23.JUL Domingo, 2017
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LA PORTADA DE HOY

"Creí en sus palabras"

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Columna Mariella Balbi

Medios amigos del gobierno Humala-Heredia y sus abogados quieren hacernos creer que contra el ex presidente y la ex presidenta, perdón, ex primera dama, hay inquina personal, abuso de derecho o –como los reos escribieron– una “arbitrariedad judicial”. La realidad indica lo contrario: la prisión preventiva contra ellos fue absolutamente acertada. El dúo presidencial no es trigo limpio. Heredia quiso atornillarse en la FAO de manera grotesca, pura vara brasileña. La reiterada negación de sus agendas… ¿Qué más? Con gran desatino, Ollanta Humala plantó a la Fiscalía. Craso error. Asimismo, su defensa no sopesó la aparición de muertos en Madre Mía, donde estuvo de capitán, y los audios fondeados nos mostraron de lo que Humala es capaz: comprar testigos.

Pocas certezas tenemos en un país como el nuestro, diverso y complejo donde a la vez vivimos el chuponeo telefónico, vil y obsceno, con una cuna de civilización –5,000 antes de Cristo– como Caral y sus posibilidades de asombrar y seducir al mundo, igual que Machu Picchu, Choquequirao, El Brujo, la Huaca de Sol y la Luna, Kuélap, Líneas de Nasca y tantos espacios más. Poco nos ocupamos de ellos y menos los valoramos. Sí sabemos que mañana tendremos los rebotes de la protocolar ‘cumbre’ Keiko-PPK (las damas primero).

Kenji Fujimori –el congresista más votado en la última elección con 326,037 adherentes– ha salido con fuerza inusitada a la palestra política, apoyándose en el interesado entusiasmo de algunos medios periodísticos. El hijo del ex presidente Fujimori tiene un ‘monopropósito’ manifiesto: sacar a su padre de la cárcel. Para sus pares, peca de ingenuidad en creer que siendo obsequioso con el gobierno y con los medios que alucinan hasta el extremo a Alberto Fujimori, convencerá y logrará que salga de prisión.

Hoy se decide el destino del contralor general de la República. Con la montaña de críticas que tiene encima, resulta improbable que se mantenga en el cargo. Pocas veces se ha visto una caterva tal de acusaciones contra un funcionario de tan alto nivel, tiene rango de ministro. La memoria nos lleva a las siniestras campañas de la época de Fujimori-Montesinos. No hay ser humano que no sea demolido cuando enfrenta una artera campaña mediática diaria y sistemática. Solo falta que se le impute no ser peruano y ser marciano.

Luego del lío sobre si nuestro legítimo pisco participaba o no con el nombre de aguardiente en un concurso internacional en Chile, el siempre equilibrado y confiable pisco Demonio de los Andes (Tacama) ganó una medalla de oro en Francia y otra en Inglaterra, donde cosechó dos preseas adicionales. En Bruselas, nuestra bebida nacional obtuvo distinciones.

Vivimos en bronca permanente. El diálogo, necesario para la democracia, termina siendo un recuerdo tan vago como poco relevante para quienes, mal que bien, están a cargo de la marcha de nuestro país. Hay broncas estridentes, otras sordas, las de baja intensidad siempre sostenidas e irremediables. De todo como en botica. La más vistosa fue la irreconciliable ruptura de la izquierda. Los grupos de Marco Arana y Verónika Mendoza se aborrecen intensamente. Llegaron juntos al Congreso gracias a la organización de Arana. Los ‘mendocistas’ fueron tentados por el deseo del partido propio y terminaron masacrándose.

Lástima que nuestro amigo Juan Javier Salazar –irónico y agudo pintor– ya no esté con nosotros y en medio de esta grave crisis política. Se habría inspirado para alguna creación cercana a su obra “Perú, país del mañana”, donde los presidentes de nuestra historia aparecen diciendo ‘mañana’, cada uno a su manera. O quizá nos hubiera brindado otro otorongo con la forma del mapa del Perú, donde la cola es Chile, reflejo de épocas tensas entre los dos países, hoy afortunadamente superadas.

