La actual crisis global, que lleva más de cinco años, ha generado 26 millones de nuevos desempleados en el mundo, sumando una pérdida de 67 millones de puestos de trabajo si se cuentan aquellos que han abandonado la búsqueda de empleo –llamados los desalentados–, según el último informe sobre las tendencias de empleo mundiales de la OIT.
Cuando en un país se cita a un empresario extranjero o a una entidad supervisora de finanzas, situada, claro está, en Nueva York, para señalar cómo marchan los asuntos internos, significa que o bien la globalización ha secuestrado los últimos vestigios de democracia o bien que nuestros “globalizados” periodistas sólo se ocupan de las campanas que suenan fuera, más que de las interiores y, además, sólo de aquellas que le convienen.
Julian Assange, fundador de WikiLeaks; Bradley Manning, soldado estadounidense que por fidelidad a sus principios –que quizá fueron los de su país– está siendo juzgado por revelar actividades secretas de USA, y ahora Edward Snowden, extécnico de la CIA y exconsultor de la Agencia Nacional de Inteligencia que pasó información a The Guardian y a Washington Post, son tres de los temibles enemigos de la superpotencia.
Ayer nos referíamos a la estrategia de USA para preservar su influencia en el planeta y para hacerse de los recursos naturales imprescindibles a fin de que parte de su población mantenga un alto nivel de vida.
No es difícil comprender que los medios aman la coyuntura y, por lo general, le quitan el cuerpo a los hechos que realmente pueden tener significación histórica. En todo caso se aventuran poco en relacionar las informaciones.
Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), alrededor del 70% de los peruanos pertenece a la clase media, y entre el 40% o 50% se sitúa como clase media consolidada.
Semiólogos, sociólogos, antropólogos, comunicadores sociales de larga experiencia y muchas personas en quienes abunda el sentido común, son conscientes de aquello que se da en llamar manipulación mediática.
La directora general del FMI, Christine Lagarde, afirmó que la crisis internacional podría entrar en una “fase más difícil” porque hay “una desaceleración del crecimiento” en países como Alemania, Francia o China. Luego reiteró que la Zona Euro, en recesión por sexto trimestre consecutivo, sigue siendo “la principal fuente de preocupación” de la economía mundial.
Que la OTAN sea un negocio del Atlántico Norte y que Colombia quede en el sur del Pacífico no es el único absurdo contenido en el deseo del presidente Santos de “ingresar” a esa organización. Aducir, además, como lo hizo el ministro de Defensa colombiano, que de la OTAN podrían aprender sobre misiones de paz y ayuda humanitaria, es como incorporarse a una manada de hienas para aprender buenos modales o pedirle a un escorpión que nos dé lecciones de solidaridad.
Al selecto grupo de periodistas peruanos admiradores del gordito mercenario que trabaja ahora para los socios de la peor dictadura de la historia argentina, les quiero contar que ‘El Grupo Clarín’ se negó a entregar pruebas a la justicia.
Que dos expresidentes del Perú, Alan García y Alejandro Toledo, estén enredados en temas vinculados a adquisiciones de inmuebles dice muchas cosas, muchas más de las que superficialmente se pueden leer y de aquellas que, sin ser demasiado mal pensados, pueden venir a nuestra cabeza.
El indispensable aporte a la libertad de prensa que ha realizado y realiza WikiLeaks se ve reafirmado por las revelaciones que usted leerá a continuación. Para mí resultaron interesantes, pues no imagino con claridad quiénes son y cómo trabajan los miembros de la oposición en Cuba.
Mientras EE.UU. habla de su seguridad nacional, pretexto para inmiscuirse en vidas ajenas, Save The Children informa que, cada año, un millón de niños mueren el día que nacen. El 98% en países en desarrollo.
Cada día parecía el último. Lo cerrábamos con una ronda de llamadas telefónicas para comprobar que seguíamos vivos. A veces el aparato no respondía y debíamos inventar una excusa o fabricar una de esas estúpidas sonrisas que no engañan a nadie para calmar a quien nos estaba acompañando.
El científico de la NASA James Hansen informó, en 1988, al Congreso de EE.UU. sobre la realidad del calentamiento global. La noticia tardó en colarse en los medios pero finalmente llegó.
