28.MAR Martes, 2017
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LA PORTADA DE HOY

Bajo el agua

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Opinión

“Un empresario es siempre una buena idea, y si es bueno, se rodeará de un equipo que integre ex funcionarios públicos para que lo guíen…”.

Como sabemos, el gobierno ha decidido implementar la figura del “zar” para la reconstrucción del Perú. Antes de definir el “quién” primero, obviamente, tenemos que esperar a que termine esta tragedia climática. Caída la última gota, se podrá hacer, recién, el primer balance de este Niño costero que va dejando decenas de muertos, miles de damnificados y miles de millones de soles de infraestructura dañada.

Primero, lo obvio: ¿es una buena idea la del “zar”? Entendemos por “zar” una persona que es empoderada, por parte del Gobierno Central, para un tema específico (corrupción, seguridad, etcétera), que trabaja por un tiempo limitado pero con poderes casi ilimitados. Léase, es una persona a cargo con capacidad de llevar a cabo sus decisiones.

Ese fue el problema que enfrentó Julio Favre cuando lo nombraron “zar” para la reconstrucción de la ciudad de Pisco luego del terrible terremoto de 2007. Julio Favre fue no solo un gran empresario, sino uno con capacidad de reconstrucción y valentía demostrada: en 1987 Sendero Luminoso dinamitó toda la maquinaria de su empresa avícola en el norte; lejos de amilanarse o irse corriendo, se puso de pie y empezó de nuevo. Había que tener no solo destrezas, sino muchos huevos para hacer eso en esa época (el mensaje a SL era “no te tengo miedo”, y eso le restaba autoridad a SL…).

Si Julio Favre no pudo actuar, fue porque no tuvo un empoderamiento adecuado. No es cierto, como dice el congresista Juan Sheput, que le faltó capacidad; sin un empoderamiento real, concreto, extenso, el “zar” no sirve para nada. Favre era una gran persona, calificada y con determinación, y con mucho (mucho) amor por su patria. ¡Ojalá hoy estuviera con nosotros!

Dicho todo esto, la pregunta que sigue es “quién”. Esto en el supuesto de que recibe el empoderamiento del que hablamos. Un empresario es siempre una buena idea, y si es bueno, se rodeará de un equipo que integre ex funcionarios públicos para que lo guíen en la compleja maraña burocrática-legal. Y si alguien puede convocar a ese personaje, es PPK.


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