Domingo 27 de mayo del 2012 | 18°
Locuacidad es un término que se usa, generalmente de manera despectiva, para describir a los charlatanes, gárrulos o parlanchines.
Las imágenes mostradas el domingo por la televisión del instante en que Dionisio Vilca encuentra el cuerpo sin vida de su hijo César son estremecedoras.
Un aspecto complejo de la globalización es que pretende deshacer el mundo cultural múltiple existente hasta el siglo pasado y, simultáneamente, intenta rehacerlo como uno solo, regido por un único sistema económico interactivo e interdependiente.
En un libro formidable de J. Diamond, Colapso, en el que la pregunta central es ¿por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen?, se describe cómo, en el transcurso de los siglos, el hombre se ha relacionado con su entorno natural como un depredador, es decir, utilizándolo en su beneficio hasta llevarlo a la destrucción.
1. La alegría por la liberación de los trabajadores secuestrados en el Cusco no debería llevar a una actitud triunfalista como la que expresó el fin de semana pasado el presidente Ollanta Humala al referirse, desde Colombia, a una “operación impecable”.
El primer reporte mundial sobre la felicidad, realizado por las Naciones Unidas, nos ubica entre los países más infelices de Sudamérica.
El entusiasmo que ha despertado en algunos compatriotas la recuperación del Lote 88 del yacimiento gasífero de Camisea, exclusivamente para el mercado interno, debería atenuarse un poco si queremos juzgar los hechos con un mínimo de realismo.
Será un lugar común decirlo, algo que, siguiendo la recomendación de Paul Johnson, deberíamos evitar siempre los columnistas, pero la muerte de Antonio Tabucchi la he sentido como la de un amigo cercano.
Aunque la discrepancia no tiene que ser, necesariamente, un inconveniente entre el director y el colaborador de un medio, lamento discrepar de Fritz Du Bois cuando califica de “papelón” el manejo de nuestra Cancillería en el enojoso asunto relacionado con la visita del HMS Montrose, fragata tipo 23 de la Armada Real Británica.
No puede sino verse con preocupación la decisión del Gobierno estadounidense de cancelar la visa del ciudadano peruano Fabián Novak.
Hace poco me contaron que un inspector de trabajo había caído por sorpresa en un importante centro laboral donde, presa de la desesperación y sin escrúpulo alguno, la gerencia había obligado a los muchos trabajadores que no figuraban en planilla a esconderse –durante horas– en baños y armarios.
En tiempos de inestabilidad y de conflictos, es preciso tener los objetivos claros si se quiere mantener la senda de progreso y, simultáneamente, transformar el país para desterrar la pobreza, reducir las enormes desigualdades y reforzar valores como la tolerancia, el respeto, la participación ciudadana y el diálogo, como valores fundamentales de una democracia siempre en construcción.
Con un programa de ese nombre he vuelto a la televisión después de muchos años.
En el tema de las editoriales de textos escolares se ha condenado solo a las empresas.
Cual modernos inquisidores un numeroso grupo de compatriotas la ha emprendido contra el hereje que ha osado opinar negativamente sobre nuestra comida con no pocas ganas de llevarlo hasta la hoguera.
Una de las mayores dificultades de la administración pública en nuestro país reside en la incapacidad para continuar la tarea de quienes precedieron en la responsabilidad a los actuales encargados.
Hace pocos días, un extranjero de esos con una mirada algo arrogante sobre los problemas que tenemos que enfrentar quienes habitamos en países en desarrollo se sorprendía de nuestras dificultades para resolver aspectos del transporte público que ya se han solucionado en todas las grandes ciudades del mundo.
Si para algo sirve la tardía renuncia de Omar Chehade a la Segunda Vicepresidencia de la República es para confirmar que esa institución solo sirve para alimentar el ego y la hoja de vida de algún contribuyente a la campaña electoral. También, claro, para despilfarrar recursos del Estado en sueldos, seguridad, gastos de representación y otras gollerías.
Pese a las buenas intenciones gubernamentales, la seguridad ciudadana ha continuado deteriorándose hasta niveles impensables.
Es natural que la renuncia de Salomón Lerner, a los cuatro meses de haber aceptado el encargo, genere múltiples interpretaciones, sobre todo en una ciudad cortesana como Lima.
Gran parte de la historia ha consistido en conflictos desiguales entre ricos y desposeídos.