30.MAR Jueves, 2017
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LA PORTADA DE HOY

Aportes fantasmas

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Columna Fátima Toche

No hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti es una máxima de la ética que se rompe siempre que se filtra una foto íntima de alguna figura más o menos pública. En ese momento, dicho personaje pareciera perder su calidad de ser humano y, para medios de comunicación e internautas, pasa a ser un objeto que hay que compartir y viralizar en nombre del morbo.

Tragedias como las que estamos viviendo en el país pueden sacar de nosotros, como ciudadanos, lo mejor o lo peor. Depende de nosotros de qué lado de la historia queremos estar.

Es lamentable evidencia cómo, de manera cada vez más recurrente, ciudadanos de a pie e incluso líderes de opinión se amparan en la libertad de expresión para justificar expresiones cargadas de odio, prejuicios y discriminación. Lamento informarles que ese derecho no es irrestricto; ni siquiera el de la vida lo es, tiene límites. Nuestra Constitución es clara en señalar que la libertad de expresión se ejerce bajo las responsabilidades de ley, es decir, que hay consecuencias ante discursos, afirmaciones o arrebatos públicos a través de los cuales se viole alguna norma o se incite a terceros a cometer delitos o actos antisociales.

El actor Casey Affleck se llevó la semana pasada el Oscar a Mejor Actor en la 89 ceremonia de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas.

Hace un par de días se puso al descubierto la existencia de un grupo de Facebook llamado “Datazo Varón”. En dicho grupo exclusivo para hombres, se identificaron publicaciones en las que se habrían organizado eventos destinados al placer masculino en los cuales se convocaría a “anfitrionas cerveceras no mayores de 23 años, del Sur chico… con carrera trunca preferiblemente en comunicaciones, publicidad o diseño, así no tienen problema de no regresar a su casa el domingo”, aludiendo asquerosamente a la vulnerabilidad de chicas con estas características. Asimismo, se anima a los asistentes diciendo “Lobazos, para los que la quieren más fácil imposible, harta caperuza inconsciente lista pa’ meterla en un saco y llevársela sin preguntar”, insinuando una probable violación sexual.

Luego del “tetazo” en Argentina, volvió al debate la pertinencia de la participación de hombres en iniciativas organizadas por y para mujeres. En esto probablemente influyó que los medios de comunicación encargaran la cobertura de la manifestación a reporteros hombres que en muchos casos carecen de la sensibilidad necesaria ante una problemática que no los afecta directamente.

En nuestro país, día tras día se acosa y violenta sexualmente especialmente a mujeres y niños. Ante el probado fracaso de nuestro sistema judicial y legal para proteger de manera efectiva a las víctimas –el más reciente e indignante caso es el del Sodalicio–, lo que los afectados han empezado a hacer es volver públicos los casos en redes sociales. Lo lamentable es evidenciar que ante cada denuncia pública, por preciso que sea el testimonio, siempre aparece un considerable número de personas prestas a atacar a la presunta víctima con argumentos tales como “no es para tanto”, “eres una exagerada”, “no tienes pruebas suficientes”, “hay que resguardar la identidad de las personas”, o “debiste [inserte aquí cualquier acción que cree el comentarista que hubiera solucionado el problema]”. Nadie pide que se vulnere el derecho de defensa sino que se escuche, con respeto y empatía, lo que tienen que decir las potenciales víctimas y se trate de apoyarlas en la búsqueda de justicia y de un país con menos violencia.

La playa argentina de Necochea fue hace poco escenario de un inusual despliegue policial. 20 policías llegaron a bordo de seis patrullas para ¿intervenir a un peligroso delincuente armado? No. Para cubrir seis tetas.

Hace unos días, luego de una dura batalla contra el cáncer, murió la modelo, actriz y cantante española Bimba Bosé. Su fascinante belleza andrógina cautivó pasarelas y portadas de revista en todo Europa.

Cada vez que se difunde, con el propósito de visibilizar el problema de la violencia de género, la noticia de un feminicidio o tentativa de feminicidio que insinúa como causa del mismo el que la víctima no le haya lavado, cocinado o planchado la ropa a su pareja, como por arte de magia aparecen individuos que enarbolan el discurso de “no todos los hombres”.

En un flyer entregado por promotores de la farsa que promueve el odio y la desinformación, llamada “Con mis hijos no te metas”, se lee la pregunta “¿Es normal que tu niño juegue con muñecas y tu niña con carritos?”. Pues sí. Los juguetes influyen en la formación de los niños y niñas, especialmente en la construcción de conceptos, aptitudes, expectativas y socialización.

