19.FEB Domingo, 2017
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LA PORTADA DE HOY

"Que Toledo rinda cuentas"

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Extremo opuesto

El Perú cojea de manera flagrante en el frente regulatorio. La regulación es extensa pero ineficaz. Es decir, todo está regulado, pero de manera deficiente y los organismos encargados de ello no tienen apoyo político ni del gobierno, ni del Congreso. Sus presupuestos son tan magros que no puede retener a su talento, ni siquiera a los especialistas porque no pueden competir con los sueldos que ofrecen sus regulados. Como consecuencia, los organismos reguladores en el Perú funcionan como escuelas de especialización gratuitas para las instituciones reguladas (principalmente empresas privadas proveedoras de servicios) y los estudios de abogados que utilizan a los reguladores como si fueran bolsas de trabajo universitarias.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, no tiene reparo alguno en llamar ‘mentiroso’ a todo aquel que ponga en evidencia alguna de sus múltiples malas decisiones. O en llamar “noticias de mentira” a cualquier nota periodística que contradiga lo que él o su equipo afirman con absoluta certeza por inverosímil que sea.

Demasiada gente está muy cómoda con la podredumbre. Tanto, que si no fuera porque la cloaca se destapó en Brasil, aquí todo seguiría como siempre. Piénselo: Toledo no estaría siendo buscado; no habría ningún ex ministro o ex funcionario aprista detenido; nadie pediría que investiguen al ‘Mudo’; no habría comisión Lava Jato; el informe Pari seguiría acumulando polvo y polillas; no temblarían Humala y su mujer (y quizás PPK); no se notarían las groseras salpicaduras en las solapas de algunos periodistas; no estaríamos fijándonos en las viejas chambas de asesores de la PCM ni en qué cosa le firmó quién a alguna empresa brasileña hace 20 años.

“La codicia –a falta de una mejor palabra– es buena. La codicia es correcta. La codicia funciona. La codicia se abre camino, aclara y captura la esencia del espíritu evolucionario. La codicia en todas sus formas: la codicia de vivir, de saber, del amor, del dinero; es lo que ha marcado el surgimiento de la humanidad”, decía Gordon Gekko, el personaje de la película Wall Street al que da vida un impecable Michael Douglas.

Al cierre de esta columna, el paradero del ex presidente Alejandro Toledo era desconocido. Se rumoreaba que había aterrizado en Tel Aviv, pero una nota de la agencia Reuters daba cuenta de que ese país anunció –a través de un vocero de su Ministerio de Relaciones Exteriores– que no le permitiría su ingreso “hasta que no haya solucionado sus asuntos en el Perú”.

O sea, quiero saber qué quieres para poder ofrecértelo. Aunque no sea cierto, aunque –otra vez– te esté mintiendo. En un país con una población tan jodidamente heterogénea en todos los sentidos, encontrar una sola respuesta es misión imposible.

El martes por la noche, la Policía allanó un laboratorio en el que se elabora aceite y resina de cannabis. Esto no pasaría de ser otro caso anecdótico en el que capturan un montón de drogas y después las incendian a la vista del fiscal, la Policía y los transeúntes y nunca nadie se hornea (qué curioso, ¿no?) si no fuera por la historia que hay detrás.

La clase política está desprestigiada. Toda ella. Las últimas encuestas son claras: la aprobación de la gestión del presidente, de sus ministros, del Congreso, de la oposición –y de la lideresa de la oposición–, todas caen. Y seguirán cayendo porque, como reveló otra encuesta, la inmensa mayoría de los peruanos no nos sentimos representados por nuestros… representantes.

En medio de una investigación internacional de corrupción al más alto nivel es fácil perder la perspectiva de lo que significa para el ciudadano de a pie que un presidente cobre una coima para entregar un proyecto de infraestructura.

En el 2000, seguramente, la ansiedad tenía esta forma: “Yo me reuní con Montesinos, ¿me habrá grabado? ¿Saldré en la TV?”. Hoy quizás sea: “¿Yo recibí plata de XYZ, ¿estaré en alguna lista?”.

