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LA PORTADA DE HOY

La DINI sigue igual

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Columna Roberto Lerner

Los mayores éxitos comerciales de la farmacología tienen que ver con el estado de ánimo y el desempeño amatorio. Prozac y Viagra facilitan, supuestamente, el ideal moderno de humor positivo y proeza sexual. Hay una droga aprobada por la Food and Drug Administration para cuadros de narcolepsia —dificultad patológica para mantenerse despierto—, pero que, en ausencia de ese síntoma, mejora notablemente la capacidad de alerta, la concentración y las habilidades cognitivas, durante alrededor de 40 horas seguidas.

Javier dejó de asistir a las reuniones de Alcohólicos Anónimos que marcaron los primeros meses de su recuperación.

Un adolescente de 15 años ha sido sometido a una operación quirúrgica y el posoperatorio es especialmente duro. Escucho opiniones en cuanto al manejo del dolor. El sistema tradicional es combinar una administración fija de analgésicos —en este caso son poderosos— con una sobredemanda, vale decir, cuando el paciente lo pide. El personal profesional debe juzgar en el segundo caso si procede o no. Actualmente, hay unas máquinas que permiten al enfermo autoadministrarse una dosis, obviamente calibrada y que se puede repetir solamente transcurrido un lapso definido. Dentro de ciertos límites, la persona que sufre puede controlar su malestar. Claro, uno puede preguntarse si no estamos promoviendo el camino fácil o alentando una dependencia. O si, dada la edad del jovencito, su nivel de madurez es insuficiente para manejar algo tan complejo. Es una reflexión válida y que nos pone frente a un dilema que se da en muchos otros contextos, también el de las políticas públicas: ¿quién decide lo que conviene a una persona o grupo? Siempre que el asunto tiene que ver con la salud, el placer o el dolor no es fácil ponerse de acuerdo.

Entre adultos y niños hay un diferencial de poder. Padres y maestros conocemos esa asimetría. Podemos más, sabemos más. Nuestros actos son sentencias inapelables. Muchas veces son vividos como abuso por la parte débil. Los maltratos íntimos se pierden envueltos en una complicidad muda. No hay alternativas al único hogar que tenemos.

Hay dos tipos de noticia que nunca faltan en los medios de comunicación. Alguien muestra orgulloso el trofeo recibido en algún concurso o reseña el colapso de una reputación. Las dos caras de una misma realidad, la de ascensos y descensos fulgurantes. Un mundo hecho de premiaciones y escándalos. No pocas veces son los premiados de hace poco los que se precipitan al abismo del desprestigio.

Cuando le proponen a un grupo de adultos jóvenes pasar 15 minutos sin hacer nada, con sus propios pensamientos, en un cuarto sin mayores estímulos y les dan la posibilidad de autoadministrarse choques eléctricos cuando ellos lo quieran y en intensidades que ellos controlan, la mayoría escoge ese extraño ejercicio de masoquismo antes que el aburrimiento.

A Sandra no le queda mucho tiempo. Cuestión de semanas. La niña, de 10 años, pasa su tiempo dibujando. Cuando preguntó si iba a morir, su madre afirmó con desesperada convicción que no. Luego me dijo que le rompía el corazón ver que en sus dibujos solamente había marrones y negros. “Pero”, se preguntó, “¿cómo le puedo pedir que use tonalidades alegres?”. La silenciosa aceptación de la oscuridad contradecía sus palabras, que negaban la muerte. Para los adultos, la muerte de un niño es una injusticia inaceptable, el incumplimiento forzado de una promesa, la insoportable traición de una oportunidad. Para los padres, además, un conjunto de sucesos que no sucederán, vividos como desgarrador y anticipado vacío. No de lo malo que no ocurrirá, sino de lo que ilumina la vida con ceremonias y transiciones. ¡Cómo no entenderlos! Pero no es, por lo menos en mi experiencia profesional, lo que sienten los pequeños que se aproximan a un fin temprano. Están centrados en cuestiones más inmediatas, pero no menos importantes. Como, por ejemplo, lo que va a ocurrir con sus juguetes, sus mascotas, sus hermanos, lo que están sintiendo sus padres. En este caso, la madre pudo hablar de la muerte con su hija. Usando sus creencias, pero, sobre todo, asegurándole que la adoraba, que la iba a extrañar enormemente, que iba a cuidar lo que dejaba y que estaría con ella hasta el final. A pesar de la intensidad de los sentimientos y su inescapable dureza, la madre me contó más tarde que había sido menos difícil de lo que pensó, que hubo mucho alivio por parte de ambas. Me mostró una hoja que extrajo de su cartera: un dibujo con azules y amarillos, además de negros y marrones.

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18/12/14 |

Elogio del error

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11/12/14 |

‘Neurobamba’

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04/12/14 |

Desertores

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30/11/14 |

Pausa, por favor

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El Génesis nos dice que el Señor terminó su creación en 6 días. ¿Y el séptimo? Miró Su obra y la apreció y… ¿descansó? Sería contradictorio con la definición del Ser Supremo. No puede haber necesitado descanso. En hebreo se emplea la raíz ShBT, de la que proviene sábado y de la que también se deriva huelga, paro. Sí, Dios paró, no descansó. Pocas cosas son tan importantes para el desarrollo de la mente, para su equilibrio y bienestar, como aprender a parar. Hacer una pausa. Si ustedes, queridos lectores, unen todas las palabras del párrafo anterior y quitan del texto los signos de puntuación, y tratan de leerlo, se enfrentarán a una tarea cognitivamente desgastante y afectivamente devastadora. Como una vida rauda que no tiene hitos, que no tiene ritmos, como la que proponemos a nuestros hijos y alumnos con una seguidilla de logros que se acumulan pero no se procesan, con horarios impuestos desde fuera con el pretexto de hacerlos avanzar rápido, huir hacia adelante en un esfuerzo que nos tranquiliza porque sentimos que los estamos preparando para el futuro.

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Espacio de crianza

02/11/14 |

La talla perversa

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http://blogs.educared.org/espaciodecrianza/ “Estaba absolutamente y totalmente concentrado en la pantalla. Me escuchó cuando ya me encontraba a pocos centímetros y levantó la mirada. Vi terror puro. Le di vuelta a la pantalla. No vi nada, pero estoy segura de que era porno, porno gay. Él tuvo tiempo de salir de la página, pero me di cuenta de que estaba seguro de que yo había visto. No le dije nada. Simplemente me alejé”, dice.

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28/09/14 |

Tocando el mundo

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31/08/14 |

Sub-Jaimitos

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15/08/14 |

Guerra y barbarie

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Roberto Lerner,Columnista invitado Eliminar al adversario tiene raíces ancestrales. Negociar conflictos con leyes y arbitrajes, arrancarlos a la lógica de la fuerza bruta, es un logro enorme.

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25/05/14 |

Mercado y amor

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18/05/14 |

La volteada

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11/05/14 |

M(other)

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06/04/14 |

Distancias

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30/03/14 |

Una emoción fea

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23/03/14 |

Mi calle

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16/03/14 |

Lo que se pierde

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