22.MAY Lunes, 2017
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LA PORTADA DE HOY

Cortó por lo sano

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Opinión

“Mejor hubiese sido que un profesional converse con él, dando espacio a profundizar, contrastar, reflexionar, más que permitir un monólogo…”.

Desde el punto de vista teórico, no parece una buena idea poner al presidente de la República (sea quien sea) al frente de una cámara; por un lado, los ejercicios en la región han servido como vehículos de propaganda más que como espacios de comunicación e información. Por otro lado, si el presidente entrevista a un ministro (como el caso de la ministra Martens), es inevitable la verticalidad de la comunicación entre entrevistador y entrevistado, lo cual genera un ruido en el oyente. Todo esto, además, entendiendo que la idea no generará costos adicionales (como ha sostenido el Ejecutivo), ni que será impuesto en canales privados.

Como sabemos –comprobado a lo largo de su trayectoria–, el Sr. Kuczynski no tiene un estilo autoritario, ni genes populistas, con lo cual el uso indebido de este espacio parece limitado; en el peor de los casos, será inocuo. Pero, ¿se imaginan esta idea puesta en práctica con un populista (sea de derecha o izquierda)? Por algo los demagogos autoritarios como Chávez, Evo y Correa usaron ese canal de comunicación con el pueblo.

Desde el punto de vista práctico, la idea puede ser muy popular, pero el formato no lo hace apetecible. Primero, el presidente Kuczynski es una persona de habla rígida, por decirlo de un modo; su estilo de comunicar (o de hablar) es académico, más que coloquial o popular. Mejor hubiese sido que un profesional converse con él, dando espacio a profundizar, contrastar, reflexionar, más que permitir un monólogo o conversación dirigida, que es en lo que puede derivar este ejercicio.

La idea es audaz, sin duda, y ya ha generado críticas y aplausos de todo tipo. No creo que sea un tema dicotómico, de si está bien o mal; habrá grises, como es usual en estas apuestas. Los riesgos son bajos, los potenciales beneficios para un gobierno débil, medianos. Sacando de lado las preocupaciones teóricas, pues será interesante ver la evolución del concepto. Y, por supuesto, ojalá no veamos una “metida de pata” colosal. ¡Nacerá un meme presidencial!


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