El Decreto Legislativo 1323, expedido por el Poder Ejecutivo al amparo de las facultades delegadas, marca un hito en la lucha por el reconocimiento y protección de derechos de la comunidad LGTBI al hacer explícita la prohibición de cometer actos de discriminación por orientación sexual o identidad de género y penalizándolos con pena privativa de la libertad no menor de dos ni mayor de tres años. Adicionalmente, se considerará agravante de la sanción penal si un delito es ejecutado bajo el móvil de intolerancia o discriminación por los mencionados aspectos.

Si bien la interpelación al ministro de Educación se sustentaba en irregularidades en la compra de computadoras, la demora en la construcción de obras de los Juegos Panamericanos 2019 y pagos por consultorías, observamos con espanto que la bancada de Fuerza Popular ha incorporado en el texto de la moción de censura otros temas que revelan sus subalternos intereses.

Muy convenientemente antes de la interpelación del ministro Saavedra, un grupo de personas, usando el hashtag #nosemetanconmishijos, inició una campaña de desinformación respecto al Currículo Nacional de Educación Básica 2016. De un lado, congresistas como Julio Rosas y Marco Miyashiro señalaban que dicha currícula era “pro gay” y que incorporaba el, inexistente por cierto, concepto de “ideología de género”; y de otro, reparto de volantes en los que se alude a determinismos biológicos y negación de expresiones de la sexualidad.

Abogada

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La conductora de televisión Janet Barboza subió a la red social Instagram una fotografía en ropa deportiva y sin nada de maquillaje. Ese hecho trivial se volvió noticia dados los comentarios recibidos por Barboza: “Qué fea eres sin los kilos de maquillaje, no deberías tomarte esas fotos”, “noooooo… malo, se te ve fatal”, “qué te pasó, y tantos tratamientos que te haces, te ves fatal sin maquillaje”, “qué fea… todo lo que hace el maquillaje”. Es casi un acto de coraje y valentía que una mujer, más aun si pasa los 40 años, publique una fotografía suya con la cara lavada. Pareciera que existe una ley divina o humana que nos impone la obligación de andar maquilladas desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Las sociedades machistas demandan mujeres estéticamente perfectas, o al menos lo más cercano al ideal tradicional de belleza que el dinero pueda pagar. Caso contrario, ofendemos a la gente con nuestra naturalidad, estafamos a anónimos jueces de concurso de belleza.

El video de un joven parado en la Estación Angamos del Metro de Lima con un oso de peluche gigantesco y un ramo de rosas, presumiblemente esperando a su novia (que nunca llegó) para darle ese espontáneo “detalle”, se viralizó. Dicha impronta romántica hubiera quedado en una simple anécdota si no fuera por cómo nuestra sociedad machista percibió esa situación.

El viernes se celebró el 75 aniversario de la creación de la Mujer Maravilla, superheroína de DC Comics, y uno de sus personajes más queridos. La princesa guerrera amazona se abrió paso desde la década de los 40 en un universo superheroico gobernado por personajes masculinos, llegando a ser miembro fundador de la Liga de la Justicia.

“Después se preguntan por qué una los descuartiza”. “Perro”. “Puto”. “Yo que la novia cachuda lo meto a un prostíbulo”. La avalancha de comentarios en redes sociales contra #LordCoralino, el joven mexicano de 20 años que fue captado besándose con una mujer distinta a su novia en su despedida de soltero, ha sido realmente brutal. La fotografía de su “pecado”, subida por sus propios amigos a la red, se viralizó inmediatamente hasta convertirse en tendencia en Facebook y Twitter, dio el salto a los medios tradicionales, quienes se regodearon con la noticia, y provocó la cancelación de su boda.

Hace unos días, el escritor y columnista Gustavo Faverón fue objeto de acusaciones de acoso a través de redes sociales. Si bien muchas personas condenaron el hecho, los allegados al escritor se esmeraron en buscar argumentos para defenderlo. Uno de ellos fue que el acoso debió ser denunciado legalmente y no hecho público. Ante eso cabe preguntarnos si la ley protege a las víctimas de acoso por medios digitales (redes sociales, correo electrónico, foros, chats, etc.).

Abogada

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Uno de los pilares fundamentales en los que se cimienta el machismo y, por ende, la violencia de género son los estereotipos sobre los roles de género, es decir, ideas predeterminadas, prejuicios o generalizaciones sobre cómo son o deben ser un hombre y una mujer, sus virtudes y defectos. Estos estereotipos se transmiten en casa, en la socialización con pares y muy fuertemente a través de los medios de comunicación, especialmente en la publicidad.

Sororidad es un término que se viene acuñando y que alude a la solidaridad y concordia entre mujeres. Esta palabra, desconocida por muchos, busca romper con la percepción muy arraigada en nuestro imaginario, de que las mujeres son incapaces de generar vínculos amicales sinceros y duraderos, que los ambientes mayoritariamente femeninos son conflictivos y que por esencia somos enemigas, confabuladoras y saboteadoras. Todo ello muy conveniente en sociedades que buscan perpetuar el machismo.

