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LA PORTADA DE HOY

"Yo liberaría a Fujimori"

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Opinión

La inclemencia con la que la naturaleza nos golpea llama a una explicación formal. Muchos de ustedes, al igual que yo, habrán recibido en estos últimos días múltiples cadenas de oración, señales de que los dioses no andan muy contentos con nuestras decisiones. Otros, menos creyentes, entenderán esta violencia natural como parte del proceso del calentamiento global.

Cierto, si uno mira a la gráfica de los últimos 20,000 años, hay un notable cambio en el patrón, más o menos estable, a lo largo del tiempo. Este cambio se produce, para mayores luces, adentrados en el siglo XX. La industrialización, entonces, la inequívoca respuesta ante la pregunta crucial: ¿cuáles son los percutores del cambio climático? Y sí, existe una correlación innegable entre el desarrollo industrial y el aumento sostenido en la temperatura promedio.

En verdad, la relación positiva es con la industria y sus derivadas, la más importante (y que pocos quieren aceptar), el incremento en la población global: hacia el año 1800, cuando pocos podían señalar a la industria como factor de calentamiento, la Tierra la poblaban cerca de 1,000 millones de humanos, y la progresión es significativa: 2 millardos en 1927, 3 millardos en 1960, 4 millardos en 1974, 5 millardos en 1987, 6 millardos en 1999, 7 millardos en el 2012. Hoy se calculan 7,200 millones de humanos consumiendo y, por consiguiente, acelerando el cambio climático.

A esta data habría que añadir otra, para entender mejor el problema (para algunos, dilema): en 1820 cerca del 95% de la población mundial vivía bajo la línea de pobreza (cerca del 85% bajo la línea de extrema pobreza); para 1900 las cuentas eran aún alarmantes: cerca del 85% bajo la línea de pobreza, poco menos del 70% bajo la línea de extrema pobreza. Para 1950 eran 72% y 55%, respectivamente. Pero en los últimos 30 años, estas se desplomaron. Las cuentas del Banco Mundial señalan que hoy viven en pobreza (menos de US$1.90 al día) cerca del 10%, y se calcula que rondarán el 5% para el 2030.

Estos tres hechos se pueden resumir más o menos así: durante casi 20,000 años, la Tierra pasó por un proceso de calentamiento sostenido, aunque mínimo, el cual supuso un cambio entre -4 y +1 centígrados. Pero en los últimos 150 años, dicho patrón se aceleró, pasando del -0.4 a los actuales +1 centígrados. Es un cambio importante en un periodo de tiempo tan corto. Los gases de efecto invernadero, que debilitan la capa de ozono y hacen que el ecosistema no pueda autorregularse de manera correcta, son medibles y su incremento es impresionante.

En dicho proceso, el mundo experimentó la multiplicación de su población por siete, y encima la calidad de vida de estos miles de millones de personas mejoró de manera notable. Por un lado, el desarrollo tecnológico y la industrialización permitieron que los seres humanos viviéramos más tiempo, en mejores condiciones, aun cuando la densidad se incrementó sostenidamente. El costo, ya sabemos, fue el impacto en nuestro ecosistema.

Los cálculos apuntan a que la Tierra recibirá cerca de otros 2 millardos en los próximos 35 años, lo cual supone que la producción de gases continuará de no producirse un cambio. La pregunta del millón es: ¿cómo hacemos para mitigar los daños y, eventualmente, revertir la tendencia del calentamiento global?

Antes de saltar a las respuestas, analicemos primero cómo llegamos hasta aquí. ¿Cuáles fueron las razones para la población y el incremento de la calidad de vida se multipliquen, en tan corto tiempo, de esa manera tan impresionante? En sencillo, lo obvio: el desarrollo tecnológico producto de la innovación que fomenta el sistema capitalista. Pero para que ello ocurra, se desarrolló un hecho menos percibido: el cambio cultural, a lo largo de casi 200 años, en Europa que impulsó la llamada “revolución industrial” que no es otra cosa que una revolución en la cultura favorable a la innovación y los cambios tecnológicos. Cuando el ser humano dejó de tenerles miedo a las disrupciones es que se abrió el paso al uso de distintas tecnologías para producir en masa. A diferencia de los anticapitalistas, que sostienen como única solución ante el cambio climático el decrecimiento económico (léase, dejar de producir al ritmo que vamos), creo que nuestra apuesta debe ir por abrazar el desarrollo y la innovación. Un reciente estudio de la oficina de patentes europea demuestra que las invenciones en tecnologías que mitigarían el cambio climático se han multiplicado por 5 entre 1995 y el 2011. Vamos, estoy seguro, por el camino correcto.


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