30.MAR Jueves, 2017
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LA PORTADA DE HOY

Aportes fantasmas

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Columna Claudia Izaguirre

Leí críticas a la entrevista al vicealmirante AP Luis Giampietri, publicada por Perú21 el domingo pasado. Algunos opinaron que se daba demasiada tribuna a alguien ubicado más bien en la oposición al gobierno –hay que recordar su cercanía al fujimorismo y a Alan García– y no tenían claro por qué se había escogido a este personaje en la coyuntura de emergencia. Otros criticaron un titular basado en una frase de Giampietri durante la charla: “No se ha reaccionado todavía”. Este fue bastante compartido y cuestionado en redes sociales.

Hace muchos años, cuando ocurría un desastre, una situación de emergencia, la comunidad se informaba a través de los medios tradicionales, y seguía con especial atención la radio y la TV por sus despachos en vivo. Hoy todo ha cambiado y la sociedad se informa bastante a través de las redes sociales.

Han pasado seis meses desde que asumí este encargo de la Defensoría del Lector en Perú21, con emoción, ganas de aprender día a día y cierto temor, dado que se trata de una función que vi durante muchos años en medios del extranjero y en manos de personas que yo veía muy experimentadas; veteranas, podría decir.

En los últimos días, algunos lectores han enviado mensajes tanto a la Defensoría del Lector como a la Redacción refiriéndose al espacio que les da Perú21 a los temas de sexo. Aparte de la columna de consultas y dudas, a cargo del polifacético escritor Hernán Migoya, el diario decidió hace tiempo dar amplia información sobre asuntos sexuales, pero con tratamiento periodístico. Y es precisamente esta cobertura la que es percibida como ofensiva por ciertos lectores, especialmente en la web y las redes sociales.

Recibo comunicaciones respecto a la cobertura informativa en Perú21 sobre la erróneamente llamada ‘ideología de género’, derechos de las minorías y unión civil. Para varios lectores se le da más espacio y titulares a las informaciones a favor de esos temas y no se les da voz a las otras posturas.

Comentaba la semana pasada el facilismo y generalizaciones sin sustento en que muchas personas caen para criticar a los medios y a los periodistas respecto a las coberturas que hacen, incluso sobre noticias que implican alguna muerte u otra desgracia.

Apuesto que varios se quedarán en el título de esta columna. No leerán el cuerpo de la misma y sacarán conclusiones. Unos pensarán que hablo de políticos, otros de religión. Quizás se atrevan a hacer comentarios. Así, sin leer más. Suele pasar con muchas personas que leen rápidamente titulares, pasan páginas de un diario, navegan un rato por una web o pescan un titular de un medio en una cuenta de redes sociales. También están los que tienen serios problemas de comprensión de lectura y entienden poco o al revés. Y los que a partir de un solo reporte, juzgan el conjunto de las coberturas.

El título de esta columna es también el del banner que en la página web peru21.pe lleva a ver todos los contenidos que el diario desarrolla para su plataforma digital sobre este megacaso de corrupción en el Perú y el mundo: la constructora brasileña Odebrecht repartió coimas a diestra y siniestra para ganar los concursos y licitaciones de grandes obras públicas en distintos países y gobiernos.

Por lo que he visto, en general, la redacción de Perú21 se cuida bastante al dar un número de participantes en una manifestación o una marcha. Es decir, si no saben exactamente cuántas personas hay, no sueltan una cifra cualquiera.

Esta columna es excepcional. He recibido varios mensajes de preocupación por la situación del fotógrafo Marco ‘Atoq’ Ramón, quien sufre una grave lesión al ojo izquierdo, producida por los perdigones que disparó la Policía el jueves 5 de enero, durante las violentas protestas contra el peaje en Puente Piedra. Él estaba cubriendo los acontecimientos como reportero gráfico de Perú21 y, a pesar de estar totalmente identificado como tal, un policía le disparó directamente.

Son preocupantes las percepciones del público respecto al trabajo de la prensa en el Perú, según la encuesta Pulso Perú, realizada por Datum, que publicó Perú21 el viernes último. A la pregunta de si la prensa en el país es objetiva con sus investigaciones o siempre se parcializa a favor de algo o alguien, el 72% opina que se parcializa, 19% que es objetiva y 9% no sabe o no contesta.

