22.ENE Domingo, 2017
Lima
Última actualización 05:14 pm
Clasificados

LA PORTADA DE HOY

Lo buscan

Compartir:

La opinión del director

Según un nuevo reporte de Oxfam, “tan solo 8 personas poseen la misma riqueza que 3,600 millones de personas, la mitad más pobre de la humanidad”. La cifra, de ser cierta, es brutal, y llama a una serie de especulaciones. Oxfam, como imaginarán, no se queda atrás en estas. Para ellos, el incremento de la desigualdad hace las cosas “insostenibles” y llaman a evitar el desastre. ¿Cómo? He ahí el quid del asunto.

Como todo populista (además orgulloso de serlo), Donald Trump asumió la presidencia de la república norteamericana transfiriéndole el poder al pueblo. Fue al inicio del discurso, previo –como era de esperarse– al fervoroso aplauso del público que lo acompañaba: “Hoy… no estamos transfiriendo el poder de una administración a otra, o de un partido a otro, sino transfiriendo el poder de Washington… a ustedes, el pueblo”.

La caída de la aeronave que transportaba en Brasil al juez Teori Zavascki, más que un accidente, tiene todos los visos de ser un atentado. Si la hipótesis es cierta o no, lo sabremos en muchos meses (o años). En el ínterin, y por la memoria del juez, los brasileños y las instituciones locales e internacionales deberían trabajar con dicha hipótesis en mente.

Siguen algunos medios, colegas y analistas buscando utilizar el caso Odebrecht como una palanca para hacer política en lugar de una de moralización. Es una lástima; significa, entre otras cosas, que el proceso estará guiado por los ánimos de revancha, de protagonismo, de populismo, lejos de aprovecharlo como un ejercicio de introspección general, de limpieza y –en el mejor de los mundos– de reforma institucional a fin de minimizar otro caso en un futuro cercano.

El desplome de la popularidad del alcalde de Lima, Luis Castañeda, es sorprendente. Del 68% de noviembre baja 23 puntos para ubicarse en 45% en enero, por debajo –por primera vez– de su desaprobación (hoy en 51%). La desaprobación es notoria, además, en Lima Moderna y Centro, mientras aún se sostiene en conos (Norte, Este y Sur). ¿Qué ha pasado? ¿Qué fue de ese 78% con el que brillaba a comienzos del año pasado?

En Colombia han sido apresados un senador y un ex viceministro implicados en el caso Odebrecht. Ayer, desde República Dominicana, nos enteramos de que la empresa fue conminada a entregar la información en tres días, y aceptó hacerlo. Existen más casos (los más notorios, EE.UU. y Brasil, por supuesto), pero hasta el momento, en el Perú, nada de nada. ¿Cuál es, exactamente, la situación de Odebrecht ante la Fiscalía peruana?

Uno. Para beneplácito de los antifujimoristas y la izquierda local, la percepción general es que las relaciones entre el gobierno y el fujimorismo van de mal en peor. De octubre a la fecha, la percepción de mayor cooperación ha bajado del 31% al 18%, mientras que la de mayor enfrentamiento ha pasado del 55% al 75%. Incluso, pasado el cónclave en la casa del cardenal Juan Luis Cipriani, el 46% cree que este ayudará a la gobernabilidad del país frente a un 42% que cree lo contrario. No llama la atención, entonces, que el 59% crea que las fricciones continuarán (frente a un 25% optimista). En efecto, la gobernabilidad durante el quinquenio pasa por una relación estable entre ambos partidos políticos; esto, por supuesto, es inaudito para algunos, y lamentablemente el gobierno siguió a pies juntillas esos consejos al inicio.

Las reglas de la política funcionan aquí y en la China: quienes están en el poder quieren retenerlo, y quienes no lo tienen… pues, bueno, ya se imaginan.

El día de ayer, en “S.O.S.”, analizamos la popularidad del presidente Kuczynski luego de la primera encuesta de Datum. Hoy, analizaremos la popularidad de la lideresa de la oposición y principal fuerza en el Congreso, Keiko Fujimori.

La primera encuesta del año de Datum trae cifras espantosas. Los registros de popularidad han sufrido un desplome generalizado, partiendo –por supuesto– por el del mandatario, Pedro P. Kuczynski, quien cae 8 puntos (pasa de 53% en diciembre a 45% en enero), pero pasa por primera vez a terreno negativo en el índice de popularidad (diferencia entre la aprobación y desaprobación).

