28.JUN Martes, 2016
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LA PORTADA DE HOY

Otra vez

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Columna Mónica Delta

Aunque las formas son necesarias, a los jugadores políticos se les mide, de verdad, en la cancha. ¿Keiko Fujimori queda descolocada al no evidenciar un talante amistoso con el ganador de la contienda electoral? ¿Le conviene seguir marcando distancia como fuerza mayoritaria de oposición? ¿Keiko promoverá una actitud parlamentaria obstruccionista o esa conducta sería un suicidio para su futuro electoral? ¿Ver a una sonriente Verónika Mendoza salir de una reunión con Pedro Pablo Kuczynski asegura buenas formas entre la fuerza de izquierda en el Congreso y el gobierno entrante? ¿Vero le gana la partida a Keiko o esa foto le costará más a quien, desde ya, dice que quiere ser una alternativa de gobierno?

Tras una cura autoimpuesta de silencio político y confesando que ya no puede seguir callado, el premier Pedro Cateriano defiende con ardor su condecoración y la del resto del gabinete como “una tradición republicana”. La distinción de la Orden del Sol fue creada en 1821 “para promover los servicios EXTRAORDINARIOS prestados a la patria por los peruanos, civiles o militares como para enaltecer los merecimientos contraídos en su servicio por los extranjeros”.

“El dado está echado” o “la suerte está echada”. Esta frase, atribuida a Julio César al cruzar el río Rubicón en Italia, la aplicamos a los resultados de esta ajustadísima votación presidencial. Matemáticamente parece imposible que Keiko le voltee el resultado a Pedro Pablo Kuczynski. Sin embargo, lo que ocurra en los 40 días antes de la transmisión de mando será determinante para la suerte del país.

¿Por qué está en el Perú como “entusiasta” observadora de los comicios electorales? Empecemos por quién es y de qué se le acusa en Venezuela. Esta ciudadana del país caribeño, presidenta del Consejo Electoral (equivalente al presidente del JNE en Perú), fue denunciada por una presunta manipulación de las máquinas de votación, considerando que los sondeos a boca de urna daban como ganador a Henrique Capriles en 2013.

A 10 días de la elección, Keiko Fujimori (a pesar de Joaquín Ramírez) sonríe y PPK aprieta su acelerador más agresivo. “Lo más probable es que hijo de ratero sea ratero también, de tal palo tal astilla”, dijo el candidato de Peruanos por el Kambio en San Miguel.

Las familias de Daniel Tello, Elizabeth Cacsire y Michel Solís nunca volverán a ser las mismas. En una semana, en Lima, tres estudiantes víctimas de la alevosía criminal nos alertan sobre el abismo en el que hemos caído. Dos muchachos, repletos de esperanzas, muertos, y un tercero con una bala que le perforó parte del sistema digestivo. Criminales matando jóvenes por robarles sus mochilas, o por no tener suficiente dinero. ¿Hasta cuándo?

Keiko no va, Keiko sí va, PPK amigo. Keiko recorre el país en ocho días, PPK se va a EE.UU. ocho días. Keiko se corre del debate. PPK quiere debatir con Keiko hasta en la punta del cerro. Keiko tiene 553,732 seguidores en Twitter (miércoles 11 mayo, 3:15 p.m.) mientras que PPK tiene 447,916 (el mismo día y misma hora). La diferencia, en la instantánea, es de 105,807 seguidores. Podríamos decir, apretado como en las encuestas.

¿Suma o resta Acuña a la candidatura de PPK? Un análisis rápido puede apuntar al intento de reforzar la intención de voto en el norte, donde el líder de Alianza para el Progreso ha sido alcalde y gobernador.

Para cualquiera, los pasivos familiares pesan como una mochila repleta de piedras, pero para quienes manejan el poder o pretenden hacerlo pueden significar su Waterloo.

