23.JUL Domingo, 2017
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LA PORTADA DE HOY

"Creí en sus palabras"

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Columna Luis Davelouis

La ministra de Justicia, Marisol Pérez Tello, explica que la salida de la procuradora Katherine Ampuero se debe a que le perdió su confianza al negarse a aplicar el D. U. 003-2017. Este permite que Odebrecht venda su parte en los proyectos en los que aún mantiene participación (en particular en el proyecto Olmos), y dichos proyectos puedan continuar en manos de empresas que no estén en la situación de la brasileña.

El comunicado de la Bankada que da cuenta de la suspensión de Kenji Fujimori es raro porque por ninguna parte menciona los hechos objetivos que dan lugar a dicha sanción. Es decir, citan su reglamento que, más o menos, dice que está prohibido actuar “contra la unidad”, “contra la fraternidad” y “contra los principios, valores y normas de este conjunto político” (sí, dice ‘conjunto’ y no ‘partido’). Los argumentos vagos son funcionales a la sola voluntad de quien toma la decisión final.

Es muy interesante ver a tanta gente contenta con ver a los Humala ir presos. De hecho, en otros países somos algo así como un ejemplo: “Ustedes sí los meten presos, no como aquí que se pasean tranquilitos por la calle”. Y, la verdad, uno inflaría el pecho si no fuera porque dicha afirmación es cierta a medias.

El 15 de mayo en Curitiba, Brasil, Marcelo Odebrecht le dijo al fiscal peruano especializado en lavado de activos, Germán Juárez, que su empresa (Odebrecht) “con toda seguridad” debe haber apoyado con dinero a Keiko Fujimori y al partido de Alan García en la campaña de 2011 porque siempre apoyaban a los principales candidatos. Odebrecht añade que quien sí sabe cuánto y cómo se les dio el dinero a los mencionados es Jorge Barata. Pero Juárez “resuelve desistir de la solicitud de cooperación internacional judicial para recabar la declaración del ciudadano brasileño Jorge Barata”. ¿Por qué, si ese también es su trabajo?

Empecemos con dos citas de la declaración que Odebrecht dio a los fiscales Peña Cabrera, Vela y Juárez el 15 de mayo. Juárez pidió y logró –sin juicio ni acusación fiscal– 18 meses de prisión preventiva para Humala y Heredia por recibir dinero de Odebrecht. Ni acusa ni investiga a nadie más.

El Perú atraviesa una situación difícil. La inversión privada se ha paralizado, la pública no ha sido capaz de reemplazarla y no parece que el gobierno –veremos qué hace Zavala en el MEF– sea capaz de implementar medidas de emergencia que frenen la desaceleración económica y la revierta. Y estamos en medio de un proceso de reconstrucción “con cambios” (me soplan que los cambios no serán ni tantos ni tan importantes porque no hay “espacio político” para plantear y llevar adelante objetivos de largo plazo; es decir, estamos frente a una nueva oportunidad perdida y en el próximo Niño nos pasará algo parecido. Qué pena).

Condenaron a nueve años de prisión al ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, por corrupción y lavado de dinero en el marco del caso Lava Jato, que también involucra a las constructoras más grandes de ese país. Para el juez Sergio Moro, la constructora OAS le habría regalado y remodelado al ex presidente una vivienda en Sao Paulo por un valor cercano al millón 300 mil dólares a cambio de contratos para desarrollo de obras públicas.

Definirse por oposición a algo o alguien es de lo más rupestre que hay. ¿Por qué? Porque, entre varias otras cosas, significa darle a otro la decisión de definirnos. El anti solo existe en la medida que existe aquello que convoca ese anti, nada más.

Ayer vi cómo les robaban a los heridos y a los muertos del accidente en el cerro San Cristóbal. Era negocio fácil. Por eso es que algunos de ellos no pudieron ser identificados.

Una de las fortalezas más importantes del fujimorismo –y, por lo tanto, de Fuerza Popular– es la idea más o menos generalizada de que serán capaces de “poner orden” porque no se hacen problemas para poner la “mano dura”. Y siendo la seguridad ciudadana un asunto tan delicado y tan importante para la opinión pública, un discurso apoyado en una narrativa como la descrita vende bien en el Perú.

Ha regresado el lechero. Gloria pidió perdón y se ha escindido en dos empresas para que haya más competencia. En la esquina hay un policía que me sonríe. No sé qué hace ahí porque ya no hay choros. En el kiosco, los diarios dicen que vamos favoritos al mundial tras eliminar a Argentina 8 a 1, con cuatro goles de Vargas. Según el presidente del BCR, este año efectivamente creceremos 8% tal y como lo anunció el ministro de Economía, Juan Mendoza.