Leo a Enzo Defilippi, ex funcionario del gobierno humalista y hoy columnista del diario El Comercio, criticando la instalación de la comisión Lava Jato. Para Defilippi, dichas comisiones no sirven para nada y, a lo mucho, servirán como circo mediático “funcional a quienes la conforman”.

El fiscal de la Nación, Pablo Sánchez, dándole voz a dicha institución, ha sostenido que no aceptará ningún tipo de presión política sobre el caso de corrupción Odebrecht. Desde el punto de vista formal, jurídico, se entiende: cualquier tipo de manipulación inadecuada de la información será utilizada por la defensa de la firma como una ruptura de ciertos principios legales, poniendo el caso en riesgo.

El gobierno presentó, al final de los 90 días, 112 decretos legislativos, los cuales, en palabras del presidente del Consejo de Ministros, Fernando Zavala, “buscan un Perú más justo y moderno”. En efecto, entre las normas sobresalen las ganas de acercar el Estado al ciudadano, algo repetido por parte del presidente Kuczynski, el premier y su equipo.

Fuertes y preocupantes las declaraciones del constitucionalista Enrique Bernales en la entrevista (realizada por Mariella Balbi) publicada ayer en Perú21. Para empezar, confirma lo dicho por este diario en días anteriores y sustentado en el informe presentado por dicho grupo de trabajo: el ex presidente Humala utilizó al Ejército peruano como una fuente de poder; para ello manipuló las cosas a fin de entronizar a su promoción con el objetivo de llevar adelante su plan político La Gran Transformación, intercambiando el poder con su esposa durante 15 años.

La semana pasada, en un artículo titulado “Izquierda corrupta”, señalé que no existían dudas sobre cuál de los dos sistemas político-económicos que predominan aún (capitalismo y socialismo) brindó sustanciales mejoras en la calidad de vida de los seres humanos, “casi desde cualquier punto de vista”.

Los peruanos no habíamos terminado de elucubrar las ramificaciones, desenlaces y escenarios futuros respecto al anuncio del Departamento de Justicia norteamericano, acerca de las corruptelas de la constructora Odebrecht, y dos cosas añadieron leña al fuego: por un lado, el cobro en las tarifas eléctricas de la concesión por el Gasoducto del Sur, y por otro, el nuevo peaje de la Panamericana Norte que acabó en los desmanes y lamentables heridos del día jueves.

Memento, también conocida como Amnesia, es un thriller dirigido por Christopher Nolan y protagonizado por Guy Pearce en el año 2000. La trama, nominada en su momento a dos premios Oscar, gira alrededor de la amnesia de Leonard, un investigador de fraudes de seguro, producida por un golpe y la cual se manifiesta de una manera atípica: puede recordar cosas del pasado, pero no aquellas del pasado inmediato. Por ello, Leonard usa una serie de fotos y registros (incluso tatuajes) para no “perderse” en su objetivo: cazar al hombre que habría violado y matado a su esposa.

Primero, esa súbita algarabía aquí, ese desmedido desconcierto allá, y aquella fingida exaltación acullá, recién cuando el Departamento de Justicia norteamericano revela su acuerdo con la empresa Odebrecht… en diciembre del 2016. ¿Qué pasó? ¿No les llamó la atención la entrega del Gasoducto del Sur a mediados del 2014, entre gallos y medianoche, en un concurso discutido y por la friolera suma de US$7,000 millones? ¿En serio? ¿No olía a gas cuando el ministro de Energía humalista Eleodoro Mayorga era denunciado por haber actuado como ex asesor de la empresa ganadora? ¿Y cuando se denunció que querían meternos otro proyecto (la famosa petroquímica) por US$7,000 millones adicionales? ¿Aun así no levantaron las cejas? ¿Y cuando salieron las primeras denuncias (foto incluida) de la relación de Martín Belaunde, aquel mandadero de Nadine, con la empresa Odebrecht en distintos proyectos regionales? ¿Tampoco? Vaya…

Hasta el autogolpe de 1992, nuestra institucionalidad legislativa recaía en dos cámaras: una de diputados, donde se redactaban y ponían en debate las leyes y se hacía fiscalización, y otra de senadores, donde se aprobaban finalmente las primeras y se seguían los procesos políticos de las segundas. La Cámara de Diputados era así una de mayor acción legislativa y política, la de Senadores una de mayor reflexión y poder.