Los votantes de Keiko Fujimori aseguran que su candidata combatirá mejor la delincuencia, seguirá la línea de su padre y tendrá mayor liderazgo sobre su partido. Los votantes de Pedro Pablo Kuczynski (PPK) argumentan su preferencia en la experiencia y capacidad del candidato, en que es economista, que puede combatir de manera más eficiente la corrupción y respetar las instituciones.

La segunda vuelta devolvió, ipso facto, tranquilidad económica al país. No hay grandes discrepancias sobre el modelo, sino en cómo se aplicará. Las dudas están en otra cancha. La gran pelea entre Keiko y PPK se concentrará en quién coloca primero el miedo contra el otro (en relación a la tienda naranja: prácticas autocráticas, concentración de poder y corrupción; y con los PPPKausas: apoyo a intereses extranjeros, negociación bajo la mesa que favorece a los grandes capitales, inseguridad y fragilidad partidaria). El grupo que instale más rápido estos temores en los eventuales votantes dirigirá los destinos del Perú hasta el bicentenario. Errores de saque. Pedro Pablo Kuczynski comentando, prematuramente, su interés de visitar a Gregorio Santos, ganador en Cajamarca y parte de Puno, y Cecilia Chacón vociferando que Alberto Fujimori saldrá por la puerta grande. ¿Comenzamos ya con la prepotencia? ¡Mucho cuidado con esa mochila! El fujimorismo, con su mayoría absoluta en el Congreso, debe hilar fino o todo el trabajo que Keiko ha labrado durante años para quitarse el estigma del autoritarismo y poca convicción democrática e institucional jugará en su contra de manera determinante. Por su parte, PPK debe convencer al electorado que votó por otras opciones en la primera vuelta, no a sus dirigentes, ni tampoco buscando “pactos políticos, no muy santos, que sean contra natura”. El ciudadano espera firmeza, sinceridad, novedad en el método, que en nada se asemeje a lo que tanto desprecian, a lo que han dejado claro en esta primera parte de la elección. Hay voto estratégico, hay voto ideológico, hay voto por miedo, hay voto generacional. Pero, sobre todo, la gente ha votado CONTRA una forma tradicional, mentirosa y no democrática de hacer política. El país quiere libertad, pero también autoridad. Quiere un liderazgo que convoque, no que avasalle. Quiere continuar con lo que nos sacó de la crisis, pero quiere mayores oportunidades y menos desigualdades. Quien lo entienda y lo atienda será un buen presidente o presidenta.

En tres días tendremos un Congreso elegido y los protagonistas de una segunda vuelta electoral presidencial. Una parte de la población está centrando su miedo o su entusiasmo juvenil en la posibilidad de un cambio radical entre dos candidatas a la presidencia.

El único debate que permitiría tener una mirada final antes de la primera vuelta electoral corre el peligro de convertirse en un gran reality histórico, sobre todo por la dupla García-Olivera, que de espectáculo nos dará todo, pero de trascendencia no dejará nada sustancial. Coincido con Carlos Basombrío cuando levanta la voz sobre el formato aprobado por los mismos candidatos y el máximo ente electoral.

El modelo de desarrollo económico que rige al Perú hace 25 años permitió el surgimiento de una nueva clase media y esta es precisamente la que hoy no está conforme y levanta la voz. Esta clase emergente es crítica, cree menos cuentos, tiene mejor capacidad adquisitiva y, por ende, más cosas que perder. En palabras simples, no le gusta lo que ve y aspira a una sociedad más justa.

Era previsible. A tres semanas de las elecciones, Keiko Fujimori comienza a sentir los sacudones de sus adversarios y enemigos. Demasiado tiempo sola en un holgado primer lugar en las encuestas puede haberla mantenido en su zona de confort, pero eso llegó a su fin. Su estrategia de minimizar las polarizaciones se agotó y, si no rediseña sus defensas y ataques, corre verdadero peligro de sucumbir.

Julio Guzmán y César Acuña quedaron fuera de carrera. Como alentaban sus adversarios y temían sus seguidores, el JNE confirmó su posición del 3 de marzo en la que determinó, por mayoría, la procedencia de la tacha del primero y la exclusión del segundo.

