Domingo 27 de mayo del 2012 | 18°
Varios hechos le pasan la factura al Gobierno y al presidente en la encuesta de Apoyo, y generan la sensación de que algo no camina en el interior de esta administración.
Se ha señalado que pedir la renuncia de los ministros es entregar un triunfo al enemigo; que no se puede estar cambiando a los ministros cada cuatro meses; que los ministros deben durar por lo menos un año; o que los ministros deben estar al frente de sus carteras durante los cinco años del gobierno.
El presidente Humala ha dejado el país por más de una semana en medio de la más delicada crisis política de su gestión, y de la indignación ciudadana por lo acontecido en La Convención.
Los jefes de Estado dicen que no gobiernan pensando en las encuestas, y que ni siquiera las ven.
Conga debe entrar en una nueva etapa a partir de la posición del Gobierno post peritaje, expresada, nuevamente –su primer pronunciamiento fue el Conga va, a secas– por el presidente, que esta vez se rectificó y salió a decir que Conga va, pero…
Ha sido una muy buena noticia la liberación de los treinta y seis rehenes secuestrados por una columna de SL, y saber que a esta hora ya deben estar compartiendo momentos de tranquilidad, sanos y salvos, junto a sus familiares.
Dos cosas son las cosas que este Gobierno no ha aprendido todavía: i) cómo evitar tomar decisiones que lo perjudiquen; y, ii) cómo resolver con rapidez los problemas surgidos a partir de esas malas decisiones.
Sería interesante saber qué piensa el ministro de Economía, Luis Miguel Castilla, sobre algunos temas que el Gobierno está poniendo sobre la mesa.
El incidente de la fragata HMS Montrose es en realidad la gota que derrama el vaso, y debería obligar al Gobierno a hacer un mea culpa, rectificar y plantearse un objetivo inmediato: devolverle a Torre Tagle el profesionalismo y la institucionalidad que perdió aceleradamente en los últimos ocho meses.
Está equivocado el presidente Ollanta Humala cuando dice que al Jefe de Estado “no le corresponde estar hablando de temas familiares, sino lo que le corresponde es hablar de temas de Estado”.
Todos esperamos que el Gobierno pueda detenerse un momento para analizar lo ocurrido durante la última semana, y tenga la capacidad de hacer una autocrítica franca y sana que le permita rectificar sus acciones erróneas.
No hay manera de justificar ni de defender la decisión que ha tomado el Gobierno sobre el traslado de Antauro Humala a una ‘cárcel dorada’.
No había duda de qué la captura de ‘Artemio’ le iba a permitir al presidente de la República, Ollanta Humala, subir varios puntos en las encuestas.
Muchos han reducido la disputa del poder en el Gobierno a dos facciones: la izquierda y los que no son de izquierda. De acuerdo con esto, con la caída de Salomón Lerner y el retiro –voluntario u obligado– de los compañeros de la Gran Transformación, solo se habrían quedado cerca del presidente los nuevos acompañantes en la ruta, los de la centroderecha.
La captura de ‘Artemio’ es un hecho sumamente relevante que marca un hito muy importante en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. Un paciente trabajo y una combinación de esfuerzos han permitido este logro.
En realidad, Sendero Luminoso (SL) nunca desapareció.
El presidente Ollanta Humala ha culminado una gira en la que ha invitado a todos los inversionistas para que vean al Perú como destino, y eso es muy bueno. La todavía vigente crisis norteamericana y la naciente problemática europea ofrecen una gran oportunidad.
Si en algún momento –como al inicio de cada período– el Congreso tomó algunas medidas para limpiar su imagen y mostrarse como una institución seria, hoy –como en cada período también– los mismos congresistas conspiran contra ellas y las sabotean.
Las dos encuestas que han aparecido en los últimos tres días nos dejan para el comentario dos cosas muy claras: i) Si la alcaldesa Susana Villarán no le da un vuelco dramático a su gestión, entonces debe prepararse para enfrentar el proceso de revocatoria; y, ii) si el Gobierno no actúa con inteligencia y habilidad, entonces debe prepararse para una larga batalla en Cajamarca.
Después de releer el mensaje del primer ministro y de escuchar sus declaraciones, uno llega a pensar que nada ha cambiado –salvo el gesto y las contradicciones públicas– entre el gabinete que encabezaba Salomón Lerner y el gabinete que ahora dirige Óscar Valdés.
“Un Feliz Año Nuevo a todo el pueblo peruano. Celebremos con paz, tranquilidad y confianza que el 2012 va a ser mejor para todos.”
Quizás el mayor reto que tenga el Gobierno actual será el de evitar que en el país se profundicen las divisiones, se polaricen aún más posiciones, y volvamos a tener una agenda nacional que gire únicamente alrededor de temas políticos o de los políticos.
Las decisiones que tome el Gobierno durante las próximas semanas van a poner a prueba su “cohesión y orden”, y van a mostrarnos que tan definida tiene su hoja de ruta en momentos en que las encuestas le muestran al presidente que su popularidad cae entre siete y nueve puntos.
EL reto que el Gobierno enfrenta desde ayer es el más importante de toda su gestión.