Lo bueno, ‘rebueno’ en realidad, la exposición ‘Donde nace’ sobre la obra Gerardo Chávez en la galería Pancho Fierro. El curador, su hijo, muestra magníficamente cómo trabaja la imaginación de este gran pintor peruano. El alborozo interior será grande y podrá abstraerse de lo ‘refeo’ que nos rodea, por lo menos un momento. Es sumamente ‘refeo’ que el ex presidente regional César Álvarez esté ¡¡¡cuatro años!!! tras las rejas con prisión preventiva. Un abuso que no inquieta a ninguno de los miembros del sistema judicial. La injusticia que ejercen no es su problema. Repudiable, suéltenlo ya y demuéstrenle su crimen; si no, jubílense por ese accionar propio de dictaduras.

En general, el equipo de gobierno está ligado al sector empresarial y a los negocios. La lista es larga. No la citaremos aquí porque nadie quiere un pogromo (linchamiento multitudinario) como durante el estalinismo y otras épocas contra los judíos. Los entusiastas con el régimen de Kuczynski esperaban que esa mentalidad dinámica se transmitiera al manejo del elefantiásico Estado que tenemos. Pero el gobierno defrauda a sus adláteres.

El solo hecho de que dictadores como Hugo Chávez y Nicolás Maduro y presidentes poco democráticos como Rafael Correa, Cristina Kirchner o Evo Morales hayan tenido un programa en la TV, ya es un razón poderosa para resistirse a la tentación de tener o creer tener más poder por contar con un espacio televisivo. En la Venezuela dictatorial hasta la esposa de Chávez aparecía en pantalla. Esta tenebrosa e inevitable asociación debió hacer pensar a los asesores del Presidente Kuczynski que no necesita más pantalla.

Estamos atosigados con las tardías denuncias contra Ollanta Humala. Estas refriegan a la moral pública que, gracias a la injusticia de la justicia, tuvimos un presidente violador de derechos humanos. Pero debatimos intensamente si se le reabre el juicio o no. Otra discusión nacional, cansina e inútil, es el improbable indulto a Alberto Fujimori y la pretensión gubernamental de dividir al fujimorismo.

Se equivoca el titular de Defensa al responsabilizar del supuesto reglaje a su persona a los rezagos del ‘fujimontesinismo’ en los ministerios. Le falta memoria. Durante el gobierno de Ollanta Humala fuimos reglados, atropellados por los servicios de inteligencia grosera e ilegalmente. El Ejecutivo quiere cerrar los ojos a las tropelías realizadas por Humala y señora en el Poder Judicial, ministerios y Ejército (el informe de la llamada comisión Bernales quedó en nada).

Es difícil detectar cuál es el núcleo sólido del odio al fujimorismo por parte de un sector de nuestro país. Quienes lo han padecido y son medianamente racionales no lo sienten tan vibrante ni tan potente. ‘Peinando’ los posibles basamentos, resulta bastante evidente que el antifujimorismo –su antípoda– vende enormemente. Sobre todo se benefician quienes hacen política. Les procura presencia mediática para seguir con la letanía tonta de que arruinó la democracia, las instituciones, etc., y ser ciego frente al presente.

Según Marcelo Odebrecht, su empleado Fernando Migliaccio desvió US$3 millones para la coima solicitada por Ollanta Humala y Nadine Heredia. Fue a pedido del intermediario Antonio Palocci, ex ministro de Lula, acogido también a la delación premiada. Antes, el colaborador eficaz Jorge Barata declaró lo mismo. Detalló que Vlademir Gareca, socio del publicista Luis Favre, asesor de campaña de Humala, transportó el dinero, inicialmente US$1 millón. Luego Favre trabajó con Félix Moreno –hoy preso–, fina cortesía de Odebrecht.

Luego de un cuarto de siglo vemos con estupor que el malhadado 5 de abril de 1992 sigue siendo recordado como si fuera ayer. Un medio llega a poner en sus cortes comerciales el dramático: ‘para que no se repita’. Critican acremente personas que no evidenciaron repulsa alguna en la aciaga fecha, incluso que trabajaron para el gobierno de Alberto Fujimori Fujimori siendo más tolerantes entonces. Y todos nos regimos, guste o no, por la Constitución de 1993.

Las lluvias disminuyen lentamente y aunque continúan en el norte del Perú, el fenómeno de El Niño está amainando. Pero nos deja un gigante: la incertidumbre en todo sentido. Luego de los picos exultantes de solidaridad, utilizados por algunos para la promoción de la autoimagen y de una unidad nacional bien ‘hipocritona’ –detrás del telón estuvieron la zancadilla y el aprovechamiento político–, vienen interrogantes serias.