Parece que Kenji sí se deja asesorar y es capaz de arriesgarse. Porque da la impresión de que hablara y funcionara desde los sentimientos y no el cálculo. Es lógico que en medio de una bancada llena de gente que parece que siempre está enojada, con el cuchillo entre los dientes, sangre en el ojo y que se toma a sí misma demasiado en serio, Kenji sobresalga tanto. Su candor es disruptivo.

No hay ruptura en Fuerza Popular. Al menos no una que vaya a producir una separación sensible o perceptible en términos de votaciones, pareceres y declaraciones. Son, por las razones que se quiera, la bancada combi más sólida de la representación nacional. Y digo bancada combi porque AP y el Apra son bancadas enanas pero no están llenos de “invitados” advenedizos como todas las demás (FA, PPK y APP). Esto, por supuesto, no quiere decir que no haya problemas y diferencias –a veces muy duras– al interior de ese partido como los hay en todos los demás.

El pragmático se sube a un micro para ir a trabajar. Atorado en el tráfico, el pragmático le dice al chofer que se dé la vuelta en U ahí mismo, subiéndose a la berma central. Todos están apurados, falta media cuadrita no más y no hay policía. El chofer le hace caso y, al unísono, todos los pasajeros gritan: ¡yeee!

Colgarse de la situación económica para empujar una subordinación con disfraz de amiste como la única salida a una posible crisis o recesión inminentes, puede funcionar.

El abogado penalista César Nakazaki escribió en su cuenta de Twitter: “La Contraloría General de la República (CGR) está por encima de la persona que la dirige, de allí que la salida del CGR sea necesaria. / No se tuvo en cuenta el argumento central; Edgar Alarcón integró la CGR que en tres gobiernos no pudo detectar Lava Jato en el Perú. / Empresas brasileñas con prácticas ilegales se apoderan de la gran contratación del Estado y la CGR no vio (esa) ‘ballena’ en el Perú. / Tan grande ceguera exigía que el nuevo CGR no saliera y –ojo– no (sea elegido de entre) un grupo de profesionales que fue indolente, deficiente o complaciente”. En síntesis, en la Contraloría, Alarcón y su gente han sido siempre mantequilla. ¿Qué pasó ahora?

La estabilidad laboral de los ministros dentro de un gabinete puede ser indicador de la estabilidad de un gobierno. Así medido, este gobierno tiene problemas en ese aspecto quizás solo comparables a los atravesados por Belaunde en su primer gobierno. En 5 años, la alianza apro-odriista le bajó 10 ministros (2 por año). PPK ha perdido 4, pero –quizás– solo 2 son atribuibles a la oposición.

Estoy seguro de que quienes están a favor del indulto pueden encontrar mejores argumentos que “la mayoría está a favor”. Porque el referente de si la ley se debe cumplir según el parecer popular son Jesús y Barrabás y ya sabemos que el pueblo casi siempre elige a Alan García.

Alberto Fujimori no le ha pedido perdón al país ni –mucho más importante– a los familiares de las víctimas del Grupo Colina que él y su mellizo Vladimiro Montesinos auspiciaron y se encargaron de proteger, encubrir y amnistiar. No ha pagado un sol de reparación civil ni su familia se ha puesto a derecho como para creerles que hay buena voluntad o al menos voluntad de enmienda. Es decir, ni siquiera se molesta en dorar la píldora para que nos la traguemos incautamente. Como quiso hacer Keiko en Harvard. ¿Y pretenden que se le otorgue un perdón?

Nos premian al presidente del BCR (¡dos veces!), nos premian a los ministros de Economía. A veces hasta nos premian esas cosas que algunos piensan que no son necesarias, como los programas sociales de ayuda a los menos favorecidos. Exportamos cada vez más cosas: desde nuestra comida que incluye ingredientes para hacer cebiche con exceso de kion, leche que no es realmente leche y pisco con pasaporte falso hasta piedras en barco en forma de láminas de metal. Pero no hemos dejado de ser Bangladesh. Aquí hay gente que trabaja 12 horas diarias encerrada en un contenedor por 20 soles y que va al baño en botellas. Gente que sube containers a la azotea de un edificio y los alquila sin que las autoridades se den por enteradas. Y esa gente que gana 20 soles al día encerrada 12 horas en el container, aunque tenga 15 años, se cocina y se muere y nadie la puede salvar porque, aunque los bomberos nos regalen su vida y su tiempo, no hay presupuesto y no puede hacer un hueco en el metal a punta de voluntad.

