23.JUL Domingo, 2017
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LA PORTADA DE HOY

"Creí en sus palabras"

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Opinión

“Tanto ppkausas como fujimoristas deberán ser muy cautelosos con sus declaraciones, ya que las susceptibilidades estarán a flor de piel”.

Según fuentes de ambos partidos, la cumbre del presidente Kuczynski y la Sra. Fujimori fue cordial, franca y sincera, y se trataron diversos temas de interés nacional, sobre todo, según lo trascendido, tres: la corrupción y su impacto en la economía y la salud moral del país, la reconstrucción del norte, y la desaceleración económica.

Ojalá que de dicha cita emerja una serie de diálogos más profundos, con miras a un acuerdo de largo plazo (o algo intermedio). Si de temas y cordialidad se trata, pues aplaudimos que dos líderes políticos puedan conversar de diversos temas sin tirarse los ceniceros. Y si bien es cierto que las partes tienen que ver la buena voluntad del otro sobre lo conversado, también es innegable que la situación es grave: el país está paralizado, no solo económicamente, sino –sobre todo– políticamente. Los funcionarios estatales no quieren firmar documentos claves, los empresarios están a la espera de ver una señal clara de paz, y así.

¿Qué esperar? Imagino que en la reunión se trataron temas que significan acciones específicas de ambos lados. Hasta donde sabemos, no hay ningún acuerdo marco, pero cosas sueltas que ambos pueden trabajar en común (y habrá, supongo, alguna que otra señal de buena voluntad). No hay tampoco una fecha definida, así que deberán trabajar las partes por demostrar el real interés de una colaboración.

¿Qué evitar? A ambos lados, que los extremos (internos y externos) saboteen lo avanzado. Tanto ppkausas como fujimoristas deberán ser muy cautelosos con sus declaraciones, ya que las susceptibilidades estarán a flor de piel; que terceros chillen, chismoseen, pronostiquen, etcétera, pues eso es problema de ellos, pero si estas perturbaciones salen de los voceros partidarios, pues la cosa no llegará lejos.

Tengan presente, finalmente, que siempre existen los eventos fortuitos: una desgracia climática, un hecho indeseado, y cosas por el estilo. Todo ello deberá ser tamizado, al principio, por un objetivo mayor (siempre y cuando sea, por supuesto, algo tamizable).


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