24.MAY Miércoles, 2017
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LA PORTADA DE HOY

Se burla del Perú

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Extremo opuesto

La lista de objetivos estaba definida desde antes de la emergencia. Vizcarra, Basombrío y García. Si tras esto no había mucho alboroto, podían escoger un ministro más y, antes del año, el fujimorismo se habría bajado al menos a cuatro ministros. El costo posible –o probable, ¿qué importa?– era relativamente bajo: faltan cuatro años para las próximas elecciones oficiales y un gobierno que se deja bajar los ministros como calzoncillos sin elástico no tendrá tanto apoyo porque, digámoslo, a nadie le gusta que lo represente un lorna a menos que se ponga a todos al hombro. Y no es el caso.

Se fue Martín Vizcarra, se canceló el contrato de Chinchero y la adenda y, sin embargo, el fujimorismo pide que Vizcarra renuncie a la vicepresidencia. Y lo hacen público aun cuando no está entre los denunciados por Contraloría y los fujis saben que es un hombre honesto y profesional y que su exigencia es por completo desproporcionada. Recuerde, PPK: 72 votos son todas las “razones” que necesitan.

Lo he escrito aquí varias veces: la verdad siempre ofende a alguien y si no ofende a nadie, entonces no es verdad. Y esto no quiere decir que algo es cierto solo porque es ofensivo.

El Colegio de Ingenieros de Lambayeque recibió un informe sobre las características que tienen las viviendas temporales que el Estado está comprándole a la empresa Eternit para albergar a las familias afectadas por las inundaciones.

De pronto, es lícito que PPK indulte a Fujimori y, como sería lícito, entonces debe hacerlo. Si no, es que lo odia o es que le teme. Los principios no tienen cabida en las opciones maniqueas. Como en la última campaña: si estás contra Keiko es por odio, si estás con Mendoza es porque eres proterruco. Igual del otro lado: si estás contra Mendoza apoyas la opresión y la desigualdad, y si votas por Keiko eres delincuente.

El lunes, el Banco de la Nación publicó en sus redes sociales un saludo con un mensaje que decía: “Feliz Día Internacional de la Familia”. El mensaje estaba acompañado de un “meme” en el que se apreciaban una monoparental (mamá y bebé), dos padres gay y un niño, un hombre negro con una mujer blanca y una niña negra y un niño blanco, y una pareja con una hija en silla de ruedas. Todo acompañado con la frase “porque el amor define lo que es una familia”.

Es una gran idea que el presidente de la República tenga un canal de comunicación directa con la ciudadanía. No, no está imitando a Chávez o a Maduro. En todo caso, estaría imitando a Franklin D. Roosevelt y sus “charlas junto a la chimenea”. Es una gran idea que el primer representante del Estado se acerque a la gente de forma que no parezca que va a anunciar otro shock como el que Fujimori dijo que no iba a hacer o que va a disolver el Congreso.

En el Perú, el déficit de viviendas crece a razón de 100 mil unidades al año. El déficit de viviendas en el Perú ronda los 1.8 millones y, al cierre de 2016, solo en Lima dicho déficit es de más de 610 mil. La demanda insatisfecha por viviendas de menos de S/190 mil (aproximadamente US$57 mil) representa el 71% del total.

En agosto del 2012, Edu Saettone, conductor de un programa de radio y de otro de televisión por cable, atropelló a la Sra. María Elena Coronado, de 69 años, causándole la muerte luego de una agonía de una semana.

Salgo de mi casa y el primer taxista que me encuentro cierra a dos autos para tratar de recogerme. Ni me acerco. El segundo no me quiere llevar a mi destino porque dice que “no va”. El que le sigue me quiere cobrar 50% más de lo que pago normalmente, lo cual es un absurdo. El tercero me da un precio, le cuento lo que pago todos los días y acepta. En el camino se pasa una luz roja. Le llamo la atención, pero me ignora. Luego se cambia abruptamente de carril y cierra a otro conductor. Cuando este reclama, le grita un improperio y acelera para ganarle a la luz ámbar. No puede seguir avanzando porque otros como él le ganaron el vivo en la transversal. Refunfuña parado en el cruce peatonal y encima le dice a la gente que lo mira feo que se dé la vuelta, que no jodan. Agarro mis chivas y me bajo. “Oiga, ¿no me va a pagar?”. “¡En cinco cuadras ha cometido todas las faltas del reglamento de tránsito, agradezca que no lo denuncio!”. El tipo se baja y camina hacia mí. Cambia la luz, sigue caminando hacia mí. Me detengo, lo espero. -¿Qué? -Ya pes aunque sean dos luquitas dame.