Craso error el de la bancada de Fuerza Popular en presentar un proyecto de ley de medios de comunicación. No solo inoportuno, vivimos una tragedia nacional, con ciudades devastadas, peruanos sin amparo sumidos en la más profunda carencia de todo y con un futuro riesgoso por las enfermedades que ya están padeciendo. También es una propuesta inútil, porque significa que el Estado o el gobierno estarán por encima de medios que son privados. Un consejo de vigilancia termina siendo una intervención política en los medios de prensa. No puede dejarse de lado que Chile y otros países cuentan con un consejo regulatorio que –como nos comentó un colega chileno en la época– hubiera impedido que saliera una emisión del programa televisivo ‘Fuego cruzado’ que trató sobre el insulto (‘hijo de puta’) que Hernando de Soto lanzara a Mario Vargas Llosa. Estuvo la flor y nata del fujimorismo y de los ‘vargasllosistas’. El amigo chileno fue claro, “en mi país no aparecía esa emisión”.

Aunque no debió ser así, el fenómeno de El Niño nos cogió calatos y sin papeles. Con lógica, el gobierno pide no politizar la desgracia. Debe aplicarse para todos y no implica callar. La caída de un puente en Lima, son 156 los derrumbados en el Perú, trajo un cargamontón contra el alcalde. Las carpas que está instalando la municipalidad no son relevantes para ciertos ojos, solo está el puente que en un pensamiento delirante de odio debió resistir la furia de la naturaleza. En realidad, se trata de una campaña que viene desde los pasquines digitales y otros medios que sistemáticamente atacan al burgomaestre. Y cuando hay campaña, hay política e intereses, siempre subalternos.

En un colegio de la incontrastable ciudad de Huancayo, el presidente del Perú lanza dos frases en inglés: ‘I love Huancayo, I love the Sierra’. Probablemente alberga la secreta esperanza de contribuir, aunque fugazmente, al aprendizaje de esa lengua extranjera. No se han numerado los errores presidenciales. Este es pequeño. Sin embargo, los niños y niñas pueden haberlo visto como un turista y –por qué no– como un gringo. PPK conoce bastante el Perú, ha realizado la peregrinación al Ausangate, ha recorrido Junín, pero… El flamante presidente de Confiep plantea no realizar los Panamericanos para dedicar ese dinero a reconstruir el norte del Perú, apabullado por el fenómeno de El Niño. Aún no sabemos con certeza si se trata de un niño, un niñato o un viejo. Estamos en Babia y las autoridades más. Los Panamericanos cuestan US$1,200 millones y andan atrasaditos, según Contraloría. Sin embargo, el titular de Confiep no se anima a exigir al gobierno que no continúe con el despropósito de gastar la bicoca de US$5,400 millones en la costosísima refinería de Talara.

Muchos se preguntan quiénes asesoran al presidente y al premier. A veces parece que nadie. La inquietud tiene su razón en la cantidad de desaciertos del gobierno que se evidencian en una vertiginosa caída de la aprobación presidencial. El desatino más elocuente son las declaraciones de varios ministros respecto al desempeño de la Procuraduría Anticorrupción. El premier tuvo expresiones poco ecuánimes sobre este tema, afirmando que el pedido de investigación a Martín Vizcarra se basa en una foto, que no tiene pies ni cabeza, que es extraño que se investigue al presidente cuando –según él– ya aclaró todo lo concerniente a los depósitos recibidos por PPK de una cuenta “offshore”.

El Perú se volvió el reino de la sospecha, algo nocivo para que la economía florezca un poquitín siquiera y para que la gobernabilidad exista, aunque en grado mínimo. El abogado Wilfredo Pedraza siempre tuvo algo de candor y buenas intenciones, pedir que las agendas de Nadine Heredia sean invalidadas como prueba es, realmente, un exceso que esperamos que el Poder Judicial detenga. Ya escuchamos a ex procuradores afirmar que las prístinas anotaciones diarias de Heredia no valen un mango. ¡Por favor!