La etimología del tercer mes del año es “viene de Marte”. Nombre en latín del dios romano de la guerra. La alusión calza con nuestro proceso electoral. Las estrategias más guerreras, lícitas o ilícitas, como las “balas de plata”, están reservadas para la recta final. Estamos en esa etapa y ya comenzaron a ejecutarlas.

“Lo del libro de Otoniel no es plagio, es copia”. Palabras textuales del candidato a la presidencia de APP, César Acuña. ¿En serio? Difícil digerir lo que escuchamos de algunos personajes que pretenden la primera magistratura del país. La persona que comete plagio es quien COPIA obras ajenas. El señor Acuña copió no solo en lo sustancial, sino la obra completa, incluyendo los agradecimientos al verdadero autor. Un acto de esa naturaleza es un descarado robo intelectual, pero parece que para él y sus allegados es un asunto de semántica. Querer hacer una diferencia entre una palabra y otra es uno de los tantos “laberintos” en que nos quieren meter algunos candidatos y sus bien remunerados asesores para minimizar una acción ilegal.

El simulacro de votación hecho por Datum arroja la confirmación (GfK) de que el candidato Julio Guzmán se ha convertido, por lo menos, en un amor primaveral apasionado. En aquella encuesta que presentamos en Latina, Guzmán “trepó” de 2% a 10% causando sorpresa y hasta polémica. Si hoy fueran las elecciones, Keiko, con un sólido 39%, y el líder de Todos por el Perú pasarían a segunda vuelta (escribo esta columna antes del complicado veredicto del JNE). Alfredo Barnechea, candidato de Acción Popular, asoma expectante con un 3%. Pasó a Alejandro Toledo, cuyos ataques a Guzmán resultaron un búmeran autodestructivo, y a Verónika Mendoza, cuya plataforma sigue siendo la vieja izquierda a pesar de su juventud. Barnechea pisa talones de Alan García, quien debe estar desesperado, pues la impresión es que, haga lo que haga, su porcentaje aparece inmovilizado. Apuesto por un debate entre Guzmán y Alfredo Barnechea. ¿Debemos o no hacer enmiendas constitucionales y sobre qué? ¿Cómo renegociar contratos de gas sin afectar la estabilidad jurídica? ¿Cómo crecer 6% sin reactivar los proyectos mineros paralizados? Un año de producción en Conga equivale a 300 años de producción agropecuaria en distritos supuestamente afectados. La cancelación de Tía María es elegir que el PBI no crezca en 9% aproximadamente. ¿Cómo armonizamos para seguir siendo un país minero con aquellos que protestan y bloquean estas inversiones? ¿Cómo convertimos la seguridad del Perú en políticas de Estado? La gente quiere respuestas de los novedosos, no del establishment. Hagamos que sea posible. Julio Guzmán, no te sobres ahora que estás subiendo. Será enriquecedora la discusión entre dos novedades, pero, sobre todo, una muestra de respeto a sus seguidores.

Confirmado: el peritaje de Fiscalía afirma oficialmente que la letra de las agendas es de Nadine Heredia. Infinidad de declaraciones en radio, TV, prensa escrita, críticas a periodistas, acusaciones, comisiones investigadoras han transcurrido desde el destape de Panorama para llegar a la afirmación inicial. La verdad es su letra y son sus agendas. ¿Qué ha conseguido la primera dama asegurando lo contrario? Tiempo. Pasar de ser el foco de atención de la prensa y de la ciudadanía a un proceso electoral en marcha, en el que encima se da el lujo de aportar al linchamiento de ciertas candidaturas.

Al borde de un ataque de nervios está el equipo de campaña de APP. Serios indicios de deshonestidad han causado hasta alertas internacionales. Quien se ufana de querer ser el presidente de la Educación en el país podría resultar convertido en un tramposo más. En las primeras comparaciones hechas por la antropóloga peruana (Sandra Rodríguez) y un ingeniero agrónomo (Luis Vélez) se ha puesto en evidencia que un importante porcentaje de la tesis doctoral de Acuña en la prestigiosa Universidad Complutense de Madrid es un aparente fraude, una copia fiel de otros autores.