La interpelación del Congreso a Carlos Basombrío fue larga pero no estuvo tan cargada de dislates y disparates altisonantes como se esperaba. Aunque solo fuera por agotamiento, el ministro enfrentó a una oposición mayoritaria artera pero sin filo. Bien por él. Me pareció pertinente –e inteligente– su ánimo conciliador y sin ufanarse de los avances y logros evidentes de su gestión; no había ido para eso y hubiera sido contraproducente.

Hace meses que el Ejecutivo intenta infructuosamente llevar a la mesa de negociaciones a la principal fuerza de oposición, el fujimorismo, sin que esta haya accedido más que en una sola oportunidad, luego de la accidentada censura de un ministro, y por intermediación del cardenal Cipriani. Incluso en esa oportunidad, el Ejecutivo le estuvo lanzando ofrendas y guiños a Fuerza Popular y a su lideresa, Keiko Fujimori, sin ningún resultado positivo. ¿Qué más queda por hacer? ¿Entenderá el Ejecutivo que hacerle ofrendas al fujimorismo esperando congraciarse con él es como esperar que la temporada de lluvias empiece antes solo porque uno avienta vírgenes en el cenote sagrado de Chichen Itzá?

Antes de escribir esta columna, llamé al congresista Marco Arana para preguntarle directamente cuáles eran las razones por las que su facción dentro del Frente Amplio está recolectando firmas para interpelar al ministro Thorne, pese a que este ha presentado una cuestión de confianza que de ninguna manera le van a dar. No me contestaron ni él ni la persona encargada de comunicaciones, solo su asistenta.

Cuando le echas la culpa a la regulación de que una empresa les meta el dedo a los consumidores –o al Estado– como le da la gana, estás usando la misma lógica del policía que le pregunta “¿qué habrás hecho para que te pegue tu esposo?” a la mujer con el ojo morado y una costilla rota.

La síntesis del mensaje que la mayoría del Congreso le quiso dar al ministro de Economía, Alfredo Thorne, y a su jefe, el presidente Pedro Pablo Kuczynski, va más o menos así: “Tenga usted la grandeza de renunciar porque la fregó. O que lo bote su jefe. Porque si no renuncia y no lo botan, nosotros lo vamos a censurar y después nos van a decir obstruccionistas y eso no es justo, porque en este problema con el contralor, como en el del aeropuerto de Chichero, ustedes se metieron solitos”.

Él tiene una pesadilla. En ella, PPKuczynski lleva un atuendo de mujer y a su alrededor se celebra alguna especie de ritual. Está amarrado en un poste de madera, como los exploradores europeos en las películas gringas de caníbales de los años 40. A su lado pasa Ántero Flores-Aráoz disfrazado del gato Félix persiguiendo a Magaly Medina al ritmo de “Fuma el barco”. PPK se descubre asustado, pero luego recuerda que se trata de un sueño y que aquí la verosimilitud es lo de menos. “Ya vengo, no te vayas a morir”, le dice el gato.

Ayer, tres fujis votaron en contra de las guarderías infantiles en las organizaciones. La semana pasada, algunos fujis votaron en contra de retirarles beneficios penitenciarios a violadores de niños porque en la ley decía “género”. Hace un mes, los fujis votaron para desproteger de la violencia a las mujeres y LGTB.

El lunes escribí sobre la falta de representatividad de nuestros representantes y de cómo esto es tan peligroso en un país cuya población –a punta de inseguridad e incertidumbre– se vuelve más y más autoritaria. Es decir, un país en el que las personas están más y más dispuestas a sacrificar libertades y derechos, particularmente si son de otros, a cambio de la ilusión de seguridad y estabilidad.

El chantaje presupuestal, usado por todos los gobiernos a lo largo de toda la historia del Perú, debe desaparecer. La práctica, que adquirió dimensiones corleonescas con “papapa” Camet en el gobierno de Fujimori, es hipócrita y estúpida, toda vez que desde el MEF se viven quejando de que la falta de institucionalidad es una traba para la inversión y el desarrollo. Se predica mejor con el ejemplo.

Según encuesta de Ipsos, todos los líderes políticos están desaprobados por la opinión pública. No se salva uno. Keiko Fujimori tiene una desaprobación de 54%. Verónika Mendoza es desaprobada por el 56% y Julio Guzmán por un 41%. Si consideramos que con, respecto a Guzmán, aprobación y desaprobación suman 68% (en todos los demás esa suma supera el 90%), tenemos que el 60% de los que tienen alguna opinión sobre Guzmán lo desaprueba. Duro eso. El 54% desaprueba a la presidenta del Congreso y 51% al presidente del país, PPK.

