24.ENE Martes, 2017
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LA PORTADA DE HOY

Al Congreso

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Opinión

“La comisión Lava Jato investigará, más que seguro, las bribonadas del último gobierno, en el que se festinaron miles de millones a vista y paciencia de todos”.

Leo a Enzo Defilippi, ex funcionario del gobierno humalista y hoy columnista del diario El Comercio, criticando la instalación de la comisión Lava Jato. Para Defilippi, dichas comisiones no sirven para nada y, a lo mucho, servirán como circo mediático “funcional a quienes la conforman”.

En lo del circo mediático, el Sr. Defilippi puede tener razón. Si la comisión se convierte o no en uno, solo lo sabremos en el futuro. Por lo pronto, hay comisiones que han servido como circo mediático (la megacomisión del gobierno anterior, por ejemplo), y otras que están funcionando adecuadamente (la actual Comisión de Defensa que investiga las compras militares, por ejemplo). No se puede, entonces, con base en malos ejemplos, tachar un ejercicio de fiscalización que bien podría brindar luces sobre los oscuros juegos de las constructoras brasileñas en el Perú.

Por otro lado, y además llamativo, se quejan quienes callaron cuando se formaron comisiones de investigación para otros casos y personajes; no recuerdo a Ugaz, ni a Defilippi, ni a ninguno de los voceros anti-comisiones investigadoras tan activos cuando se instaló la megacomisión del gobierno aprista, por ejemplo. En esta columna saludamos dicho ejercicio, aunque criticamos la falta de experiencia del encargado, así como la ingenuidad con la que trabajó.

Finalmente, y esto es de campeonato, critican las megacomisiones quienes pueden (deberían) desfilar por ella. La comisión Lava Jato investigará, más que seguro, las bribonadas del último gobierno, en el que se festinaron miles de millones a vista y paciencia de todos. Algunos medios y periodistas señalamos los casos, brindamos nombres y pruebas, pero en aquel Ejecutivo no corría sangre. El MEF, en particular, estuvo metido hasta el cuello en las corruptelas que sucedieron en los gobiernos regionales, donde se paseaba el ex amigo Martín Belaunde de la mano de las empresas brasileñas, y el ministerio no atendía ni las llamadas (el ex ministro Segura tuvo la desfachatez de quejarse ante el entonces Defensor del Lector del diario sin recibir siquiera nuestras llamadas; todo está registrado, felizmente). Ojalá respondan, siquiera, ante dicha comisión.


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