Si PPK indulta a Fujimori, sería como dispararse en la sien. Sería como intentar ganarse al enemigo clavándole un puñal al compañero que se fajó por uno. Se quedaría solo, listo para ser vacado.

Todo lo que lleva la etiqueta “Dios” tiene –para cada vez menos personas– una especie de sello de garantía que dice “esto es bueno”. Aun si, por ejemplo, detrás de la etiqueta están los monstruos del Sodalicio o de sus fundadores, Luis Figari (acusado de violar por lo menos a siete menores) y Germán Doig (conocido y probado pederasta).

¿Por qué Martín Vizcarra sigue siendo ministro de Transportes y Comunicaciones manteniendo en una posición vulnerable al primer vicepresidente de la República? ¿No hay reemplazo?

“De lo que se trata es de no dejar muñeco con cabeza”, me decía una amiga la semana pasada. Y tiene razón. Ayer cuatro sujetos armados entraron a un restaurante en el que se encontraba mi amigo, el economista Pablo Secada, armados con pistolas y se llevaron todas las billeteras, los teléfonos y los relojes. La policía y el serenazgo llegaron demasiado tarde, como siempre.

La izquierda peruana se subió a la carreta de Toledo y de Humala, pero estos no ganaron gracias a la izquierda (PPK sí, por ejemplo). Y seamos absolutamente claros: la derecha no fue la que votó por el “Capitán Carlos” a sabiendas de que muy probablemente lo fuera y sin soltar por un minuto –ni siquiera por vergüenza– las banderas de los derechos humanos que dicen defender sobre todas las cosas. Y allí siguen muchos de ellos, sordos y ciegos en los laberínticos sótanos cretenses que ellos mismos construyeron entusiastas mientras cantaban “A desalambrar” de Víctor Jara.

Que yo sepa, nadie le dice a Micky Torres que es un delincuente porque sea fujimorista. Uno puede no entender qué cosa hace allí, rodeado de Aramayo o Tubino o Lucio o Maritza García, pero fujimorista no es igual que felón. O, en todo caso, la relación no es automática.

Que el caso Madre Mía haya regresado a las primeras planas luego de que “AG” apareciera en los documentos de Odebrecht al lado de “Olmos” (megaobra de irrigación) y “DGI” (código de las coimas) y “1 millón” (el monto de la coima) ha revivido un debate que es saludable tener: la teoría del “mal menor”.

La congresista fujimorista Alexandra Aramayo –la misma de la ley mordaza contra la prensa– ha presentado un proyecto de ley en el que se propone que la minería ilegal deje de ser considerada crimen organizado. El proyecto, que lleva la firma de otros siete congresistas de su partido, sostiene que el endurecimiento de las penas no resolverá el problema de la formalización minera.

Ha “aparecido” una centena de audios con conversaciones que incriminarían al ex presidente Humala y lo señalarían como el Capitán Carlos. Quienes patrocinan tales chuponeos aseguran que se realizaron bajo orden judicial, lo que los convierte en pruebas legítimas.

Si Alberto Fujimori sale o no de prisión, debe decidirlo la justicia. O los legisladores. Tal y como están las cosas hoy, Fujimori no puede pedir indulto por la naturaleza de los delitos por los que ha sido condenado –delitos graves contra los derechos humanos y secuestro agravado– y no califica para indulto humanitario porque no se está muriendo ni las condiciones de su encierro ponen en riesgo su vida.