Lisboa despedirá sólo a 30 mil de los 70 mil empleados públicos que tiene en planilla. A los otros les recortará algunos beneficios. Esta es la información diaria que consume Europa y que concierne a toda la UE con distintos grados de gravedad.
Que los periodistas argentinos que festejaron a Videla en 1976, que le dieron su apoyo y la seguridad de la autocensura para cualquier atrocidad que cometiera, celebren la opereta montada por Lanata y financiada por Clarín y La Nación –socios a tiempo completo de la dictadura mientras duró– me parece repugnante pero lógico, antiético pero coherente con sus valores y su conducta histórica.
En medio del circo mediático montado en Argentina contra Cristina, Lula visitó a la presidenta argentina y ambos coincidieron en afirmar que “cuando uno critica a los medios los estamos atacando; cuando ellos critican están haciendo democracia”.
Conversábamos con los oyentes de Radio Capital sobre cuál es el lugar que geopolíticamente debe ocupar Perú para resguardar mejor sus intereses y mantener un desarrollo sostenido. Un oyente opinó que América Latina tenía grandes ventajas pero sus gobernantes eran poco serios. Agregó, por ejemplo, “ya todos saben cómo le va a Argentina”.
Les invito a ver una fotografía de 1976 o 1977 que aparece en mi Facebook, donde se puede apreciar a las personas que montaron y financian el circo mediático actual contra el gobierno argentino junto al genocida Jorge Videla el día que se hicieron con la productora de papel más grande del país.
La República no es más aquel diario que en un tiempo despertó mi interés. Tiene algunos columnistas valiosos y coherentes y una línea editorial que parece escrita por el diario El País de España.
Escuchaba, por TV, a una muy preocupada congresista peruana por la situación interna de Venezuela.
La cultura occidental tiene, como toda cultura, matices contradictorios. Deja pasar sin demasiados remilgos bombardeos salvajes contra poblaciones civiles –Hiroshima, Nagasaki, Vietnam, Serbia, Irak, Afganistán, Pakistán, etcétera–.
Citamos el lunes al Premio Nobel Stiglitz y su preocupación por la “concentración de los medios de comunicación”. Sostiene que “en muchos países latinoamericanos es especialmente grande el nivel de concentración de los medios y los nexos entre la desigualdad política y económica”.
El modelo capitalista actual, sea el que lidera EE.UU. o el que podría liderar China, es siempre una mala noticia para el planeta.
Stiglitz, Nobel de Economía, disertó en la Universidad de Columbia y dijo que “el rol de la prensa es llamar la atención sobre los abusos del mercado financiero contra los ciudadanos y acerca de la corrupción en el sector público, que es igual o peor que en el sector privado”.
Hasta ya muy viejita era visitada por sus exalumnos, quienes iban a contarle sus cuitas o a presentarle a sus hijos.
El veterano periodista del Washington Post Walter Pincus, entrevistado en un documental del 2007 que contiene una fuerte acusación al papel cumplido por los medios de comunicación como animadores de la guerra contra Irak, hace la siguiente reflexión: “Pienso que los medios se convierten cada vez más en portadores comunes de las declaraciones de la administración y de los críticos de la administración. En cierto modo hemos renunciado a la independencia”.
En los Estados Unidos existe una organización llamada Coalición Nacional de Personas sin Techo. Su nombre no es alentador teniendo en cuenta que pertenece a la primera economía del mundo, pero mucho menos alentadores aún son sus informes.
El historiador Jeremy Rifkin sostiene que la causa de la caída de Roma se debió a la reducción de la fertilidad de sus tierras y una producción agrícola que proporcionaba energía insuficiente para mantener la infraestructura de la ciudad y el bienestar de sus ciudadanos.
¡Ay Ollanta ay! ¡Cuántos agravios debe soportar cada vez que decide pensar por su cuenta! El elenco de periodistas iluminados, que califica de mamarracho todo aquello que no sea exactamente lo que reproduce su propio pensamiento, infla su furia, descalifica, amenaza y como si eso fuera poco, cree hablar en nombre de la sensatez y de la mayoría de los peruanos.
