22.MAY Lunes, 2017
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Cortó por lo sano

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Opinión

“Para el presidente del Poder Judicial, nada menos, no hay suficientes pruebas contra el ex presidente Humala. No interesan los testimonios (varios)…”

Después de escuchar al presidente del Poder Judicial, Duberlí Rodríguez, y la pasividad con la cual actúa la Fiscalía nacional, queda claro que los corruptos deben estar más que tranquilos, si no riéndose e imaginando en qué gastarán –muy pronto– el dinero mal habido, el saqueo a los bolsillos de todos los peruanos.

Y es que la actitud y firmeza del sistema judicial es lo que hace la gran diferencia. En Brasil, son centenares los procesados que pasan cada día por tribunales, la gran mayoría de ellos capturados como parte de la gran mafia detrás del caso Lava Jato. Es ahí, entre rejas e imaginando los próximos años en un calabozo oscuro y frío, donde deciden “colaborar”. Nadie “colabora” relajado, en su casa, viendo una serie de Netflix. El caso del ex estratega del Partido de los Trabajadores Joao Santana ejemplifica este modus operandi a la perfección. Fue arrestado ni bien aterrizaba de un viaje a República Dominicana, donde trabajaba en la reelección de Medina. Él y su esposa (y socia) Monica Moura fueron conducidos a la cárcel y separados una vez dentro; desde ahí, las caras y la pedantería cambiaron apenas entendieron que callarse no los ayudaba y que, por el contrario, hablar era la única salida. ¿Qué hicieron? Hablaron, contaron todo, y con ello minimizaron su caso pero permitieron avanzar los casos de cientos de procesados.

A diferencia de Brasil, en el Perú los corruptos grandes, los “peces gordos”, ¿qué ven? Que no pasa nada. Cae un pirañita por ahí y sueltan información de un tollito de leche por allá. Pero de ahí tudo bem, tudo bom. Para el presidente del Poder Judicial, nada menos, no hay suficientes pruebas contra el ex presidente Humala. No interesan los testimonios (varios), la explicación de las entregas en efectivo, los aportantes fantasmas, las agendas que explican al detalle los aportes, etcétera. Nada de ello es relevante. ¿Y la Fiscalía? Bien, gracias. Tudo bem, tudo bom.


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