17.ENE Martes, 2017
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LA PORTADA DE HOY

Peligro de fuga

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Columna Sebastiao Mendonça Ferreira

El 1 de enero ocurrió una rebelión en la Prisión de Manaos en que fugaron 140 presos y 60 miembros del Primer Comando de la Capital (PCC) fueron horriblemente masacrados por los miembros de la Familia del Norte. Cinco días después, el PCC llevó a cabo una represalia, en la cárcel de Roraima, contra el Comando Rojo, aliado de la Familia del Norte, con un saldo de 31 muertos.

Iniciada en marzo de 2014, la operación Lava Jato ha demostrado que, en el Brasil de hoy, nadie es tan poderoso como para estar por encima de la justicia, y que la justicia puede ser ágil, muy ágil. En poco menos de tres años (33 meses) Lava Jato ha condenado a 120 corruptos a 1,257 años de cárcel, un promedio de 4 condenas cada 5 semanas, y 10 años de cárcel por condena.

El segundo hecho más importante de 2016 ha sido la aprobación de la PEC 55 por más de 2/3 del Congreso federal. Solo el impeachment a Dilma ha sido más transformador. La PEC es un Proyecto de Enmienda Constitucional que, por 20 años, estableció un techo a los aumentos presupuestos.

El año 2016 ha sido de grandes cambios: 1. El impeachment de Dilma Rousseff puso fin al proyecto populista del Partido de los Trabajadores (PT) y abrió un nuevo periodo político; 2. Lava Jato se ha vuelto un símbolo nacional al destapar la corrupción de los políticos y del empresariado brasileño; 3. Un nuevo movimiento social, no partidarizado y de corte liberal, ha llevado más de 8 millones de personas a las calles apoyando el impeachment y la lucha contra la corrupción; 4. La postura de la ciudadanía ha cambiado, y el interés por la política se ha incrementado dramáticamente; y 5. Se vive una disposición excepcional por repensar las creencias políticas en un país tradicionalmente dominado por el populismo.

Ayer fue día de manifestación en Brasil. En las principales ciudades del país, cientos de miles de participantes salieron a las calles en apoyo a Lava Jato, en respaldo a Sergio Moro, y en contra de las maniobras procorrupción de diputados y senadores.

Las elecciones municipales resultaron ser un desastre multidimensional para el Partido de los Trabajadores (PT): perdieron ciudades, votos, recursos e imagen, mientras sus rivales se han fortalecido en esas áreas.

Ayer, 144 millones de brasileños fueron a las urnas para elegir a 5,568 alcaldes. Los resultados aún son de la primera vuelta, pero permiten visualizar los cambios políticos que están ocurriendo.

El miércoles pasado, el Ministerio Público denunció a Lula por corrupción pasiva y lavado de activos. Esta es una denuncia cuyas consecuencias para Lula pueden ser muy graves. La denuncia incluye a él y a su esposa Marisa, y se sustenta en pruebas materiales y declaraciones de los colaboradores eficaces que recién se están haciendo públicas.

Tal como Lula había anunciado, el Partido de los Trabajadores (PT) se ha lanzado en una campaña radical bajo la consigna Fuera Temer. Los petistas han movilizado a cientos de miles de manifestantes a nivel nacional, en una campaña bien orquestada: artistas, figuras políticas, periódicos, TV y redes sociales; todos ellos en acciones sinérgicas.

El 31 de agosto fue un día de cambios en Brasil: en la mañana Dilma fue retirada del gobierno, y en la tarde Temer asumió la presidencia en forma definitiva. Fuera del Partido de los Trabajadores (PT), todos aprueban la sanción a la incompetencia y corrupción del gobierno y celebran el retorno a la alternancia democrática.

En sus inicios, Lava Jato afectó principalmente a los ejecutivos de las grandes empresas constructoras (OAS, Odebrecht, etc.) pero en la medida en que los colaboradores eficaces fueron declarando, la investigación alcanzó a la aristocracia política, especialmente al PT.

El proceso del impeachment concluye en una semana u ocho días, y los actores mueven sus últimas cartas para influenciar en la votación final y para generar condiciones favorables para lo que se viene.

Hacer de Río la sede de las Olimpiadas 2016 fue parte del plan político que Lula concibió el 2008, cuando su popularidad era superior a 60%. Las olimpiadas deberían suceder después de que Brasil ganara su sexta Copa del Mundo en 2014, contribuyendo así a consolidar el gobierno del PT y a preparar el retorno triunfal de Lula en 2018. Pero las cosas no salieron según lo esperado y ahora ni Dilma ni Lula van a asistir al evento para evitar ser pifiados en público.

El jueves pasado fue elegido el nuevo presidente de la Cámara de Diputados. Este cargo es el segundo más importante en la jerarquía política brasileña, solo después del presidente de la República. Como Michel Temer no tiene vicepresidente, sería el presidente de la Cámara de Diputados quien lo sustituiría en caso de ser necesario.

El Supremo Tribunal Federal de Brasil (STF) está conformado por 11 jueces. De ellos, ocho fueron nombrados por Lula y Dilma, dos de ellos ex abogados del PT. Sin embargo, el STF ha mantenido una postura discreta de apoyo al PT y de resistencia a Lava Jato, evitando polarizar. Esto comienza a mudar para peor.