Uno. No debe sorprendernos el retorno del Dr. Moreno a la arena pública. Como hemos sostenido tantas veces, nuestra precariedad institucional es una invitación a dicho comportamiento. Si de apostar se trata, en un par de semanas nadie se acordará del tema, el procedimiento que se le sigue en la institución no llegará a nada, y si llega, será para expulsar al susodicho. En el ínterin, todos tranquilos.

Tengo la esperanza de que en el 2017 un juez o fiscal se alucine el abanderado de la lucha anticorrupción, algo así como la versión criolla del famoso juez Moro de Brasil. No sé por qué, pero tengo la expectativa de que no nos sorprenderá nuestro sistema judicial y que, por el contrario, el ecosistema empezará a jugar a favor de los corruptos.

Termina otro año y, como es usual, nos preocupamos por los recuentos y las expectativas. Lo hemos dicho antes, el 2016 no fue un buen año en grandes rasgos: una campaña muy polarizada, un resultado que hace difícil la gobernabilidad de los próximos 5 años, el término de un gobierno mediocre y corrupto, el estallido de un caso de corrupción que remecerá los cimientos políticos, sociales y empresariales del país, la economía ralentizada y la inversión privada en pausa, en fin… sobran las razones para considerar al 2016 un año antipático, complicado.

Las imputaciones de la ex procuradora (y hoy congresista) Yeni Vilcatoma sobre la actuación del ex ministro de Justicia Daniel Figallo son muy serias. En el epicentro se encuentra un documento que le envía la Procuraduría a la empresa Odebrecht solicitándole información sobre quien habría sido un colaborador de la empresa, Paul Varas Valverde. El oficio, enviado a la empresa, solo tiene dos copias: el que recibe la empresa, y el cargo que regresa a la Procuraduría. Pero de pronto, en una reunión, el ex ministro Figallo sostiene que “Odebrecht pone y saca presidentes”, y él mismo presenta dicho oficio. Por supuesto, no era copia del cargo; era, por necesidad, copia del documento recibido de la empresa. La pregunta obvia es: ¿cómo llegó hasta el despacho ministerial?

Como era de esperarse, la izquierda empezó a unir las palabras “Odebrecht-corrupción-capitalismo-derecha”. Como si la corrupción fuese un fenómeno propio del sistema de libre mercado. Esta jugarreta no es nueva, por cierto.

Las recientes reflexiones del presidente Kuczynski respecto de las corruptelas de la constructora brasilera Odebrecht no han sido las más acertadas; en este contexto, y con los dueños y ejecutivos de la empresa ofreciendo disculpas públicas y allanándose ante cuanto cargo les presentan, qué quieren que les diga. No fueron, sin duda, las mejores palabras para referirse al tema.

El informe sobre los procesos de ascensos y pases al retiro durante el 2012 y el 2016, elaborado por el grupo de trabajo liderado por el constitucionalista Enrique Bernales, es un documento de altísimo valor, no solo por los alcances institucionales sobre el ordenamiento de dichos procesos en las Fuerzas Armadas, sino para desenmascarar los maltratos, manoseos y absoluto desprecio hacia dichas instituciones por parte del ex presidente Ollanta Humala y su cúpula política.

Interesante y oportuna la entrevista del presidente Kuczynski publicada ayer en el diario Gestión. Para empezar, nos recuerda las grandes fortalezas del mandatario: conocimiento amplio del Perú, sus retos y oportunidades; de los distintos sectores productivos (a un nivel experto en muchos de ellos); y, sobre todo, el cariño que siente por su patria, su vocación democrática y también, como es obvio, los rasgos más importantes de su personalidad (por ejemplo, su desdén por el populismo y algunas críticas que recibe).

A la salida de un cónclave partidario, el presidente Pedro Pablo Kuczynski arremetió contra el fujimorismo, su lideresa y el diálogo en el cual había participado tan solo unos días antes. Entre las frases, la más destacada fue:

Este 2016 ha sido un año difícil, previsible si recordamos al anterior gobierno. Desde el punto de vista político, la campaña electoral fue compleja y criticada en primera vuelta, sangrienta y fétida en segunda. La transición se realizó en medio de una polarización impensable, y las cosas no han variado mucho, con algunos picos de altísima tensión.

Como era de esperarse, el acuerdo suscrito entre la Justicia norteamericana y la empresa brasileña Odebrecht ha removido el gallinero local. Por supuesto, no han faltado quienes han minimizado los documentos y declaraciones, así como quienes han tratado de crear mayor barullo y zozobra.

