Por eso celebro estar aquí. Y, como bien dijiste, no expongo mucho. Desde hace varios años expongo más en espacios culturales que en galerías.

¿Y por qué pasa esto?
Porque las galerías no están interesadas en mi trabajo y yo tampoco tengo interés en ellas. La gente cree que me sobra espacio para exponer, pero no es así, la verdad es que a las galerías comerciales no les interesa mi obra… o quizás no les gusto yo o no sé qué, pero, la realidad nos muestra que yo no expongo hace mucho en ellas… y, la verdad, no las extraño y mal no me va.

AUTOFICHA

- Mi pintura ha dado un giro: he regresado a elementos figurativos, pero con un color desencantado, irreal; ya no encuentro el regocijo de mis muestras anteriores.

- Si Lima se cayera por alguna desgracia, no podrían reconstruirla a través de mi pintura: el color es inventado; sus formas, reelaboradas.

- Lima no ha mejorado, Lima ha empeorado. La zona donde me muevo, que es el Rímac y Barrios Altos, sigue de pie quizás por algún poder desconocido (ríe).


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