Tenemos certezas, malas, muy malas y buenas sobre unos; y sobre otros, solo dudas. El elenco estable versus los “underdogs u outsiders”. En un holgado primer lugar de intención de voto está Keiko Fujimori. Vivió las épocas más oscuras del gobierno de su padre, estudió en EE.UU. con dinero de origen polémico, aunque nunca ha sido procesada por eso. No ha trabajado en entidades privadas. Hace diez años está en campaña y hoy tiene posibilidades reales de llegar a Palacio. PPK son las siglas que lo identifican. Representa certezas para el electorado, pero no la tiene fácil. Ha estado en casi todos los gobiernos desde Belaunde. Es el tecnócrata de mayor experiencia en manejo económico. Lo perciben como gringo. Piensa, y a veces, habla como gringo. César Acuña, muchas dudas a partir de su candidatura. Atractivo, porque se convirtió en novedad. Representa el éxito provinciano. El millonario chotano que triunfó en el norte desplazando al Apra. Un cacique voluntarioso que ganó alcaldías, gobernaciones sin partido tradicional pero sostenido por millones y un consorcio universitario que sigue utilizando como andamiaje político. Las interrogantes van desde el ámbito personal (denuncias de relaciones con menores, agresión contra su ex esposa) hasta el profesional (contratación de jueces, fiscales, periodistas) para superar cualquier “escollo”. Su problema mayor es que ha saltado a la “fama limeña” muy pronto en este proceso y al parecer le podría faltar aire, no plata, para responder denuncias.

¿Los 19 partidos que solicitaron su inscripción en el JNE tienen, al menos, 18 locales cada uno en las diferentes ciudades del país, como manda la ley? No. ¿Cuál es el número de militantes de cada agrupación política? En la mayoría de casos, ni existen suscripciones oficiales. En temporada de “caza de votos” son asociaciones temporales con fines de lucro.

La abundancia y la generosidad de los políticos paga y paga bien. Al candidato César Acuña no le puede ir mejor. Hace más de un año, promueve su candidatura en los horarios estelares de la televisión porque dice ser “de una raza distinta” agregando que no se “trata de él”, pero en realidad, todos sabemos que siempre se trató de él. Hace unos días, lo condecora un alcalde de un humilde distrito de Andahuaylas, quien desconoce el reglamento electoral (ninguna autoridad puede actuar con imparcialidad durante un proceso en marcha), y no pasa nada. La verdad, no culparemos a ese burgomaestre, porque imita al propio presidente de la República, quien rompe, casi todos los días, el principio de neutralidad.

Por estar con mi familia. Porque mis hijos están sanos y vivos. Porque son buenos. Por tener salud y un buen seguro. Por recibir un abrazo al levantarme y al acostarme. Por no haber sido víctima de un asalto. Porque nunca me alcanzó una bala perdida. Porque no rompieron las lunas de mi auto para robarme. Porque tengo el privilegio de llegar a millones de peruanos todos los días desde hace casi 34 años.

Suspensión temporal de hostilidades es el significado de la palabra ‘tregua’. A una semana de Navidad, los peruanos necesitamos sentir alguna sensación de tranquilidad. En la vorágine de un país en el que cambian muchas cosas, pero que en realidad no cambian nunca, hay un estado de hartazgo muy peligroso. Se evidencia en los rostros de nuestros compatriotas.

Vivimos en tiempos de antipolítica, quién lo duda. Lima, la selectiva y la cono urbana es el Perú, aunque el Perú esté muy lejos de Lima. Hay muy pocas cosas que unen a las mayorías. Son asuntos concretos y, sobre todo, comprobables.