Una compañía de Denver, Colorado, la Elite Sterling Security, ha vendido 300 chalecos de seguridad en los dos últimos meses y ya acumula dos mil pedidos de familias residentes en distintos puntos del país. La noticia sería irrelevante si no se agregara que dichos chalecos antibalas están destinados a niños que asisten a la escuela.
Fritz Du Bois, director de este periódico, comportándose con una cortesía a la que no estaba obligado, me comunicó a través de una llamada telefónica que ya no seré un columnista solitario en la página central de Perú21.
El domingo pasado, a través de Radio Capital, tratamos el tema de la refinería La Pampilla. Recibimos, como es lógico, opiniones de personas con distinta visión sobre el particular. Una conclusión a la que arribé no deja de producirme curiosidad.
Cada día que transcurre y cada nueva situación que ingresa a la agenda política muestra, de manera meridianamente clara, que los medios de comunicación han devenido en actores políticos centrales, casi excluyentes, en la discusión de los grandes temas nacionales e internacionales.
El 1 de mayo, Día del Trabajador, será, en Europa, una jornada que volverá a desnudar las injusticias que produce el alabado neoliberalismo.
En beneficio de la paz social, pero, sobre todo en beneficio del sistema nervioso –cercano a la histeria– de muchos de nuestros periodistas, creo que cualquier persona ligada al aparato gubernamental debería tener piadoso cuidado, en beneficio de mis sufridos colegas, a la hora de emitir una opinión.
¿Cuál es la diferencia entre un periodista fiel a la orientación neoliberal de la economía y un ilusionista? Que el ilusionista sabe que lo suyo es y será siempre simplemente eso: ilusión. Mientras que algunos periodistas creen que la repetición de una ilusión termina convirtiéndola en realidad.
Muchas empresas líderes, con el fin de aumentar sus ingresos, produjeron lo que se llamó “deslocalización”.
Si vio los programas periodísticos de la televisión nacional desintoxíquese leyendo a Bertrand Russel: “Los hombres temen al pensamiento más que a cualquier otra cosa, más que a la muerte.
Se vienen tiempos difíciles. Desde esta islita, donde habitan mis letras, vengo insistiendo en la inevitabilidad de que los ajustes, recomendados por los organismos financieros, lleven a un clima de inestabilidad que causará pérdidas irreparables para el conjunto de la sociedad.
Los seres humanos no siempre se comportan a la altura de su inteligencia. Un artículo de Álvarez Rodrich acaba de dar buen ejemplo de ello. Salvo lo ingenioso del título lo demás es insostenible, indigno de un periodista que suele ser ponderado y, generalmente, bien intencionado.
Barack Obama calificó de cobarde el atentado que se produjo en Boston y, efectivamente, fue, como todos los atentados contra la vida de personas inocentes, una horrenda expresión de cobardía.
El maratón de Boston estaba dedicado a las 26 víctimas de la primaria Newtown, en Connecticut, masacradas por un joven que luego se suicidó.
El G-20 dijo en 2011: “estamos decididos a proteger nuestras finanzas públicas y el sistema financiero internacional contra los riesgos provocados por los paraísos fiscales”.
Rudy y Paz son dos talentosos humoristas argentinos que acaban de publicar un dibujo de dos personas que entablan el siguiente diálogo: Personaje uno: En Rosario (Argentina) se reunieron los teóricos del neoliberalismo (Mario Vargas Llosa, Montaner, Aznar, etc.) Personaje dos: qué bueno, la teoría en la Argentina, y la práctica en España, Grecia y Chipre.
Hoy iniciamos una experiencia educativa modestísima en cuanto a números pero en consonancia con lo que nos proponemos lograr.
Mario Vargas Llosa dijo el martes en Rosario, Argentina, “que la cultura es un ingrediente fundamental de la democracia. Ayuda a atenuar la violencia y puede dar batalla contra la explotación, los abusos y las injusticias”.
Hay domingos donde tengo buen ánimo para ver los programas periodísticos que pueblan por la noche las pantallas de la televisión nacional, otros –como este último– prefiero leer o conversar.