29.MAY Lunes, 2017
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"Para el Estado, el teatro existe solo cuando cobra impuestos"

“Es una cuestión de pasión: queremos hacer más teatro y siempre mejor”, nos dice Juan Carlos Fisher, joven y tremendo director, quien desde este 16 de enero repone, en el Teatro Pirandello (cuadra 10 de Petit Thouars), TOC*TOC, la comedia más exitosa de los últimos años.

Foto: César Fajardo.
Foto: César Fajardo.

Juan Carlos Fisher,Director de teatro
Autor: Gonzalo Pajares.
gpajares@peru21.com

Empezó, de adolescente, siendo asistente de dirección de Chela de Ferrari. Luego, a los 23 años, dirigió El hombre almohada, una de las mejores obras de teatro vistas en el Perú, y hoy, además de dirigir con igual destreza comedias, musicales y dramas, es una de las cabezas de ‘Los productores’, la gestora teatral que hoy monta las exitosas obras del Teatro Pirandello, una de ellas, TOC*TOC, que se repone este jueves 16. Con ustedes, Juan Carlos Fisher.

TOC*TOC ha sido muy exitosa: es su tercera reposición…
Hasta el momento hemos hecho 136 funciones, con algo más de 70 mil espectadores. Creo que, desde Pataclaun, ninguna obra duró tanto. La gente se engancha con ella y, créeme, no lo esperábamos. Teníamos los derechos de la obra desde hacía algún tiempo y no podíamos engancharla en nuestra programación hasta que, en 2012, justo después de Hairspray, quise dirigir algo menos grande, y una comedia con seis actores y en un solo espacio me venía muy bien, era hasta terapéutico.

¿Cuál es el encanto de la obra?
La gente se identifica con los personajes y con el proceso interno que viven sobre el escenario: todos tenemos, en mayor o menor medida, algún Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC).

Yo valoro también al elenco…
Es magnífico: están Gianella Neyra y Mónica Sánchez, quienes compartirán el papel de la maniática de la limpieza; Wendy Ramos, que está obsesionada por dónde deja sus llaves, si olvidó algo… mi mamá es muy parecida (ríe); Bruno Ascenzo, quien está obsesionado por la simetría; Alfonso Santisteban, quien sufre del síndrome de Tourette (dice lisuras a cada instante); Carlos Carlín, quien está obsesionado con los números, y Jimena Lindo y Melania Urbina –quienes compartirán personaje–, que repiten todo dos veces. Hoy lo más difícil es conseguir actores, pues se está haciendo mucho teatro –algo bueno y peligroso–, pero la verdad es que la obra escoge a sus actores. Y también es difícil encontrar un elenco que se lleve bien.

¿Las puñaladas abundan en el teatro?
No. Se hace tanto teatro que, al final, eso hace que todos seamos amigos. Me llevo muy bien con todos los directores y la mayoría de los actores, y eso pasa porque nos toca compartir mucho tiempo, espacios y trabajo.

¿Qué las cosas marchen bien ayuda a esta armonía?
Es una buena forma de ver el tema: se está haciendo mucho teatro, y se lo está haciendo mejor. En los 80 se hacía un teatro de sobrevivencia, pues a las obras iban las personas que se atrevían, en pleno toque de queda, a salir a las calles. Hoy la gente ve al teatro como entretenimiento y como experiencia artística. Yo mismo veo películas de Sandra Bullock y otras dirigidas por Kaurismaki. Y las comedias y musicales son una buena puerta de ingreso para empezar a ver teatro.

¿Tienes un espíritu pop?
Sí (ríe). Me encantan Madonna, Barbra Streisand, El apagón y TOC*TOC y los musicales, pero también he dirigido obras como El hombre almohada y Corazón normal. Hacer ambos tipos de obras genera en mí un buen balance emocional, por eso puedo hacer varias obras a la vez: en 2014 dirigiré cuatro montajes. .

¿Por qué es peligroso que se haga tanto teatro?
Porque el público ha crecido, pero no tanto. Hay épocas muy difíciles, como diciembre, pues competimos con el cine, con los conciertos, con las deudas, etcétera.

¿Cómo se porta con el teatro el Estado?
Siempre he creído que nos va mejor cuando el Estado no se da cuenta de que existimos, cuando nos ignora: para él solo somos reales cuando se trata de cobrarnos el IGV y los impuestos. Hay que agradecer que exista gente como Chela de Ferrari y el Teatro La Plaza ISIL, Ciccia y Carrillo y Plan 9, Denisse Dibós y Preludio, Cattone y el Marsano, el Instituto Italiano de Cultura, el CCPUCP… todas iniciativas privadas que se han sostenido por años.

Trabajas con Chela de Ferrari en La Plaza ISIL, y juntos han creado ‘Los productores’…
‘Los productores’ nace como una extensión de La Plaza ISIL para hacer las obras grandes: La Plaza no se sostiene a sí misma con la taquilla y el dinero de los auspiciadores. Es decir, está en rojo; es decir, ‘Los productores’ subsidia a La Plaza. Así hemos crecido en espacio y en temporadas. Acá debo agradecer al Instituto Italiano de Cultura, que se ha asociado con nosotros y nos ha dejado manejar su sala.

¿Por qué hacen todo esto?
Como ves, es una cuestión de pasión: queremos hacer más teatro y siempre mejor. Además, creemos que el teatro es muy importante para la sociedad, que te puede cambiar la vida y, sobre todo, que te puede hacer mejor persona.

¿Cuál es el mayor aporte de La Plaza ISIL al teatro que se hace en el Perú?
Cambió la visión de lo que era el teatro. Priorizó la experiencia del espectador, porque entendimos que ir al teatro no podía ser un sacrificio. Y se implantó un gran respeto por actores y equipo creativo.

AUTOFICHA

- No tengo una visión romántica del teatro. Tengo que pagar un departamento, mis gastos corrientes, mis viajes. No quiero lucrar, pero sí tengo que vivir de él.

- Creemos que el teatro es muy importante para la sociedad, que te puede cambiar la vida y, sobre todo, que te puede hacer mejor persona.

- Tenemos una iniciativa, Sala de parto, que promueve la dramaturgia local. Sería maravilloso que en poco tiempo paguemos regalías e peruanos y no a foráneos.


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