Con idas, venidas, decisiones y convicciones firmes que en realidad no lo eran tanto, consultas de ida y de vuelta, una carta que detuvo el proceso aunque no fuera vinculante y más; la adenda que hace viable la ejecución del proyecto del aeropuerto de Chinchero, se firma hoy.

Martha Meier escribió ayer en Twitter: “¿Hasta cuándo certificado de mala conducta llamado “prescripción” santificará a corruptos? Muerte civil, empresarial y política a ‘prescritos’”. La indignación de Martha se debe a que el Poder Judicial declaró que los presuntos delitos cometidos en el caso Comunicore han prescrito. Este caso involucra a varios ex gerentes municipales, viejos y cercanos colaboradores del actual alcalde, Luis Castañeda por cabecearle S/21 millones a la municipalidad.

Cuando se anunció la licitación del proyecto del aeropuerto de Chinchero, el precio del metro cuadrado de tierra en la zona se triplicó. Lo curioso es que ya había empezado a subir antes de que la aprobación del proyecto se hiciera pública.

El fiscal ad hoc del caso Odebrecht, Hamilton Castro, rechazó el pedido de la Procuraduría Anticorrupción para incautar los activos de la empresa y congelar sus cuentas, como ha sucedido en otros países ante el mismo caso. El procurador Amado Enco encuentra inexplicables la respuesta y proceder de la Fiscalía y evalúa presentar medidas legales para obligar al Ministerio Público a ser más “drástico”.

En poco más de una semana, Trump ha movilizado a una parte importante de la sociedad de EE.UU. en contra de sus decisiones. En su más reciente ataque contra lo que el pueblo estadounidense piensa de sí mismo (al menos para poder autoproclamarse “la tierra de los libres”), Trump prohibió el ingreso a su país de refugiados y ciudadanos de siete países con mayoría musulmana por infundadas razones de seguridad.

Imagine que usted quiere poner un negocio. Imagine que usted es un profesional de la salud y eso es de lo que sabe. Ahora imagine que descubre un hueco en la cobertura que ofrecen las aseguradoras más grandes del mercado. Estas no cubren –o lo hacen de manera insuficiente y con costos elevadísimos– un tipo de enfermedad que, cuando se presenta, requiere de tratamientos larguísimos y carísimos; o de intervenciones muy delicadas que no siempre tienen final feliz.

Kuntur Wasi ganó la licitación del aeropuerto de Chinchero con una propuesta económica que equivalía a la mitad de la que presentaron sus competidores. Nada mal, ¿no? Sin embargo, hoy, la necesidad de destrabar el proyecto mediante una adenda se origina porque –gracias a un “error” en el diseño del contrato– KW puso una tasa de interés –por sus molestias– que elevaba el costo del proyecto de US$500 millones –lo planteado originalmente– a casi US$1,200 millones.

La lista de nombres en las planillas –formales o informales– de las empresas brasileñas involucradas en el caso Lava Jato es enorme. Y hasta cierto punto insospechada. Por lo que hemos visto, ni siquiera algunos de los sabuesos más experimentados del periodismo de investigación pudieron resistirse. Un cheque de un cuarto de millón de dólares girado a nombre de la organización a la que pertenece no es algo que un periodista vea todos los días. La mayoría de los periodistas ni siquiera sueña con ello.

uena bien que el presidente Kuczynski o sus ministros digan que van a destrabar las inversiones. ¿Quién puede estar en desacuerdo si se trata, sobre todo, de inversión en infraestructura, en la que tenemos una brecha gigantesca por cerrar? ¿Quién, cuando estas inversiones crean cientos –cuando no miles– de empleos temporales y permanentes, mejoran la calidad de vida de la gente, impulsan la demanda interna y elevan los ingresos del Estado?

Ositran se pronunció sobre la adenda del contrato de concesión del aeropuerto de Chinchero. Dos de sus directores –Antonio Balbuena y Alfredo Dammert– votaron a favor, mientras que la presidenta de la institución –Patricia Benavente– votó en contra.