Hace algunos días se dio a conocer un reportaje que ponía al descubierto el deplorable estado de salud del delfín rosado que habita en el zoológico de Quistococha, en la ciudad de Iquitos. Lamentablemente no es el único caso de descuido y/o maltrato en zoológicos de nuestro país. Siempre hay una excusa distinta, como falta de presupuesto, desabastecimiento o falta de personal especializado. Lo cierto es que nada de eso justifica el maltrato y abandono a un ser vivo, ni las excusas atenúan su dolor.

Hace un par de días despertamos con la noticia de que, por un ajustado margen, el Reino Unido decidió, vía referéndum, retirarse de la Unión Europea (Brexit) luego de 43 años de permanencia. Como era de esperarse, esto generó temor en los mercados internacionales y, por ende, la caída en las principales Bolsas de Valores. Y es que si bien las consultas ciudadanas son mecanismos democráticos, son innegables las implicancias económicas, comerciales y de libre movilidad en Europa y el mundo, así como cuestionables las motivaciones de gran parte de sus promotores, relacionados con la ultraderecha y xenofobia.

Hace unos días causó sorpresa y preocupación un comunicado emitido por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a través de sus redes sociales, en el que, apartándose de la diplomática discreción con la que actúan los organismos internacionales, informó a la opinión pública respecto a una grave crisis financiera por la que atraviesa dicho órgano de la Organización de Estados Americanos (OEA).

En pleno siglo XXI, y en un país que por lo menos en el papel es democrático y laico, resulta indignante que candidatos desfilen por la Iglesia católica y facciones de la Iglesia evangélica firmando compromisos que consisten en asumir todas sus reivindicaciones, pedidos y hasta caprichos, sin importar si en ellos se reflejan prejuicios, negación de derechos civiles, sexuales o reproductivos o directamente discurso de ocio. Todo vale con tal de conseguir el respaldo de los miles de feligreses que son instados, desde púlpitos a lo largo y ancho de país, a votar por el candidato que les asegure prebendas o convertir en políticas públicas dogmas de fe.

Esta primera vuelta electoral me ha mostrado que mucha gente sería capaz de votar por el ‘Negro Canebo’ si les ofreciera no cambiar el statu quo económico y social, antes que votar por un “rojo”. Y es que ante los ojos de la derecha afiebrada y los clasemedieros que piensan que como a ellos les va bien entonces no hay por qué cambiar nada, cualquier voz que pida más inversión en salud y educación de calidad, o una participación más activa del Estado en la economía, principalmente regulatoria y participativa en los casos que el mercado termine excluyendo a sectores de la población, es antisistema, comunista y rojete. Sin embargo, ese “Frente Nacional de Defensa del Modelo Económico (Fenademe)” pone de manifiesto su doble moral al elogiar los derechos ganados y sociedad de bienestar que observa en sus múltiples viajes al exterior, pero se opone a ello en el Perú.

La recta final de la campaña así como los resultados electorales me hacen reflexionar sobre algunos puntos que quisiera compartir con ustedes:

En medio del circo de los horrores en el que se han convertido nuestras elecciones –con una normativa electoral que parece obra del doctor Frankenstein, “justicieros” pidiendo tachas y exclusiones por doquier y esa lágrima llamada JNE–, hay un elefante blanco que está pasando desapercibido: el Parlamento Andino.

Mientras en Lima miles de personas marchaban “por la vida” o contra Keiko Fujimori, con amplia cobertura mediática, a miles de kilómetros de distancia, en la lejana Ucayali iniciaban un paro –que el día de hoy lleva más de diez días– en protesta por la actual tarifa eléctrica, el precio de los demás servicios básicos, la problemática forestal, de las comunidades indígenas, entre otras cosas.

A raíz de una reciente columna de Alfredo Bullard, leí muchos comentarios de gente que, desde el reducido panorama que da analizar los problemas sociales y estructurales del país a partir solo del costo-beneficio, criticaba el Proyecto de Ley 5130/2015, el cual plantea que la información relevante contenida en el etiquetado de productos manufacturados debe brindarse tanto en idioma castellano como en la lengua originaria prevalente en el ámbito geográfico al que sean destinados.

El fin de semana pasado, y como ha venido ocurriendo los últimos años, activistas LGTB fueron reprimidos con violencia, con un despliegue policial que quisiéramos ver dedicado a luchar contra la delincuencia. Ello por la subversiva y violenta acción de besarse como acto simbólico, en busca del reconocimiento de la igualdad de derechos que les es negada sistemáticamente.

Cual mar peruano en pleno fenómeno de El Niño, la campaña electoral ha empezado a calentarse. El nivel de hostilidad y bajeza del “debate” ha subido varios puntos y su crecimiento es inversamente proporcional al de la calidad de las propuestas y la real preocupación por temas verdaderamente importantes para el futuro del país.

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