16.AGO Miércoles, 2017
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En capilla

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Opinión

“Si bien la diplomacia multilateral tiene límites frente a las autocracias, la perseverante voluntad política puede honrar este notable esfuerzo para rescatar la libertad…”.

Nadie discute el éxito de la reunión del naciente Grupo de Lima formado para contribuir a la liberación del pueblo venezolano del yugo que se hace llamar “bolivariano”, ofendiendo al Libertador.

Es difícil sopesar los obstáculos que la diplomacia debe superar, como lo hizo ayer. Los dieciséis países de la foto incluyen a Jamaica, Granada, Guyana y Santa Lucía; pero la Declaración de Lima no menciona a esas naciones ni al Uruguay. ¿Qué ocurrió? Mientras los cancilleres caribeños (que se adhirieron plenamente al texto) debían esperar que sus presidentes se pronunciaran en la Cumbre del Caricom, el caso uruguayo ilustra las contradicciones traumáticas entre las políticas interna y externa de los estados que condicionan fatalmente a la diplomacia. A pesar de que Montevideo es sede del Mercosur, se había opuesto tozudamente a la suspensión de Venezuela. Pero los alcances mucho mayores del cónclave limeño removieron a los radicales de las izquierdas del gobernante Frente Amplio uruguayo, amenazando con romper la mayoría parlamentaria. Lamentable.

La asesoría castrista de Maduro entendió que las proyecciones del nuevo grupo de contacto y seguimiento hemisférico requerían cambiar de estrategia: ayer mismo reunió a los cancilleres del ALBA en Caracas, donde el dictador les planteó asumir la agonía de su régimen y hacer frente al movimiento gestado en el Perú. Les pidió convocar ¡un diálogo latinoamericano! Otro de sus diálogos para ganar tiempo. ¿Se habrá percatado de que Granada y Santa Lucía, dos miembros del ALBA, vinieron a Lima y apoyaron la declaración que le exige respetar la democracia, la Constitución y los derechos humanos, y convocar a elecciones bajo supervisión internacional independiente?

El canciller Ricardo Luna ha puesto énfasis en el carácter abierto del grupo tan auspiciosamente formado, que ya acordó reunirse a fines de setiembre en los márgenes de la próxima Asamblea General de NN.UU. Entretanto, la dinámica recién generada y el agravamiento de la horrenda crisis venezolana acrecentarán la lista de países adherentes y el apoyo de los organismos internacionales más representativos a los importantes criterios y medidas aprobados en Lima.

Si bien la diplomacia multilateral tiene límites frente a las autocracias, la habilidad y la perseverante voluntad política pueden honrar este notable esfuerzo para rescatar la libertad, los valores y la dignidad humana, que siempre son las principales víctimas de la tiranía.


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