El jueves de la semana conversábamos en Chicharrón de Prensa con el presidente de Proética, Jorge Medina, sobre el escándalo Odebrecht y todo lo que hace que la corrupción se instale en el Perú y en todos sus estamentos, instituciones, sectores y comunidades como Pedro en su casa. “La corrupción es un síntoma, no algo que existe por sí mismo”, decía. Jorge ha sido el CEO de E&Y y –entre los empresarios– tiene una muy inusual visión humanista y trascendental de la vida, la sociedad y las personas (por eso, algunos idiotas creen que es medio “rojo” o por lo menos “caviar”; pero esa es otra historia).

Ayer, José Luis Guash escribió una columna como las que, él mismo dice, ha escrito montones de veces, pero que el affaire Odebrecht recién ha puesto en relieve: los procesos de concesión y de asociaciones público-privadas (APP) en el Perú –y en general en América Latina– han sido y son muy adefesieros.

La campaña contra la “ideología de género” –que no, que eso no existe– mantiene su virulencia. A los carteles en la Vía Expresa y al balbuceo asustado de quienes no pueden explicar de qué se trata eso a lo que se oponen, se suma la embestida de sectores conservadores que sienten que la historia se aleja de ellos inexorable y, en su desesperación, se les escapa el fascismo como el aire a una llanta pinchada.

Ayer escuché en RPP al defensor del Pueblo, Walter Gutiérrez, explicando que se debería trabar embargo sobre los activos de Odebrecht, toda vez que esta empresa ya reconoció sus delitos. La Fiscalía, sin embargo, espera que la firma pague US$10 millones (¿ya pagó? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿A quién?) y sea un colaborador eficaz… pues, eficaz.

¿Logrará el caso Odebrecht lo que los ‘vladivideos’? Me gustaría pensar que sí, pero me temo que no. Lo único que sostiene mis pocas esperanzas de transparencia total es que la justicia de EE.UU. y Suiza están investigando.

El ministro del Interior, Carlos Basombrío, fue muy claro, didáctico explicando cómo los decretos legislativos referidos a su sector impactarán en una gestión que mejore la seguridad ciudadana, la principal demanda de la ciudadanía. La reorganización de la Policía que está en marcha continuará y la coordinación con el sector Justicia, dijo, pronto dará resultados visibles.

Como contó Fernando Vivas en su columna de El Comercio, un grupo de periodistas fuimos convocados por el Poder Ejecutivo para despejar las dudas que pudiéramos tener sobre los recientes decretos legislativos publicados.

El 26 de junio de 2015, la Corte Suprema de EE.UU. legalizó el matrimonio de personas del mismo sexo. Los días siguientes, el hashtag #LoveWins se convirtió en tendencia mundial en Twitter. Esta columna también estuvo dedicada a ese acontecimiento (29/06/15): “#LoveWins: EL AMOR SIEMPRE ENCUENTRA EL CAMINO* (*Próximamente también en el Perú)”.

Ya fueron publicados los 112 decretos legislativos que el Poder Ejecutivo elaboró en el marco de las facultades delegadas por el Congreso. Por lo expresado por el presidente del Consejo de Ministros, Fernando Zavala (parte interesada, hay que decirlo), en una columna publicada en El Comercio, se trata de un paquete de normas que le permitirán al gobierno conducirse con calma y cumplir con los ofrecimientos que el presidente Pedro Pablo Kuczynski hizo en campaña y atender también algunas deudas que el Estado mantiene con varios colectivos de ciudadanos (deudas de muy larga data y eso también hay que decirlo).

Decía Fernando Rospigliosi que si existe la voluntad política de vacar al presidente por incapacidad moral (o la razón que sea), no interesaba que sea o no culpable. Tiene razón.

¿Estamos preparados para enfrentar la corrupción? Claramente, no. Hay dos cosas que me mantienen escéptico con respecto a los resultados de la investigación del caso Odebrecht y demás constructoras brasileras en el Perú. La primera es el rol pasivo de la Fiscalía. Para que la situación se parezca a lo que sucede en Brasil, Marcelo Odebrecht tendría que estar en su casa entregándole a la justicia de ese país la información que él considera conveniente a cambio de un adelanto de reparación civil por el daño causado.