Y nosotros los ciudadanos de a pie. Corrieron ríos de palabras, opiniones duras contra la tramitología: que paralizaba el crecimiento del PBI, que era el monstruo de las mil cabezas y que los decretos de urgencia serían un buen porcentaje de la solución. Pero vemos que algunas de la normas dictadas conducen a… la tramitología y/o a la ineficiencia del maleado Estado. El gobierno, vía decreto, dispuso que se contrate a profesionales con bachillerato como personal altamente calificado para puestos de confianza. Adiós, licenciatura. Es discutible ciertamente, pero ya es una ley.

La corrupción en nuestro país reventó como desagüe viejo. Algunos la conocían porque han participado de ella, otros vemos atónitos que este huaico tiene para largo. Lamentablemente, la ciudadanía percibe la debilidad del gobierno. Sus acciones frente a los desastres naturales carecen de reflejos. Chiclayo y su cementerio se inundaron. No hay motobomba que venga en auxilio y drene las aguas. El dengue aparece en Lima y provincias. El presupuesto tardíamente destinado es de 50 millones de soles, no parece suficiente. La prevención falló y –cereza de la amarga torta– en Chosica se robaron los pluviómetros.

El calor atosigante que vivimos es propicio para andar calato. El clima político, enrarecido también, es favorable para el “deshabillé” y que de rey a paje, digan todos y cada uno ‘su verdad’ (hermosa frase de nuestras vedettes). ¿En qué consiste la verdad? La respuesta resulta obvia: en declarar públicamente si algún político: ministro, ex ministro, candidato, ex candidato, congresista, ex congresista, alcalde, ex alcalde, gobernador regional, ex gobernador regional, procuradores, ex procuradores, funcionario, ex funcionario, periodista, comunicador, abogado, ex abogado; perro, gato o lo que fuera, tuvo relación con Odebrecht –la empresa más organizada en lo que a corrupción se refiere– o alguna otra empresa del grupo Lava Jato.

El llamado informe Bernales sobre las irregularidades de los ascensos en las FF.AA., principalmente en el Ejército, durante el gobierno de Ollanta Humala merece el reconocimiento de las fuerzas democráticas, que deberíamos ser mayoritarias. Infelizmente no es así. No fue el prestigioso jurista quien analizó lo ocurrido durante ese malhadado régimen. Qué va, fue una comisión, designada con acierto por el presidente Kuczynski, integrada por miembros de las FF.AA. en retiro.

Se equivoca la ministra de Justicia al decir que la cómoda estancia médica del procesado Martín Belaunde Lossio (MBL), vinculado a la corrupción de gran escala, solo respeta su derecho a la salud. Anteriormente ella defendió con ardor a un regidor ‘pegalón’ de su partido. Desbarró. También con la Ley de Transparencia que viene de publicarse. Para los entendidos, es peor que la anterior, no transparenta nada y sepulta mucho.

Los adolescentes de los vertiginosos años sesenta recordarán esta contagiosa canción, entonada posteriormente por Bob Marley. Eran épocas pacatas y la letra fue de gran impacto. Aún ahora resulta inquietante. Versa sobre un hijo que pide permiso a su padre para casarse con una linda chica. Este le responde que es su hermana y que su madre no lo sabe. Encuentra otra novia, le cuenta al padre nuevamente y le dice que es su tía, pero que su abuela no lo sabe. Hastiado, el joven va donde su madre, quien le confía que su padre no es el verdadero, pero que este no lo sabe. Oh escándalo.

Quienes se divirtieron con este juego recordarán que era veloz, quien pestañeaba caía, y muchas veces podía ser violento, cuando el pelotazo caía con fuerza y la ‘muerte’ era imposible de evitar. Así será, desafortunadamente, el caso Lava Jato, que empieza a sacudir con estruendo a nuestro país. Algunos dicen que la corrupción Fujimori-Montesinos es menor frente a este megacaso porque abarca a tres gobiernos y puede alcanzar al actual. El tiempo lo dirá.

Prácticamente ya está aquí el año venidero. Por las proyecciones realistas, pinta parco y de poco movimiento económico. Hasta el más ‘naif’ sabe que la economía de un país es lo que sostiene la democracia y el bienestar de sus ciudadanos. Aquellos que viven en el mango, ajenos a esta certeza, que vayan bajando del árbol.