El oncenio fujimorista nos dejó un país libre de terrorismo, saneado económicamente y con un marco de desarrollo que nos ha permitido crecer como pocos países desde entonces. Pero dejó también a una ciudadanía chocada por los niveles de corrupción, de autoritarismo y de violencia política. De ahí, imagino, la gran polarización detrás de dicho pasado: mientras se pacificaba y mejoraban entidades como el Banco Central o el Ministerio de Economía, se perforaban instituciones clave como el Poder Judicial, la Fiscalía y se compraban empresarios y medios de prensa.

Se veía venir. Hace años que el caso Lava Jato avanza como un buldócer en Brasil (y algunos otros países), pero pasaba casi desapercibido en Perú. Hasta ahora, al menos. La reciente publicación de un acuerdo de delación entre una corte norteamericana y la empresa Odebrecht pone los reflectores, entre otras cosas, a coimas por alrededor de US$788 millones, en cerca de 100 obras en 12 países, incluyendo por supuesto el Perú.

Preocupantes, por decir lo menos, las declaraciones del Sr. Carlos Gálvez, presidente de la Sociedad Nacional de Minería y Petróleo, en la entrevista realizada por la periodista Mariella Balbi (y publicada este domingo en Perú21). Extraeré algunas frases y datos para la reflexión.

Como era de esperarse, la reunión del presidente Kuczynski y la Sra. Fujimori se realizó en un ambiente propicio para “romper el hielo”. No se produjeron ni las emboscadas, ni los aquelarres, ni las cuchipandas que tanto esperaban muchos. Fue una reunión positiva, beneficiosa para todos los peruanos, y prueba de ello fueron las palabras posteriores de ambos actores.

Tuve el privilegio de conocer a la Sra. Marilú Martens, hoy ministra de Educación, en el otoño del 2011, poco antes de que asumiera su mandato el ex presidente Ollanta Humala. Visité con ella el Colegio Mayor (CM) en Huampaní, una experiencia que me llenó de optimismo, entonces, respecto al futuro de la educación pública de nuestro país.

Hace pocos días, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) presentó la Cuenta Satélite de la Economía Informal 2007-2015, un valioso estudio sobre el estado actual de la producción y el empleo informal. Entre sus premisas, el estudio detalla –para mejor entendimiento– las características del sector informal (pequeñas unidades productivas de baja productividad, organizadas de manera muy básica y sin capacidad de acceso al crédito), así como del empleo informal (no sujetos a la legislación ni los beneficios laborales, tales como seguridad social, indemnización por despido, licencias, vacaciones o pensión).

En Rebelde sin causa, un joven y revoltoso Jim Stark, interpretado por James Dean, se muda a California y, por conseguir el respeto (y a la chica linda), se enfrenta a los guapos del barrio. Como imaginarán, la trama se define en un reto a muerte; en teoría de juegos, este reto se conoce como “el juego de la gallina”: dos automovilistas se dirigen contra un acantilado a gran velocidad, y el reto es quién se mantiene hasta el final detrás del timón: el primero en saltar es una gallina, un cobarde. Y, como todo juego, este tiene soluciones: cada uno puede seguir y matarse (de llegar hasta el extremo y caer al precipicio), o tirarse del auto antes, quedando como un cobarde quien lo haga primero.

Cualquier balance que se realice sobre determinada acción política (en este caso, la censura del ex ministro Saavedra) debe ser evaluado respecto a la estrategia del partido político. Dicho esto, y a sabiendas de que no conocemos (pero que podemos imaginar y conjeturar) cuáles son, revisemos a los principales actores en este entuerto.

Si bien es cierto que, hasta hace muy poco al menos, el fujimorismo facilitó al oficialismo sus primeras medidas políticas (aprobación del Gabinete Zavala, delegación de facultades, presupuesto público, entre otras), también lo es que la censura del ministro Jaime Saavedra significa un quiebre en dicho tránsito. Si el quiebre es ligero o radical, lo sabremos a medida que se produzcan nuevos episodios de desconvergencia entre ambos grupos políticos.

Ha hecho muy bien el presidente Kuczynski en desinflar los deseos de los áulicos. Me refiero, por supuesto, a la cuestión de confianza, movida con la cual –supuestamente– habrían conseguido poner contra las cuerdas a la oposición fujimorista y aprista. El mandatario, en su mensaje a la nación, se mostró claro y directo a favor del diálogo y la reflexión; como había señalado antes, el ministro Saavedra es una pieza clave en la reforma educativa, reforma que “seguirá inamovible” cuando regresen los alumnos al colegio en marzo.