Keiko Fujimori. Necesita sellar su capacidad individual más allá del apellido. Su talón de Aquiles es el déficit moral dejado por su padre en derechos humanos y principios democráticos. Pero su heredada debilidad es la médula de su núcleo duro de votantes. A su favor cuenta que la Keiko de hoy es más madura y conoce bien la intensidad de una campaña donde se le puede quemar el pan en la puerta del horno.

La intención de voto por Keiko Fujimori suma la de los otros tres candidatos presidenciales que aparecen en todas las encuestas, pero ella sabe que no le basta. Es un porcentaje en el que está estancada hace rato. A Keiko se le puede volver a quemar el pan en la puerta del horno.

“La desgracia es que Nadine Heredia ha pisado a mi hijo” es la última frase del padre del jefe de Estado. Evidentemente, más allá de la excentricidad de alguien como Isaac Humala, encierra una sentencia: Ollanta Humala no gobierna.

Calienta la campaña 2016, pero nosotros empezamos con recomendaciones para la otra campaña, la navideña. Y para no terminar asustados, asaltados y más aterrorizados, pongamos en máxima alerta nuestra vida cotidiana.

En el 90 llegó un “hombre del pueblo”, que salió de abajo, un verdadero desconocido. Alberto Fujimori, con sombrero y tractor, le volteó un partido casi ganado al poderoso “señor de las letras” Mario Vargas Llosa, a los medios y al establishment peruano. ¿Cuál fue su secreto? El eventual votante lo percibió cercano, del pueblo. Había hartazgo, crisis económica y violencia terrorista. La gente buscaba el milagro y quería a uno de “abajo”. Un cuarto de siglo después, ese “chinito” de la “honradez, tecnología y trabajo” pasó de “estar arriba”, en su piel de todopoderoso gobernante, a interno en una cárcel por delitos de lesa humanidad. Después llegó aquel “error estadístico” al que la providencia de una beca de estudios en Estados Unidos le dio la oportunidad de “conducir” el destino de los peruanos: Alejandro Toledo. Escuchamos hasta el hartazgo su historia de lustrabotas a presidente. Ya en el poder, conocimos la otra parte de esa historia de “éxito”. La de sus verdaderas debilidades. Como es lógico, el lado oscuro no fue parte de su carta de presentación. Hoy pretende el regreso al gobierno, pero ya no le es fácil vender el cuento de la familia (de abajo). Otra historia de “éxito” es la de Ollanta Humala. Un humilde capitán del Ejército que se “levantó” en Locumba contra un régimen dictatorial con un puñado de soldados, entre ellos, su hermano, hoy encarcelado por otra revuelta (Andahuaylazo), donde fueron asesinados cuatro policías. Aún faltan algunos meses para que termine su gobierno y más del 80% del país no lo respalda. Lo acusan de no estar a la altura, de falta de liderazgo y de no haber cumplido sus promesas. Lo responsabilizan de darle el poder a su esposa y de haber perdido demasiado tiempo y dinero en “aprender a gobernar”. En el proceso electoral del 2016, esa “historia de éxito” puede tener otro protagonista: César Acuña, el chotano que salió de la extrema pobreza y que hoy es dueño de universidades. Lo importante es descubrir si en “esa historia de éxito” no hay lados oscuros. Estamos a tiempo.

¿Cómo diablos pudo pasar esto?, se ha preguntado la actual cabeza del Sodalicio tras los aberrantes casos de abuso psicológico y sexual perpetrados por los fundadores de este movimiento cristiano. Mi convencimiento es que Satanás está en la piel de los que actúan basados en fundamentalismos de toda naturaleza. El diablo no está en la libertad. Actúa y recluta en nombre de Dios y la Iglesia.

En el lenguaje popular, la agenda es un cuaderno o, más recientemente, un instrumento electrónico donde se anotan los compromisos que se van teniendo, las actividades que se prevén para los días sucesivos. El verbo latino ago, agere quiere decir ‘llevar a cabo’. Eso es lo que queremos decir cuando expresamos la necesidad de apuntarlo en la agenda, para que no se nos olvide: que tenemos que hacer tal o cual cosa.