El título original, “El manifiesto comunista”, lectura obligada e inspiradora en la generación de los setenta, empezaba de manera misteriosa: “Un fantasma recorre Europa…”. Emulándolo podríamos decir: una alucinación intoxica al Perú, el antifujimorismo. Quienes están ajenos a pasiones tan básicas, sobre todo en un país como el nuestro, siempre nos preguntaremos el porqué. Hay hipótesis, bien informadas, que apuntan a una disputa algo cainita por el “premierato” (así es el poder, no necesariamente la práctica política).

A seis escasos meses de gobierno, el presidente Kuczynski dice con auténtica y sentida pena: “Mi bancada no me obedece”, evidenciando algo muy preocupante: no tiene control sobre ella. Y no puede tenerlo porque el grupo de los ppkausas que llegó al Congreso es una suma de voluntades individuales. Al no pertenecer a un partido político siquiera algo estructurado, cada uno de sus integrantes se dispara a su modesto entender y/o hígado, órgano tan usado en estos días para pensar.

Desde Aristóteles, la ética nos orienta a discernir entre lo adecuado y lo que no lo es. Exige poner en práctica principios y valores que todos debemos respetar sin discriminación. En suma, el dicho “a mis amigos, todo; a mis enemigos la ley” es absolutamente antiético. En estos días hemos debatido el caso de la esposa del ministro de Educación, Cecilia Ames. Los hechos: en octubre del 2016, la SBS la contrata para el cargo de “jefe del Departamento de Comunicaciones e Imagen Institucional, nivel 2, de la Superintendencia Adjunta de Asuntos Internacionales, Capacitación y Comunicaciones”.

Ad portas de una interpelación en el Congreso al ministro de Educación, resulta curiosa la ardorosa defensa del trabajo que este realiza. El apoyo de cierto sector se basa en lazos de amistad y/o simpatía. También cuenta que muchos de los abanderados del ministro tienen convenios y contratos con dicho portafolio. Queremos conocerlos. Quienes escuchan desde hace unos buenos años –y casi cotidianamente– las quejas de padres de familia sobre profesores que no asisten a sus labores, que pegan abusivamente a los niños o escuelas destartaladas se preguntan por qué este publicitado y encendido respaldo. Ningún ministro ha concitado tanta adhesión que lamentablemente no se basa en los logros de su gestión.

Al automóvil del presidente norteamericano se le apoda ‘La Bestia’. Se desdice con los modales democráticos que exhibió en APEC Barack Obama, próximo a terminar ocho largos años de gobierno. Nos dejó lecciones de tolerancia que ojalá aprendamos acá, aunque parezca imposible porque, finalizada nuestra elección, el Perú está más o igual de caníbal que en los últimos cinco años. Una verdadera catástrofe nacional.

Keiko Fujimori aparece después de acres comentarios sobre su silencio de cien días y es objeto de duras críticas por sus expresiones. También se focaliza la atención en la expulsión de un congresista ‘pepekausa’ y en la protesta por el triunfo de Donald Trump, el copetón. Silencio total frente a la violación de una joven en Ica por policías en actividad. La drogaron, refiere la víctima. Tal vez su denuncia no ha sido tan mediática y ahí quedó.

En un reciente artículo escribí sobre lo estupendo que es el by-pass de 28 de Julio para llegar al Centro de Lima. Mis amigos me llaman para advertirme de una campaña de demolición e insultos a mi persona en un, dizque, periódico digital. Afortunadamente no tengo Facebook, ni Twitter, pero ellos me informan que un miserable me “denunció”, afirmando que laboraba para la Municipalidad de Lima. He realizado dos trabajos de edición puntuales hace algún tiempo.

Catón, austero político y militar romano, se desempeñó como censor de sus pares. Examinaba a los hombres públicos de manera estricta; quien no se adecuaba a sus valores era criticado acremente. También fue antigriego y bastante puritano. Afortunadamente, en las democracias modernas no se requiere un Catón que señale con el dedo a los otros. Para ello hay un sistema judicial y otras instituciones. A juzgar por lo que vivimos –encendidos ‘antifujimorismo’, ‘antialanismo’, ‘anticastañedismo’–, constatamos que estamos lejos de ser una democracia equilibrada. El odio de sectores de opinión –que incluye a la izquierda, profesionales y algunos periodistas– contra estos antis está enquistado en la vida nacional de manera nociva.