Sin prueba alguna y con toda la evidencia que brinda el sentido común en contra, estás convencido de que alguien se ha metido a la casa del vecino a robar y ha matado a los tres perros a balazos aunque solo hayas escuchado un ruido lejano y en la calle todo se vea normal. Vuelves a llamar al guachi:

Antes de ayer escuché al fiscal que liderará las investigaciones del caso Odebrecht en el Perú, Hamilton Castro, decir que no se allanarían las oficinas de la empresa en Lima, básicamente, porque no hay allí documentos ni materiales relevantes para la investigación en el Perú, ya que estos están en otras oficinas fuera del país. ¿Quién le dijo eso al Ministerio Público? Pues la misma empresa que, además, se allanó a pagar una especie de “adelanto” de la reparación civil que le corresponderá asumir cuando terminen las investigaciones y los procesos a los que aquellas den lugar.

Es de noche y escuchas un ruido. Te asomas por la ventana y no ves nada fuera de lo ordinario. Todo está ahí: tus autos, las luces de la calle, el guachimán, su caseta vacía, y ese perro rengo que no sabes cómo se llama olisquea algo entre la vereda y el jardín de tu vecino. Perro de mierda, cómo no se muere con todo el bocado que le he puesto. Decides –porque nada te lo impide– que el ruido fue un poco más fuerte de lo que debería ser normal. Si te preguntan qué es normal, no sabrías qué contestar, pero insistirías en que ese ruido no lo fue. Así que seguramente es un disparo. Por supuesto, nunca has escuchado un disparo fuera del cine o de la tele, pero eso no importa, tú sabes que fue un disparo. Así que con genuina preocupación llamas al vigilante que se acerca a tu puerta: -Hércules, ¿escuchó el disparo? -No, señor. Creo que vino de por allá dices levantando la mano con el dedo extendido, pero sin señalar realmente en ninguna dirección. Sí, seguro te responde el guachi sobándose las legañas. Intrigado, te imaginas que el disparo fue donde solía vivir el presidente. Por allí hay siempre policías armados y el centro comercial y los bancos están muy cerca. ¡SEGURAMENTE HAN INTENTADO ROBAR UN BANCO!, dices exaltado para ti mismo. Luego recuerdas que es 1 de enero, que en los bancos no hay un mango y que ese día solo abren los chilenos explotadores de Wong, y se te pasa. Pero el disparo sí sonó. Ignorando que creíste que fue cerca de los bancos, a casi 20 cuadras de tu casa, recuerdas que tus vecinos están de viaje. ¡SE METIERON A ROBAR Y MATARON A LOS PERROS! Cuando sale, el vecino deja a sus perros en la misma perrera que tú, son tres perros y solo fue un “disparo”. Pero no importa: hay un ladrón en la casa de al lado. (Continuará).

…este año el presidente ordene a todos sus asesores publicar sus hojas de vida en Internet, donde todo el mundo pueda verlas. Me gustaría que todos en el Poder Ejecutivo hicieran lo mismo: ministros, viceministros y directores generales. Hay que saber quién le habla al oído al poder.

Llegamos al 2017 y a su gobierno le quedan 4 años y medio por delante. En el lapso transcurrido ha hecho usted un gobierno desigual, disparejo y accidentado. Ha hecho cosas buenas, pero las malas siempre sonaron más fuerte. Mucho más fuerte. Tanto que hay quienes se atreven a afirmar que no hizo usted nada. Sabemos quiénes son, sabemos por qué lo dicen y sabemos qué sucede luego, y debe tener usted muy fresco el ejemplo: su ministro de Educación, Jaime Saavedra, a quien se bajaron sin asco y a mentira limpia.

Le decía que simpatizo en parte con su mirada hacia la política y sus actores. Que también encuentro terrible y de miserables que un sujeto negocie un voto para poner un caño a condición de que se contrate a su pariente para poner ese caño.

No tengo US$100 millones en el banco ni 80 años. Empiezo con eso porque me han dicho que esos son dos pre-requisitos que debe presentar alguien para que usted se sienta interesado en hacerle caso. Porque me aseguran que usted escucha a todo el mundo, pero que solo se hace caso a usted mismo. Imagino, porque usted es el único de entre quienes lo rondan que podría tener esa plata y tiene esa edad.