Según la última encuesta de CPI (Diciembre, 2016), el presidente Kuczynski estaría transitando a la “boca de cocodrilo” (o “de lagarto”, como prefieran) que augurábamos hace un par de semanas en la columna “Aún están a tiempo”. En dicho estudio, el mandatario estaría aprobado por el 46.2% de la población frente a una desaprobación del 46.3%.

Los resultados de la última encuesta de Ipsos, publicada ayer en el diario El Comercio, son una bofetada a la propuesta de los áulicos (que el presidente Kuczynski intente salvar al ministro Saavedra a través de una cuestión de confianza).

A finales del 2015 (ver “¿Es posible?”), advertidos por el entorno externo y el año electoral, imaginamos que el 2016 sería, en el mejor de los casos, parecido al 2015. Hoy, y salvo por los desbarajustes en las cuentas fiscales, el 2016 fue ligeramente mejor (4% el estimado). ¿Cómo será el 2017?

Ayer, en “Pros y contras”, analizábamos las ventajas y desventajas para el gobierno, el fujimorismo y la izquierda de una eventual censura del ministro Saavedra. El gobierno, durante el día, mencionó que se encuentran “evaluando” una eventual cuestión de confianza. Hasta donde sabemos, no es válida ni es práctica; en resumen, podrían, pero se juegan quedar en off-side, haciendo un ridículo mayúsculo (si los tiempos no calzan, por ejemplo).

A estas alturas parece que nada hará cambiar la opinión del fujimorismo ante la eventual censura del ministro Saavedra. Ya se han destacado las opiniones a favor y en contra del susodicho. Queda entonces reflexionar sobre el impacto que tendrá dicha decisión en los principales actores políticos.

A diferencia de muchos colegas y analistas, creo que hasta hace muy poco (difícil establecer el momento preciso), el fujimorismo se mostró más dispuesto a facilitarle al gobierno entrante la gobernabilidad que a obstruirla. La masiva aceptación del gabinete Zavala, la delegación de facultades, la aprobación del presupuesto son solo algunas de las demostraciones de ello. Cierto, frases altisonantes por aquí y por allá, pero no mucho más allá de lo retórico.

Algunas premisas. Primero, la interpelación al ministro Saavedra se debe a dos temas principalmente: la denuncia por la compra de computadoras (de la que se habrían beneficiado algunos funcionarios del Ministerio de Educación) y los Panamericanos (en lo cual habría, según el pliego interpelatorio, una negligencia en la preparación del evento y otros hechos de dolo). Es decir, no se toca el tema de la Sunedu, ni otros personales, menos aún el contenido de la malla curricular o documentos sobre el mismo.

Uno. El cambio de Jorge Nieto a Defensa y el ingreso de Salvador del Solar a Cultura exhiben una serie de hechos a señalar. El primero es la idoneidad de las personas en los cargos; ambos, tanto Nieto como Del Solar, cuentan con suficiente experiencia y personalidad para llevar ambas carteras. Lo segundo es el hecho más llamativo: la difícil tarea de conseguir colaboradores para el gobierno. No ahondaremos en ello, más allá de señalarlo como un hecho preocupante (si ha sido así de difícil conseguir un ministro de Defensa, ¿se imaginan lo que sería armar un nuevo gabinete?). Lo tercero es la oportunidad para airear al gobierno de algunos ministros adicionales; antes del affaire Moreno se especulaba con la necesidad de hacer algunos cambios en el gabinete hacia fines de año. ¿Era necesario, en efecto, un recambio? Sin el affaire Moreno, uno hubiese creído que sí, y en dicho caso se pudo aprovechar la juramentación de ayer para hacerlos.

Continúan los gritones exigiéndole al presidente Kuczynski hacer “cuestión de confianza” ante la eventual censura del ministro de Educación, Jaime Saavedra. ¿Las premisas? El gobierno se encuentra ante una oposición matonesca, contaría con el respaldo popular si cierra el Congreso y, ante dicha posibilidad, el fujimorismo bajará la cabeza. Qué simple, ¿no?

Este fin de semana se reunieron en Paracas empresarios, políticos, analistas e intelectuales para discutir y reflexionar, una vez más, sobre el Perú, sus oportunidades y amenazas. Esta versión del CADE 2016 es la primera del gobierno del presidente Pedro P. Kuczynski, así que las expectativas eran más altas de lo normal.