¿Tiene sentido que las autoridades de los gobiernos subnacionales no sean reelegidas? No, no tiene. En primer lugar, constituye un incentivo perverso para quien hoy ocupa el puesto: “No hay reelección, no me tengo que esforzar ni me tengo que portar bien, porque no me van a reelegir y porque los que me van a enjuiciar y a acusar de corrupto lo harán igual”.

La historia del Perú está marcada por decisiones políticas y estratégicas que tuvieron un efecto contrario al pretendido. Keiko y los audios; PPK arrodillado en casa de Cipriani. El costo y riesgo eran tan altos que uno no se explica cómo fue que nadie lo vio. En el más reciente episodio de “pero ¿qué podría salir mal?” hay asesores de PPK que piensan que indultar a Fujimori es una buena idea.

Dos cineastas y documentalistas canadienses son acusados por el Ministerio del Interior de soliviantar a los vecinos de una mina gestionada por una empresa también canadiense. Vecinos que, según el ministerio, ya antes se manifestaron contra dicha empresa, lo que produjo un incidente que pudo terminar en desgracia. Ambos ciudadanos canadienses, de acuerdo a la versión del ministerio, están en proceso de expulsión por haber violado las condiciones de la visa de turista que se les expidió.

La gestión de las comunicaciones en cualquier organización es muy importante y, aunque nadie parezca darle bola, esta realmente puede hacer que lo que de un modo constituya una crisis catastrófica que destruye reputaciones y marcas se convierta en un problema que se transforme en trampolín. Particularmente en un gobierno, las comunicaciones no son un asunto menor.

Solo una vez en ocho años me levantaron una nota. O sea, quien estaba a cargo del diario no permitió que se publique. En esos mismos ocho años, quizás solo un puñado de veces alguien en la última etapa de la edición (nunca había un solo responsable puntual a quien señalar) decidió que había que “ajustar” alguna o algunas cosas y el titular de la nota terminaba no diciendo lo que decía la nota o la nota no decía lo que yo había querido decir.

Toledo recibió su segunda orden de detención preventiva mientras sigue paseando tranquilito por EE.UU. y Nadine Heredia ya puede salir del país, a menos de una semana de que Marcelo Odebrecht confirmara la versión de Jorge Barata: la brasileña les dio US$3 millones a los Humala para su campaña en 2010. Qué interesante es todo y cuán falto de sentido común y de sentido de la oportunidad. ¿O no? Ese es mi Perú.

El congresista Luis Galarreta ha llamado “montesinito” al premier Fernando Zavala en clara alusión a las prácticas de Vladimiro Montesinos. Según el hoy congresista fujimorista, sus fuentes de “dentro” le han contado que la PCM ha montado un aparato lleno de trolls para elogiar al gobierno en las redes sociales y fungir como ejército de sicarios contra los críticos del gobierno. Es decir, Galarreta acusa a Zavala –y lo dice así– de hacer lo mismo que hacía con la prensa chicha el ex presidente delincuente que le da nombre al movimiento del que forma parte Galarreta.

La encuesta de IPSOS confirma lo mostrado por la encuesta de Datum: la aprobación de la gestión de PPK sube más o menos 10 puntos entre marzo y abril (pasó de 32% a 43%). La atención de la emergencia ha tenido mucho que ver con ello, sin duda, pero es importante señalar que su desaprobación más alta está en los niveles socioeconómicos D y E y en la zona norte del Perú. Es decir, los más duramente afectados por los huaicos, las inundaciones y las enfermedades que estas han causado no perciben aún que el Estado se esté haciendo cargo como esperarían.

Piel y ojos oscuros, el pelo largo –y oscuro y crespo– y trenzado hasta la cintura. Más o menos así se veían los hombres jóvenes judíos que vivían en Palestina en los tiempos del emperador romano Tiberio (14 d. C. – 37 d. C.). Es probable que así también se viera Yeshua ben Yosef, nombre con el que posiblemente se conocía a Jesús de Nazaret entonces.

Lo que muchos sospechábamos ha sido confirmado por Marcelo Odebrecht: la firma del brasileño le entregó US$3 millones a Ollanta Humala para su campaña por instrucción expresa de Antonio Palocci, detenido desde el 2016 por estar involucrado en el caso Lava Jato.