Si usted es como yo, una persona sensible con la ortografía, la sintaxis, la gramática, el buen uso de las palabras y disfruta de las curiosidades e innovaciones del idioma castellano, debe estar cada vez más sorprendido y hasta horrorizado con lo que se ve y se lee en varios de nuestros medios.

Marly Jáuregui me etiqueta en Twitter al escribir a Perú21 en respuesta a un tuit del diario que preguntaba al público “¿A qué muñeco de un personaje peruano quemarías por Año Nuevo?”. El tuit llamaba a la interacción, pero se basaba en una encuesta hecha por Datum sobre personaje del 2016, objetivos para 2017 y, además, “a qué personaje peruano quemaría” (se publicó el jueves 29 de diciembre).

Las historias de estas fechas no son siempre felices o curiosas. Si revisamos los reportes periodísticos de cada año, hallamos dramas relacionados con incendios o accidentes con pirotécnicos.

Son muy variados los temas sobre los que se han comunicado los lectores conmigo en estos meses. He decidido tomar algunos para comentarlos en bloque en las últimas semanas del año.

El domingo 9 de octubre, Perú21 publicó en su aún novísima sección Mujer21 la historia de la doctora Gisella Orjeda, bióloga y genetista, presidenta de Concytec, como un símbolo de la conquista femenina peruana en la ciencia. Dos semanas después, el diario publicó la denuncia que enfrenta la funcionaria en el Congreso por supuesto conflicto de intereses en la asignación de subvenciones para investigaciones.

La semana ha estado muy cargada de noticias intensas, especialmente en el ámbito político. Algo que observo con especial interés en los últimos días es la polémica armada en torno a una supuesta ideología de género que se impondría en el dictado de clases de educación sexual a escolares desde el próximo año.

Los medios se deben a sus audiencias y por eso han de prestarles atención de manera continua a sus intereses, requerimientos e inquietudes. A sus demandas y a sus estilos de vida. A lo que les resulta positivo y negativo.

El miércoles 16 no solo se puso en evidencia, una vez más, la falta de cultura preventiva en seguridad en el país y la laxitud de instituciones privadas y públicas ante mandatos básicos de protección de la vida humana. También se notó la ausencia de protocolos de comunicación oficial y privada en situaciones de crisis, tragedias o desastres.

El lector Leonardo Quispe Arias sugiere que se retiren avisos y que se dé más noticias en el diario impreso. Otros lectores advierten que ven más en la web y que faltan algunos temas en el papel. Las audiencias son críticas y demandantes.

Al aceptar el encargo de la Defensoría del Lector de este medio, se me precisó que el ámbito de mi competencia comprende los contenidos que produce el equipo periodístico de Perú21 para sus diversas plataformas; están fuera de ese ámbito columnistas y otros colaboradores. Sin embargo, hago una excepción con la historieta por el 25 aniversario de la matanza de Barrios Altos elaborada por el colaborador Guillermo Figueroa Tangüis, pero publicada y promocionada por el diario como un producto informativo especial el jueves 3.

Si revisa cotidianamente los medios de comunicación en cualquier plataforma, debe haber advertido que hay personajes que son consultados recurrentemente, aparecen en todas partes y a toda hora, y no precisamente porque sean protagonistas de la noticia.

Algunos lectores me han escrito por el hecho de que Perú21 en su edición impresa no haya publicado de inmediato el reporte de IDL Reporteros en alianza con el diario brasileño O’Globo, que mostró una sucesión de mensajes entre una representante del alcalde de Lima, Luis Castañeda, con quien era presidente de la constructora brasileña OAS, Leo Pinheiro, hoy encarcelado por corrupción, lavado de dinero y crimen organizado en el caso Lava Jato.

La labor de la Defensoría del Lector no se circunscribe a lo que aparece en la versión impresa de Perú21. Esta vez quiero referirme a lo que ocurrió en las redes sociales el domingo pasado con el caso de la artista Yahaira Plasencia, conocida por su relación con el futbolista Jefferson ‘Foquita’ Farfán.

Desde hoy asumo este encargo como defensora del lector de Perú21. Me siento halagada de volver a este medio con el cual me une un especial vínculo. Fui del equipo fundador de este diario que salió a circulación hace ya 14 años y su editora hasta abril de 2014.

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