Es decir, Kuntur Wasi (KW) tiene un contrato (pésimo y lesivo) pero que obliga al Estado. Y si este no cumple, KW lo puede demandar y sacarle un montón de plata. Eso era lo que nos decían todos los funcionarios y autoridades del gobierno, desde el presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski, hasta Fiorella Molinelli (viceministra otra vez, ¡qué suerte!): que la adenda era lo mejor que nos podía pasar para que no nos salga carísimo.

El Grupo Gloria, como muchas otras empresas grandes en el Perú, tiene una clara posición de dominio. Su tamaño e influencia les confiere privilegios negados para cualquier otra empresa de menor “calado”. Es decir, no se me ocurre que el Estado peruano le entregue tierras con riego asegurado gracias a subsidios al dueño del Pollos Hilton, por ejemplo. Pero a Odebrecht sí, a Gloria sí. Como quien tira la piedra y esconde la mano (y se pone a la moda), pienso: Olmos ;-).

Según Datum, el 75.7% no cree que sea cierto que los índices de delincuencia se hayan reducido. El 75.9% no quiere que empresas asociadas a Odebrecht estén en la reconstrucción. El 47.1% desaprueba la labor de PPK en las labores de reconstrucción, 63.3% en la lucha contra la corrupción, 65.3% contra la inseguridad ciudadana y 48.2% en el manejo económico. A esto podemos sumar que el 83.7% cree que habrá corrupción en la reconstrucción. La confianza de la población en el gobierno es bajísima.

Casi la mitad (46%) de los encuestados por Datum tiene un perfil autoritario, según el test de Nolan aplicado. La sorpresa —para la izquierda y el progresismo— es que el Perú se aleja, todo él, del centro (pasó de 51.6% a 36.4%) hacia el conservadurismo que, aunque coincide en varios puntos con la agenda de la izquierda (más intervención y presencia del estado a favor del bien común, en general), los mira con sospecha.

Gracias a Panamá, hoy sabemos que una de las empresas más grandes y prestigiosas de nuestro país, el Grupo Gloria, nos vendía como si fuera leche algo que no lo era. Gloria lo ha reconocido y dice que cambiará el etiquetado en Panamá. En el Perú se queda igual. Según algunos entendidos, la multa que podría ponerle Indecopi sería de S/1.5 millones, una cantidad que representa el 0.04% de sus ingresos de 2015 (S/3,519 millones).

El jueves, el diario Correo publicó una fotografía en la que aparecen en la misma mesa el entonces presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula, el hoy encarcelado presidente de la empresa constructora Marcelo Odebrecht y el entonces presidente Alan García. La fotografía habría sido tomada, según Correo, el 10 de junio de 2010 en Brasil –no queda claro si en Manaos o en Sao Paulo– y un día después de que el ministerio de Transportes y Comunicaciones aprobara una sexta adenda al contrato de concesión de la IRSA SUR, mediante la cual el Estado peruano desembolsaba US$25 millones extra para la construcción de un puente. Lula asistiría a la inauguración. Todo según Correo.

La congresista chinista Beteta y la congresista Yeni Vilcatoma han presentado dos proyectos que, dicho en más o menos fácil, impiden que cualquier organización o persona relacionada casi de cualquier manera con Odebrecht (sí, la de las coimas) u otras que anden en las mismas (o sea, en total, más o menos todas las empresas constructoras de este país) pueda contratar con el Estado. Es más, les van a retener sus ingresos y probablemente no sobrevivan. Quizás algunas de esas empresas opten por la estrategia del cascarón: “¿Mi empresa A no puede contratar con el Estado? Ah, pues, rapidito, me invento la empresa B nuevecita que puede contratar para hacer todo”.

Las inversiones seguras existen, pero cuanto más seguras son, menos rentables resultan. Ejemplo: el mecanismo de inversión-ahorro más seguro que existe a su alcance –salvo que pueda comprar bonos del Tesoro de EE.UU.– es el plazo fijo. Las tasas para depósitos de S/10,000 a un año, según la SBS, varían entre 1.25% (Interbank) y 7% (Financiera TFC). Un banco es, en el Perú y al menos en teoría, más seguro que una financiera y, por eso, retribuye menos.

Escena 1: El congresista recientemente convertido al fujimorismo Luis Galarreta afirma, en una entrevista, que Carlos Moreno –asesor de PPK, quien ha sido descubierto delinquiendo– es más poderoso de lo que fue Montesinos. Como para revestir lo dicho de alguna verosimilitud, intenta –en vano– negar que Montesinos hubiera estado desde el principio al lado del reo que le da nombre al movimiento al que Galarreta se acababa de convertir.