La operación Lava Jato, iniciada el 17 de marzo del 2014, es la operación anticorrupción más grande de la historia de Brasil, y probablemente de América Latina. Creada originalmente para investigar a Petrobras, Lava Jato se ha expandido a distribuidoras, contratistas y consultoras conexas a ella.

Esta semana, en su fase 31, la operación Lava Jato ha realizado un operativo llamado Costo Brasil en 5 estados, realizando 40 mandatos de búsquedas, incluyendo al local del PT en Sao Paulo, y deteniendo a 11 personas, entre ellas, Paulo Bernardo, ex ministro del PT.

El gobierno de Temer se encuentra aún en una fase de legitimación, y el riesgo de regreso de Dilma es como una espada de Damocles sobre su cabeza.

La economía y la política en Brasil van por caminos separados. En la primera, las perspectivas son buenas; en la segunda, el diagnóstico es reservado.

El PT deja un país quebrado. El déficit fiscal que era de US$33 mil millones (2015) será de US$50 mil millones en 2016, equivalente a 3% del PBI. La economía cayó 3.8% en el 2015, y va a caer otros 3.8%. La deuda pública saltó de 55% del PBI el 2011 a 70%, con macrointereses de 14.5%, y la recaudación fiscal caerá 7% en 2016. Las calificadoras ya retiraron el grado de inversión de Brasil por el riesgo de default de la deuda pública.

Michel Temer fue elegido vicepresidente por el electorado petista junto con Dilma. Sin embargo, esto refleja el pasado, cuando el PT y PMDB eran aliados. Hoy, el soporte político de Temer es su coalición con el PSDB (el partido de Cardoso), con antiguos aliados del PT y con el pequeño grupo de liberales.

Pasado mañana, Dilma será suspendida por el Senado y el jueves ella tendrá que bajar la rampa del Palacio del Planalto. La salida de Dilma va a simbolizar el fin de la era PT. Los 13 años de gobierno del PT terminan en medio de una grave crisis económica, política y moral.

El impeachment ya está en el Senado, en diez días será decidida su admisión, y la oposición ya cuenta con los votos necesarios. Hasta el gobierno considera inevitable que en mayo Dilma Rousseff sea suspendida, y que Michel Temer asuma como presidente interino de Brasil.

La amenaza inmediata para Dilma Rousseff es la aceptación del impeachment en el Senado y su suspensión por 180 días. Esta decisión será tomada en menos de un mes y la oposición ya cuenta con los votos necesarios.

Ayer fue un día agitado en Brasil. Después de arduos debates a favor y en contra, y marchas multitudinarias, la apertura del impeachment (juicio político) fue aprobada por los diputados federales. Al momento que escribimos este artículo, el impeachment lograba los 342 votos necesarios, pero todavía faltaba seguir votando.

Lula afirma tener 200 diputados negociados y la oposición dice tener 320 de los 342 que necesita para el juicio político. Es posible que estos números no sean 100% confiables. Lo que sí sabemos es que Lula sigue comprando diputados y que el precio ha subido a US$350 mil por voto. La subasta de diputados está escandalizando al país.

Cuando el PMDB rompió su alianza con el PT, se retiraron 66 diputados que apoyaban el gobierno de Dilma, lo que generó un verdadero terremoto para el PT. Pero, al salir, el PMDB dejó vacantes seis ministerios (Agricultura, Salud, Minas y Energía, etc.), cerca de 600 cargos en empresas e instituciones públicas, y perdió acceso a decisiones presupuestales.

La decisión del PMDB precipita el juicio político de Dilma.

Todo indica que Dilma ya cayó, pero las cartas siguen ocultas. Veamos los números y las condiciones.

La marcha por la salida de Dilma, con 5 millones de participantes, ha acelerado los ritmos políticos de Brasil y ha ahondado la crisis del PT. La contramarcha del PT contó con menos de 300,000 participantes, una proporción de 1/16, y no logró generar la contraofensiva que Lula necesitaba. Las dinámicas políticas contrarias al gobierno de Dilma se han mantenido.

La investigación Lava Jato avanza de forma inexorable. Los presos y condenados ya suman decenas (varios líderes del PT y poderosos empresarios). El mismo ex presidente Lula ha tenido que hacer una declaración coercitiva y ahora tiene un pedido de prisión preventiva en manos del temido juez Sergio Moro. La reciente confesión de un ex líder del PT en el Senado, el senador Delcidio do Amaral, con más de 400 páginas, complica el panorama para la presidenta Dilma y para Lula. Hoy, la posibilidad de que Lula sea apresado ya no es remota.

El 4 de marzo, la Policía Federal de Brasil inició la 24ª fase de la Operación Lava Jato, Aletheia (Verdad), allanando la casa del ex presidente Lula da Silva llevando a cabo su interrogatorio coercitivo. Simultáneamente fueron allanados 32 otros locales, incluidos el Instituto Lula y su empresa de conferencias, LILS.

En menos de 30 días, han ocurrido en Brasil dos marchas de proporciones extraordinarias: la primera, realizada el 15 de marzo, con 2.2 millones de participantes; y la segunda, el 12 de abril, con más de medio millón. La primera movilización fue una especie de catarsis masiva, una expresión de frustración por la traición de la presidenta Dilma Rousseff a sus promesas electorales. La segunda, realizada el domingo pasado, ya tuvo una consigna política bien definida: “Fuera Dilma”.

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