La primera causa de inasistencia a los centros laborales es el estrés. No es broma. Ocurre en el mundo en un 15% y pasa en nuestro país en un 18%. Un 70% de compatriotas no tiene ni idea de lo que es la salud mental. No hay políticas de Estado que ataquen este problema, que no solo tiene que ver con el estado psicológico de la población, sino con la productividad. Por ende, es un problema económico también. Hablamos de tantas cosas, pero todo está vinculado a los estados de equilibrio mental de los pobladores de una nación.

Delincuencia y corrupción son los dos factores que desquician a la sociedad peruana. Cuando observamos impávidos cómo “chapamos a los choros” y nos alegramos de que sean “linchados” en actos de justicia popular, podemos deducir que estamos muy enfermos. Que volvimos a épocas de barbarie. Peor aún cuando cada día nos percatamos de que nuestra clase dirigente ni idea tiene de cómo enfrentar la descomposición de las instituciones y el tejido social. Los populistas piden a voz en cuello que salgan las FF.AA. a combatir a los ladrones y criminales. Queda en evidencia que nuestra Policía no sirve para nada. El gobierno les responde a “aquellos” que “sacar a los militares a patrullar las calles” es demagogia pura. ¡Es verdad! Pero también es evidente que no sabe cómo afrontar el problema de fondo. La inseguridad es un asunto de Estado. Desde el comienzo debió abordarse de esa manera. Todas las energías de los que toman decisiones debieron apuntar a solucionar esta prioridad nacional. Pero no hubo reflejos. No hubo estrategias y Ollanta Humala resultó un gobernante mediocre. Muy reactivo, principalmente con sus enemigos políticos, pero muy débil para hacer reformas estructurales. Enfrentar un sistema corrompido por la criminalidad y la delincuencia requiere agallas. Requiere liderazgo. No tenemos ni lo uno ni lo otro. La gente pide a gritos a los soldados en las calles porque los recuerda enfrentando al terrorismo. Hoy los asesinos, los sicarios, los narcotraficantes reemplazan a esos terroristas de los 80. La población cree que mano dura significa poner al Ejército con sus tanques en los distritos del país. No es culpa de los peruanos. Es responsabilidad de las autoridades que no están a la altura de enfrentar los desafíos actuales.

20 de julio de 1969. La señal de Panamericana en blanco y negro transmitía en directo el alunizaje del Apolo XI. Tenía 10 años y estaba en pijama frente al viejo televisor de mi casa. Fue esa mañana histórica para el mundo, cuando Neil Amstrong, Michael Collins y Edwin Aldrin daban el pequeño paso para el hombre y el gran salto para la humanidad. Para mí, fue el registro eterno de una inconfundible voz. La de Humberto Martínez Morosini. Como para millones de compatriotas, quedó sellada en mi memoria como una página de la historia de la televisión peruana.

Sentenciado a 14 años de cárcel. Delito: Oponerse al régimen chavista. Nombre: Leopoldo López. Edad: 44 años: casado con Lilian Tintori con quien tiene dos pequeños, que no pueden estar con su padre, por vivir en una dictadura, la de Nicolás Maduro. Aunque era previsible que López sería condenado por su ‘crimen’ de levantar la voz contra un autócrata, no deja de impactarme la pasividad de los pares latinoamericanos. Las voces de críticas han llegado desde Europa, Naciones Unidas, Amnistía Internacional, el New York Times, Washington Post, Obama, etc. No hemos escuchado un pronunciamiento o una preocupación colegiada de gobiernos latinoamericanos. El principio de intervención que invocan los gobernantes no puede significar automordaza. ¿A qué le tienen temor? Cuando en un pueblo hermano se están violando los derechos fundamentales lo que queda es hablar claro y fuerte. Empezando por casa. Ante la insistencia de Augusto Álvarez Rodrich, en la última entrevista a Humala, este alcanzó a titubear un “amago” de condena y preocupación frente al régimen autoritario venezolano pero, a decir verdad, sonó tibio, casi ofreciendo disculpas. ¿Qué le debe?