Hace algunos años, en el centro financiero de San Isidro, ayudé a un hombre de unos 65 años al que acababan de robarle casi en la puerta de una entidad financiera, frente a dos policías paraditos a 20 metros y delante de cientos de transeúntes. Entre dos hombres lo sujetaron, lo golpearon y le robaron su maletín con el dinero que llevaba para pagar su hipoteca.

Hay, hace mucho, una cantidad importante de personajes públicos ligados a las mafias que estuvieron enquistadas en los diferentes espacios de poder del Perú y que hoy parecen empezar a caer.

La manera en que el ministro de Economía encaraba la política económica (fiscal y monetaria) ya era discutible desde el arranque. Más allá de los señalamientos y acusaciones de copamiento o infiltración del MEF por parte de la ex primera dama –lo que originó una respuesta contundente de los involucrados y obligó al ministro Thorne a retractarse–, hay algunas cosas que despiertan suspicacias y levantan cejas.

Me impresiona la manera de mentir de esta persona en toda oportunidad que le dan, y hoy respecto al 5 de abril. Martha Chávez puede ser un asco incluso en solo dos minutos.

Es mentira que hubiese habido que cerrar el Congreso para derrotar a Sendero o para rescatar al país de la debacle económica y financiera en la que lo dejó Alan García. Martha Chávez miente cuando dice que no fue un golpe de Estado y miente de nuevo cuando dice que era necesario, como está demostrado por montones de personas que estuvieron allí, durante esos años, reinsertando al Perú en la economía global incluyendo a Ricardo Lago, economista, que escribe en este mismo diario.

La Comisión de Ética del Congreso decidió suspender por 120 días al congresista de PPK Carlos Bruce por haberle pedido a la Policía que vaya a pararse en la puerta de su restobar en la Costa Verde el día de la inauguración, como si fueran sus guachimanes particulares.

“No hagas a otro lo que no te gustaría que te hagan a ti”, no es una máxima cristiana. En realidad, la versión cristiana de la regla dorada –mucho más antigua que el cristianismo– dice “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Esta es la versión resumida de los mandamientos que van del 2 al 9 que Jesús legó a sus discípulos. Y a veces parece que a nadie más.

Finalmente, el gobierno de Venezuela devino en dictadura pura y dura. El Tribunal Supremo de Justicia de ese país –muy cercano a Nicolás Maduro– decidió cerrar la Asamblea Nacional (el Congreso) y asumir sus competencias. Ahora todos los poderes del Estado los controla Maduro. El rechazo de nuestro gobierno no se hizo esperar, retiro de embajador incluido.

Úrsula Letona sabe que el proyecto que ha presentado para ponerles una cadena de perro a los medios no pasará. Al menos no manteniendo eso de que ningún investigado puede dirigir (o trabajar) en un medio de comunicación. Letona es abogada, tiene mucha experiencia y es respetada por sus conocimientos y ética de trabajo. Letona sabe que el proyecto es inconstitucional y, por eso, hasta parece una cortina de humo.

Es verdad que, antes de pensar en ponerse a (re)construir, hay que esperar a que deje de llover. Por supuesto, esto no significa que no haya que ir pensando en los “cómo” es que se llevará a cabo esa reconstrucción. Parece que PCM liderará el esfuerzo con una especie de directorio encargado de gestionar el proceso, el diseño y su implementación.

Es común que algunas personas confundan lo que es ser pro mercado con ser pro empresa. El mercado debe ser ciego: si tu producto es malo y tu empresa poco competitiva, ambos desaparecen sin importar cómo te llames ni a quién conozcas. Al menos en teoría, la idea es que se premia el riesgo, la innovación y la creación de valor precisamente porque mejoran la competitividad. Eso es ser pro mercado.

La historia no oficial dice que, entre el Banco Mundial, el FMI y el Club de París, a Alberto Fujimori le “enyucaron” el consenso de Washington como condición para reinsertar al Perú en la economía global. Alan García nos había dejado al borde de convertirnos en un estado inviable y tocaba hacer los ajustes que los dueños de las billeteras exigían.

