22.JUN Jueves, 2017
Lima
Última actualización 03:29 pm
Clasificados

LA PORTADA DE HOY

Sin confianza

Compartir:
Opinión

“La educación que recibimos durante la niñez es muy importante para poder lograr una conducta que ayude a desechar malos hábitos de alimentación”.

Pasan los años y dentro de nuestra vida debemos tomar decisiones importantes a favor de nuestra salud y la de nuestra familia. La educación que recibimos durante la niñez es muy importante para poder lograr una conducta que ayude a desechar malos hábitos de alimentación, como azucarar los jugos de las loncheras de los niños, consumir cereales a base de azúcar y colorantes, consumir exceso de pan blanco, no beber agua en vez de jugos en caja o enlatados, tomar bebidas gaseosas, usar el salero en forma exagerada los días de semana o fines de semana, entre otros. He dirigido varios artículos para crear conciencia sobre estos equivocados hábitos y promover en forma inversa el no consumo, que finalmente puede ser aprendido y recepcionado bien por nuestros lectores o, por otro lado, desechado. Compañías grandes como Coca Cola o McDonald’s han iniciado, a manera de mea culpa, campañas para alentar a las personas a practicar el movimiento realizando actividad física y así romper el sedentarismo. De esa forma potencian el metabolismo y, además, lograr que muchos de sus consumidores bajen de peso y porcentaje de grasa corporal para poder, digámoslo en una forma práctica, no engordar y caer en problemas como hipercolesterolemia o hipertensión arterial, por ejemplo, por el exceso de azúcar y sodio en sus productos, respectivamente. Históricamente, está comprobado que en el siglo XIX no existía la cantidad de problemas y enfermedades degenerativas tales como la obesidad, infartos cardiacos, diabetes, gota, dislipidemias, entre otros, que hoy llenan los hospitales. Existían sí, por ejemplo, muertes a temprana edad secundario a infecciones bacterianas, dado que no se conocía aún la penicilina. Es así que si hoy por hoy desechamos malos hábitos, podemos prevenir enfermedades que nos envejecen y enferman, tal como sucedió con las enfermedades infecciosas y también, como es sabido, con el uso de vacunas. Nuestras decisiones marcarán el futuro de nuestra salud, pensemos en eso.


Si te interesó lo que acabas de leer, recuerda que puedes seguir nuestras últimas publicaciones por Facebook, Twitter y puedes suscribirte aquí a nuestro newsletter.