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"Por amor a Frágil llegué a descuidar a mi familia"

“En el escenario soy un conchudo (Ríe). Me divierto todo lo que puedo. Yo me vacilo con las canciones, no soy un purista”, nos dice Octavio ‘Tavo’ Castillo, tecladista, flautista y uno de los fundadores de Frágil, una de las grandes bandas del rock peruano. Anuncia nuevo CD.

Foto: Perú21.
Foto: Perú21.

Octavio ‘Tavo’ Castillo,Músico
Autor: Gonzalo Pajares.
gpajares@peru21.com

Con una vigencia de más de cuatro décadas, Frágil es una de las bandas más importantes de nuestra escena rockera. Por eso, buscamos a ‘Tavo’ Castillo, su fundador, a pocos días de la tocada que hizo en homenaje a Lennon. A sus 58 años nos dice: “No soy un buen ejemplo, no me prohíbo nada: soy rockero y hago lo que quiero… pero no le hago mal a nadie”.

Frágil nació en Breña…
A los siete años empecé a tocar el bongó por un programa de TV, High life, cuya percusión me impresionó. Pero, a los 12, mi inclinación por la música se definió. Mi madre me dijo que si quería ser músico tenía que tocar otro instrumento: me quiso comprar un acordeón… pero yo quería una guitarra eléctrica (ríe). Se opuso, pensaba que me iba a electrocutar. Fuimos a una tienda musical y, mientras ella miraba acordeones, yo me pasaba de vueltas con las guitarras y los amplificadores. Preguntamos los precios, y el acordeón costaba más de cinco veces más… y así obtuve mi primera guitarra eléctrica (risas).

Sorprende tu dominio de varios instrumentos…
Fui el primero del barrio en tener una guitarra eléctrica, aunque no la sabía ni tocar. Recuerdo que la puse echada, como un teclado, y empecé a tocarla con los palitos de mi bongó y reventé las cuerdas (risas). Decidí prestarles mi guitarra a quiénes sí la sabían tocar, y yo aprendí mirando. Un vecino se enamoró tanto del instrumento que compró su propia guitarra. Este pata tocaba con Luis Valderrama (futuro guitarrista de Frágil), y juntos formamos Los Tipets, con quienes hacíamos música instrumental. Como éramos tres guitarristas, me compré un bajo. Lo que me gustaba era la música, y así me hice multi-instrumentista. Lo curioso es que en el colegio nunca fui bueno en música (risas). Créeme, yo quería, pero ninguno de los instrumentos de la banda del colegio me gustaba.

Pero tú pasaste por el Conservatorio…
Quería estudiar Composición, ser guitarrista clásico, pero no me hicieron caso. Mi mamá me regaló un piano… que aún conservo. En el Conservatorio estuve algo más de dos años pero justo apareció Frágil. Allí, al inicio, fui el guitarrista. Tocábamos Yes, Genesis, Jethro Tull y otras bandas progresivas. El nombre lo puso un amigo, quien lo pronunció en inglés. Él nos hizo debutar en un bingo del colegio La Salle. Nos fue muy bien y el caramelito de la admiración de la gente nos gustó.

¿Siempre fuiste rockero?
No, de chico me gustaban La Sonora Matancera y el folclor: mi abuela escuchaba huaynos. Hasta hoy conservo estos gustos, pero sin irme al lado comercial. Me gustan ‘Manuelcha’ Prado, García Zárate, los saxos del Valle del Mantaro… aunque yo nunca pude tocar el saxo.

La primera canción de Frágil fue Floral, ¿no es verdad?
Sí, una canción de Andrés Dulude. La tocamos por primera vez en el Parque Salazar. Aquel día, la vida de muchos –músicos y público– cambió. Primero, porque vimos que la gente respondía mucho mejor a nuestras canciones que a los covers. Así, poco a poco, sacamos los covers de nuestro repertorio. Segundo, porque descubrimos un público ávido por lo original.

¿Por qué funcionó Frágil?
Porque le teníamos mucho cariño a lo que hacíamos, estábamos enamorados de la música y queríamos hacer las cosas cada vez mejor. Esa, sin duda, ha sido nuestra etapa más creativa.

¿Av. Larco, la canción, no los llegó a atosigar?
Esa canción nos dio muchos beneficios, y no hay que ser desagradecidos. El único problema es que la gente de la radio se quedó con esa canción, y el resto de temas, que también eran muy buenos, quedó rezagado.

Frágil es una gran banda, pero pudo dar mucho más…
Es verdad, hubiéramos podido hacer más música, pero nos acostumbramos a trabajar con productores, a preocuparnos solo por la música, y esto nos tumbó porque acá no hay financiamiento, no hay productores profesionales.

A Pedro Cornejo le dijiste que la personalidad de Dulude tampoco ayudó…
Es cierto, el carácter de Andrés nos tumbó muchas oportunidades. Una vez, íbamos a tocar en Brasil y, de pronto, ya sabes quién, se tiró para atrás y no fuimos. Este incidente ocasionó que nos sacasen de la movida progresiva mundial. Éramos un grupo de amigos que amaba a Frágil más que a todo, por la banda lo entregábamos todo. Yo llegué a descuidar a mi familia. Andrés, en cambio, no pensaba en favor de la banda sino en favor propio y esto, lamentablemente, terminó siendo un autosabotaje. Últimamente estaba más comprometido, hasta quería sacar un disco, pero Lucho le dijo: “No, ya no me interesa hacer un disco contigo”, y allí empezó la crisis final de la banda.

¿Y van a sacar un nuevo CD?
Estamos sacando singles, las canciones más comerciales, las que enganchen con la gente joven, para volver a figurar. Más que de moda, queremos estar vigentes. Nuestro espíritu está intacto, yo no soy lo que se ve en el espejo (risas).

AUTOFICHA

- Tengo 58 años. Crecí en plena dictadura militar. Una de las hermanas de un amigo era aeromoza, y ella nos traía de fuera los nuevos discos de rock calientitos.

- Antes de Frágil estuve en Los Tipets y, luego, con gente del Pestalozzi, formé Burbuja Azul. Gracias a ellos escuché Cream, Hendrix.

- Av. Larco lo produjo la familia Delgado Parker. Hicimos un video y, como la TV tenía un montón de huecos en su programación, nos ponían. Así pego el tema.


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