En el marco del proceso de reconstrucción tras la emergencia ocasionada por el fenómeno de El Niño costero, el Estado está promoviendo el mecanismo de obras por tierras. La idea es, aparentemente, simple: las tierras que resulten disponibles de encauzar ríos y otras obras se entregarán a quienes hicieron dichos trabajos.

La designación de Bruno Giuffra al frente del MTC y del congresista Pedro Olaechea en Produce ha generado, como se esperaba, alguna controversia entre quienes los ven como los más conspicuos representantes de lo que queda del neoliberalismo y del mercantilismo, y quienes piensan que son, por lo mismo, dos piezas que no deberían faltar en ningún gabinete, nunca.

Hay decenas de estudios que muestran con bastante claridad que, en promedio, las personas suelen ceder con más facilidad a la tentación de portarse mal cuando no hay nadie mirándolas, incluso más que cuando su “travesura” puede quedar impune habiendo testigos. Pero Nadie quiere ser atrapado in fraganti ni ser considerado deshonesto, ni siquiera a los propios ojos. La manera en la que este tipo de conductas se racionalizan suelen ser siempre las mismas y están basadas, casi todas ellas, en una idea que dice más o menos: “esto no le hace daño a nadie” o “esto (que estoy haciendo) es insignificante”. Es decir, las personas a veces se permiten ser deshonestas delante de sus propios ojos, pero jamás delante de los ojos de los demás. Estamos hablando, claramente, de personas normales, no de delincuentes.

La lista de objetivos estaba definida desde antes de la emergencia. Vizcarra, Basombrío y García. Si tras esto no había mucho alboroto, podían escoger un ministro más y, antes del año, el fujimorismo se habría bajado al menos a cuatro ministros. El costo posible –o probable, ¿qué importa?– era relativamente bajo: faltan cuatro años para las próximas elecciones oficiales y un gobierno que se deja bajar los ministros como calzoncillos sin elástico no tendrá tanto apoyo porque, digámoslo, a nadie le gusta que lo represente un lorna a menos que se ponga a todos al hombro. Y no es el caso.

Se fue Martín Vizcarra, se canceló el contrato de Chinchero y la adenda y, sin embargo, el fujimorismo pide que Vizcarra renuncie a la vicepresidencia. Y lo hacen público aun cuando no está entre los denunciados por Contraloría y los fujis saben que es un hombre honesto y profesional y que su exigencia es por completo desproporcionada. Recuerde, PPK: 72 votos son todas las “razones” que necesitan.

Lo he escrito aquí varias veces: la verdad siempre ofende a alguien y si no ofende a nadie, entonces no es verdad. Y esto no quiere decir que algo es cierto solo porque es ofensivo.

El Colegio de Ingenieros de Lambayeque recibió un informe sobre las características que tienen las viviendas temporales que el Estado está comprándole a la empresa Eternit para albergar a las familias afectadas por las inundaciones.

De pronto, es lícito que PPK indulte a Fujimori y, como sería lícito, entonces debe hacerlo. Si no, es que lo odia o es que le teme. Los principios no tienen cabida en las opciones maniqueas. Como en la última campaña: si estás contra Keiko es por odio, si estás con Mendoza es porque eres proterruco. Igual del otro lado: si estás contra Mendoza apoyas la opresión y la desigualdad, y si votas por Keiko eres delincuente.

El lunes, el Banco de la Nación publicó en sus redes sociales un saludo con un mensaje que decía: “Feliz Día Internacional de la Familia”. El mensaje estaba acompañado de un “meme” en el que se apreciaban una monoparental (mamá y bebé), dos padres gay y un niño, un hombre negro con una mujer blanca y una niña negra y un niño blanco, y una pareja con una hija en silla de ruedas. Todo acompañado con la frase “porque el amor define lo que es una familia”.

Es una gran idea que el presidente de la República tenga un canal de comunicación directa con la ciudadanía. No, no está imitando a Chávez o a Maduro. En todo caso, estaría imitando a Franklin D. Roosevelt y sus “charlas junto a la chimenea”. Es una gran idea que el primer representante del Estado se acerque a la gente de forma que no parezca que va a anunciar otro shock como el que Fujimori dijo que no iba a hacer o que va a disolver el Congreso.

En el Perú, el déficit de viviendas crece a razón de 100 mil unidades al año. El déficit de viviendas en el Perú ronda los 1.8 millones y, al cierre de 2016, solo en Lima dicho déficit es de más de 610 mil. La demanda insatisfecha por viviendas de menos de S/190 mil (aproximadamente US$57 mil) representa el 71% del total.