Intolerancia. Raza superior. Descalificación del que no piensa ni actúa como el otro. ¿Hablamos de la Alemania de Adolfo Hitler, que, bajo esas premisas, exterminó a seis millones de personas? ¿Nos referimos a la Santa Inquisición, que torturó y mató a los herejes en la época de los reyes católicos? ¿Estamos comentando la crueldad y la insania del llamado Estado Islámico, que elimina, en las formas más atroces, a los que no se arrodillan ante su credo fundamentalista en pleno siglo XXI? Sí. Hablamos de todo lo anterior, pero principalmente queremos centrarnos en el peligro que representa para Estados Unidos, país de democracias y libertades, un eventual respaldo a la candidatura republicana de Donald Trump.

Entre enero y junio del 2015 han muerto, por accidentes de tránsito y atropellos, 1,482 peruanos. De esa sangre derramada en las pistas, desglosamos así: de 0 a 5 años, 92 fallecidos; 6 a 12, 57 y, de 13 a 18, 68. Cifras escalofriantes que representan cientos de familias quebradas, rotas, con futuros truncados y, en muchos casos, con muertes de seres queridos que no llegaron, siquiera, a la edad preescolar.

Jodidos. Así estamos. Inseguridad galopante, liderazgo político nulo, la economía haciendo agua, fenómeno de El Niño fuerte o extraordinario inminente y 25% menos en las exportaciones. Además, seguimos con un dólar con alas, con inversionistas privados contando los días para que acabe este gobierno y con la inversión pública en descenso.

35 años. Licenciada en Psicología y magíster en Ciencias Sociales. Ambos estudios superiores hechos en París. Verónika Mendoza Frisch, de izquierdas, nacida en el “ombligo del mundo”, pero “salpicada” con sangre europea, quiere ser presidenta del Perú. Bienvenida al ruedo. Desde mi punto de vista, hasta ahora, es consecuente. Dice que en el elenco estable de la política nacional, en el que incluye al actual presidente, por quien llegó al Congreso, no hay autoridad ética. Tiene razón. Aunque es bueno recordarle que, para llegar al poder, se necesita mucho más que ganas. La experiencia es fundamental. Se necesita sangre que renueve y que aporte en el próximo proceso electoral, esa es una verdad del tamaño de una catedral. La he entrevistado una vez. Me pareció, aunque rígida y a la defensiva (quizá pensaba que estaba en territorio enemigo), definida y determinada. Se le ve austera, habla con convicción y da la impresión de que dice lo que piensa. Es una política que inspira respeto, pese a no compartir su ideología. Punto para ella. Soy de las que cree que la cuna, la influencia familiar, la experiencia fuera de nuestras fronteras y la preparación intelectual, más allá de tus ideas, te definen. En el caso de Mendoza, es un buen inicio para emprender su propia causa. Lo importante, en el ámbito de convicciones y planes, es que no reposen en recetas trasnochadas que han fracasado una y otra vez. Es imprescindible que trabaje en el cambio de sus propios seguidores o compañeros de ruta. En aquellos que siguen pensando en el Che Guevara, en Velasco, en Fidel, en Maduro o en las barbaridades hechas en Venezuela por el difunto Hugo Chávez. Esperemos que Verónika tenga claridad en el sendero económico que permite crecer. Que elimine los antis. Que exija sanciones para los corruptos. En otras palabras, que su “agenda” electoral sea capaz de aportar al proceso un mensaje verdaderamente progresista, en el que el objetivo no es quitarle al que tiene, sino dar más oportunidades para todos en el marco de una democracia sólida, libre de persecuciones y cacerías.