Voy a insistir con esto: rentabilizar la desgracia ajena está mal, es sucio. No se trata de ocultar los logos que llevan por defecto las botellas de agua de una determinada empresa. Tampoco de que quien produce lácteos esconda su nombre para poder anunciar que quien necesite leche puede pasar por ella gratuitamente a sus establos. Tampoco de que un funcionario del gobierno evite mencionar el nombre de una empresa minera gracias a la cual se pudo recuperar la transitabilidad de una importante vía de comunicación.

El congresista Yonhy Lescano asegura que, el lunes, su bancada –Acción Popular– presentó ante la Mesa Directiva del Congreso un pedido de retiro de la moción de interpelación al ministro Vizcarra programada para hoy. Hasta el mediodía del lunes, la presidenta del Congreso, Luz Salgado, insistía en que la interpelación debía realizarse de todos modos. Recién alrededor de las 6 de la tarde admitió la posibilidad de que no se lleve a cabo.

Se hubiera visto pésimo que, en medio de la emergencia que atravesamos, el Congreso se pase dos días haciéndole decenas de preguntas –de seguro mayoritariamente anodinas y redundantes– al ministro Martín Vizcarra. El gesto del fujimorismo de no asistir a la interpelación me parece importante más allá del cálculo político. Lo que toca es que todos metamos el hombro y sin distinciones de ninguna clase. Las cuentas sobre quién quiso rentabilizar la desgracia las arreglamos después.

La mayoría fujimorista ha decidido que el jueves sea interpelado el ministro Martín Vizcarra. Dicho proceso se aplazó porque surgió la emergencia de las inundaciones por toda la costa norte del Perú. Ayer, el premier Fernando Zavala dijo que todavía pasarán dos semanas antes de que amainen las fuertes lluvias que causan las mencionadas inundaciones y los huaicos. No sé qué cosa ha cambiado en el panorama para que de pronto la emergencia que motivó el aplazamiento de la interpelación deje de ser tan emergencia.

El Perú atraviesa una emergencia que nos va costando la vida de unos 80 compatriotas y que ya afecta a más de medio millón de personas. A diferencia de ocasiones anteriores –en mi registro al menos–, se percibe presencia del Estado y se percibe que su capacidad de respuesta ante una emergencia de estas proporciones no falla por falta de gestión, recursos o voluntad política. En mi registro de casi 40 años, la escala, el alcance y la amplitud de la respuesta son inusitados e inéditos.

Hasta las 6 de la tarde del miércoles, el conteo del Sistema de Información Nacional para la Respuesta y Rehabilitación-SINPAD era el siguiente: 62,542 personas damnificadas, 552 mil afectadas, 62 fallecidas, 170 heridas y 11 desaparecidas. Ocho mil viviendas colapsadas, 8 mil viviendas inhabitables y 116 mil viviendas afectadas. Diecinueve colegios colapsados, 900 afectados, 36 inhabitables. Ocho centros de salud colapsados, 338 afectados y 15 inhabitables.

Según la Ley Orgánica de Municipalidades, el alcalde preside el Sistema de Defensa Civil de su jurisdicción. El desempeño de las autoridades frente a las desgracias de las últimas semanas ha sido, en promedio, deficiente. Con pocas excepciones, la mayoría de los gobiernos regionales y municipales ejecutó menos de la mitad de los presupuestos asignados para la prevención de desastres naturales en 2016.

Me parece un despropósito organizar los Panamericanos en el Perú y hacer tanto lío por eso. El deporte jamás ha sido una prioridad para el Estado. Nunca un deportista peruano que haya destacado en el mundo ha logrado hacerlo gracias a las políticas públicas, a la voluntad política o al financiamiento del Estado. Además, en medio de una crisis, el mensaje es atroz: “Podemos hacer los juegos en tiempo récord gastando una montaña de plata aunque no ganemos ni un diploma por participar, pero no podemos prevenir, ni enfrentar, ni mitigar eficazmente un fenómeno natural recurrente y predecible, ni ayudar adecuadamente a los afectados”.