Hay que ser muy miope –o negligente– para no ver cuánto se parece el fujimorismo de hoy al de siempre. ‘Vitocho’ García Belaúnde nos dijo un día en Chicharrón de Prensa que el fujimorismo se había comportado decorosa y hasta diligentemente durante los tres gobiernos en los que formó parte de la oposición; sí, tal vez porque no le quedaba más remedio. “Pero no tenemos idea de cómo se comporta un fujimorismo con una mayoría absoluta”. Ahora ya tenemos idea y ejemplo: Mototaxi.

Se equivocan los que piensan que darle la confianza al Gabinete Zavala fue una demostración de buena voluntad del fujimorismo; simplemente no iban a ponerse gratis la soga al cuello en su primera semana en el Congreso, pues toma solo 2 negativas de confianza disolverlo.

Odebrecht, la megaconstructora brasileña involucrada hasta las sienes en el caso Lava Jato, trabaja en el Perú desde 1979. Quizás una de sus más grandes innovaciones en manejo de ventas y de clientes haya sido la creación de un gigantesco aparato específica y expresamente diseñado para gestionar la logística de las coimas que pagaba a miles de funcionarios públicos y autoridades en decenas de países en varios continentes.

“Quiero enfatizar, como se lo dije al presidente Kuczynski, que Fuerza Popular respetará y fortalecerá nuestra democracia y respetará el orden constitucional”, afirmó Keiko Fujimori a la prensa a la salida de la casa del cardenal Juan Luis Cipriani. En esa misma línea, ni hubiera estado de más que el presidente Kuczynski dijera “vamos a utilizar todas las herramientas que nos da la Constitución para asegurar la gobernabilidad del país y su buena conducción”.

PPK se reunió con Keiko. En principio, que las dos figuras políticas más importantes del país se reúnan es positivo. Más aun si consideramos la escalada de tensiones entre el fujimorismo y los demás actores políticos, porque no se puede llevar un país a las patadas. O se puede, pero no es lo que queremos los que no somos del mototaxi.

Según fuentes de la Defensoría del Pueblo, esta está siendo “desmantelada”. Además de algunos despidos de funcionarios en CAS, se ha producido la renuncia de una alta funcionaria pues, debido a lo anterior, será muy difícil que pueda desempeñar sus labores con normalidad y eficacia. Rumores de hace algunas semanas anunciaban algo por el estilo: algunos funcionarios de la defensoría en las distintas regiones serían reemplazados por personas cercanas a Fuerza Popular y al Apra.

La reunión I: Como acordado, dada la naturaleza sensible del encuentro con la lideresa de Fuerza Popular, PPK llega solo a la casa de monseñor Cipriani.

Yonhy Lescano le canta sus verdades a buena parte del fujimorismo: “¡No tienen calidad moral para censurar por corrupción!”, “¡que levante la mano el que no esté investigado por lavado de activos!”, “¡que levante la mano el que no tenga relación con una universidad negocio!”.

Como esperábamos algunos, el presidente Kuczynski decidió no hacer cuestión de confianza por la moción de censura presentada por la bancada fujimorista contra el ministro de Educación, Jaime Saavedra.

No se trata de Saavedra. Porque no parece que los fujimoristas quieran conversar con nadie. La cuestión de confianza, a lo mucho, se bajaría dos cabezas (la de Saavedra, que ya está prácticamente perdida, y la de Zavala, que puede ser objeto de enroque o volver más adelante) mientras que se equilibra la cancha, al menos en cierto modo.

Hace unos días, un amigo compartió una noticia terrible: en EE.UU., un policía le disparó en el pecho a un estudiante mientras este se encontraba rodeado de otros estudiantes y sostenía un cuchillo de cocina. La dirección del colegio felicitó al policía por su determinación para actuar –supuestamente– protegiendo a los otros estudiantes.

El congresista Juan Sheput, de la bancada oficialista, recomendó al recién interpelado ministro de Educación, Jaime Saavedra, renunciar antes de que lo censuren. La idea –argumenta– es evitar que el conflicto entre los poderes Legislativo y Ejecutivo se profundice. Lo mismo recomienda la bancada aprista: que piense en el país y que ya no haga olas.