Somos una “raza distinta”, asegura con voz convincente la publicidad de la Universidad César Vallejo. Su mentor, César Acuña –emprendedor, quién lo duda–, está convencido de que será presidente del Perú. Apoya su certeza en “todo lo que me propongo lo hago”. Preocupa a esta columnista el procedimiento para lograr sus objetivos. Acuña, como Toledo en su momento (hoy ya en tono repetitivo y cansino), busca sacarle brillo a una candidatura basada en el ciudadano provinciano, casi iletrado, y su esfuerzo de salir de la miseria familiar entre decenas de hermanos. Argumenta la construcción de su lucha en abrir oportunidades negadas y multiplicar sus historias definidas como “errores estadísticos”. ¡Muy interesante! Pero queremos detenernos en las fórmulas de competencia usadas en estas llamadas historias de éxito.

El gobierno de Ollanta Humala no pasará a la historia como el peor, de eso estamos seguros, pues, hemos tenido algunos de horror. Pero corre el riesgo de ser recordado como el que tuvo mayores recursos económicos desperdiciados. Hace 20 años que el Perú crece ininterrumpidamente, pese a sus autoridades, pese a la corrupción. El asunto es este: ¿cómo y con quién damos el salto hacia el desarrollo? Eso es lo que está en juego el próximo quinquenio.

Tomo prestado el nombre de un libro que acaba de publicar Raúl Chanamé. Esa es la sensación que tengo en el 194° aniversario de la independencia del Perú. Nuestros antepasados no la tenían clara. Me da la impresión de que hasta ahora seguimos buscando la fórmula de la consolidación.

Los comediantes Jorge Benavides y Ernesto Pimentel vivieron, en 24 horas, lo que muchos ciudadanos padecen todos los días en el país. Miedo, extorsión, ataque y violencia. Ni gobiernos ni autoridades regionales yp distritales, además de la cadena responsable de impartir seguridad, parece entender lo que es prioritario.

Faltan 12 días para que empiece la cuenta regresiva de este gobierno. Ollanta Humala ingresa a su quinto año de administración y la percepción generalizada es que ha sido mediocre y que solo se espera que termine su mandato. El 28 de julio será su penúltima presentación en el Congreso y el 29 su último desfile militar.

¿Quién no ha soñado con el encanto de un apuesto rey y la belleza de una joven reina? Todos, en algún momento de la vida. Nuestro mandatario y su esposa no son la excepción. Observar la fascinación de Ollanta y Nadine en el Palacio Real de España confieso que me conmueve. Imagino que vuelven a sentir las cosquillas de la seducción juvenil. Quizá sueñan con ese poder de las monarquías, que no se eligen, sino que se heredan. Diera la impresión de que los pasillos de la realeza recargan sus afanes de encontrar culpables de “todas sus desgracias” y, sobre todo, de las de su amada, a quien en el Perú, según sus palabras, “siguen destrozando”.

Nadine Heredia quiere impedir que abran sus cuentas. Ha decidido pelear en el plano de la victimización. Tiene derecho a defenderse, pero insiste en confundir sus roles de dirigente partidaria y primera dama, y con presupuesto de todos los peruanos. La decisión que ha tomado la pareja de Palacio, cuando su respaldo no supera el 10%, es enfilar su esfuerzo en librarse de investigaciones y de lo que ellos llaman persecución. De lo contrario, lo temen, podrían terminar desapareciendo de la escena futura o, lo que es peor, en la cárcel.

El Diablo está metido en los detalles y también en las billeteras. Aunque puede ser tomada como anécdota, la Mesa Directiva del Congreso que encabeza Ana María Solórzano perdió, otra vez, la gran oportunidad de demostrar sentido de las prioridades y manejo político. Regalar billeteras de cuero a 1,295 padres y 850 madres del Poder Legislativo no es solo una ostentación y una evidencia del despilfarro sino también una demostración de ignorancia sobre las necesidades de los trabajadores. Escuchaba a Verónika Mendoza en el programa de Patricia del Río que hace años se demanda un lactario o una guardería para los hijos de quienes laboran en el Parlamento. Eso sí les mejoraría su calidad de trabajo, es más, se estaría cumpliendo con la ley. Pero no. En vez de analizar el gasto y usar un presupuesto de manera adecuada, usan 335 mil soles de los tributos pagados por los peruanos para comprar billeteras Renzo Costa.