Aún no sabemos si el reciente incendio en El Agustino fue provocado o no. Como ocurre siempre en nuestro país, se extendió un manto de duda a raíz del caso de supuesta corrupción del médico Carlos Moreno. La sospecha sobre lo intencional del incendio sirvió a ciertos intereses políticos. No pudo, sin embargo, aplacar el dolor y la tristeza que sentimos todos los peruanos por la muerte de los valerosos bomberos Alonso Salas, Raúl Lee Sánchez y Eduardo Jiménez. Fallecieron salvando a otros, se inmolaron.

El lector no encontrará gran novedad en estas líneas, sencillamente porque no la hay. No debemos olvidar que la pasada fue la elección más estrecha en resultados, 45 mil votos aproximadamente. Y esto tiene sus inevitables consecuencias. Llegó un partido debilucho, incipiente y con un plan de acción precario. El fujimorismo tenía propuestas más musculosas, pero ostenta aún un anti rabioso, furioso, irracional. Si Keiko Fujimori estuviera en el sillón de Pizarro, probablemente las cosas en nuestro país serían también turbulentas.

Seremos breves, como lo es este espacio. Cuando el ex presidente Ollanta Humala aún no asumía funciones, tuvo que afrontar un gran escándalo: el viaje de su hermano Alexis a Rusia, quien se entrevistó con el canciller ruso y varios ministros a nombre del futuro gobierno. El entonces futuro mandatario bajó el tono del asunto diciendo: es una reclutada, término del argot militar que equivale, para ser benévolos, a inexperiencia.

Sin duda, los llamados ‘realities’ existen en la televisión mundial. Ojo, no abundan, los hay. Son competencias de rigor físico y situaciones extremas que someten a los ‘concursantes’ a duras pruebas. Hay los que hacen parir a mujeres en medio de la naturaleza sin asistencia médica. O aquel donde convivían púberes en campamentos, sin padres, y que fue clausurado en la pulcra y aún puritana Inglaterra.

Vemos voracidad de poder y mando en algunas bancadas parlamentarias. Y aunque el Congreso aguanta todo –debatir es su esencia–, la bancada oficialista aún ostenta una falta de adecuación a la realidad numérica que –como se sabe– es inamovible. Dos y dos nunca serán cinco. Los 73 congresistas de Fuerza Popular irritan a algunos oficialistas, sin aceptar que fueron los votantes quienes los llevaron al Congreso.

Congresista Luz Salgado, escribo esto a nombre de todas las víctimas de la violencia contra la mujer. La ley de violencia familiar que el Congreso modificó en noviembre del 2015, seguro con buena intención, no sirve. La razón es simple: la agresión a una mujer está dentro de los delitos contra la vida, el cuerpo y la salud. No es un delito independiente, como debería serlo. Los perros, los gatos y los animalitos gozan de mayor protección legal que nosotras las mujeres.

Acierta el politólogo Carlos Meléndez cuando señala que fujimorista se ha convertido en una mala palabra. Añadiríamos insulto y hasta lisura. A quienes toman cierta distancia de este gobierno y tienen dudas legítimas se les espeta el mote de fujimoristas, buscando agraviar y descalificar a los suspicaces. Poco importa que este movimiento haya sacado ocho millones y medio de votos en la pasada elección, y otro tanto en la del 2011. La respuesta de las urnas provoca, principalmente en sectores de clases altas y medias, una reacción espeluznante; a saber: es gente ignorante. O sea, se trata de un voto de medio pelo.

Nadie le puede reprochar al ministro de Economía haber sido infidente con sus declaraciones sobre el poder ilimitado de Nadine Heredia. Hasta un libro se ha escrito sobre este nefasto personaje en la política peruana. Junto con el esposo masacró la vida democrática; los afectados por sus intrigas y venganzas suman un abultado número. Además, fueron ignorantes sobre políticas públicas.

En democracia, la mayoría elige al presidente. Evidentemente, cada uno viene con su estilo personal. Como dicen: genio y figura, hasta la sepultura. Nuestro mandatario es jocoso, campechano, simpático, versátil y versado. Atrás quedaron las pullas electorales, aunque generaron daño. Ya electo, observamos metidas de pata con declaraciones estridentes y desconcertantes. Alentar la marcha de los trabajadores para protestar en el Congreso, ‘jalarse’ (descubrimos un nuevo significado) a congresistas fujimoristas, la calistenia estrafalaria en Palacio y su simpatía o despreocupación por el contrabando, corregida luego.

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