27.JUL Jueves, 2017
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LA PORTADA DE HOY

Conciliador

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Columna Claudia Izaguirre

1. La noche del miércoles 19 fue noticiosa al saberse de la salida de la presidenta del Consejo de Defensa Jurídica del Estado, Julia Príncipe, y de la procuradora ad hoc, Katherine Ampuero. Respecto a la primera, la ministra de Justicia, Marisol Pérez Tello, soltó a modo de primicia en el programa Todo se sabe que Príncipe había renunciado. Sin embargo, en posterior llamada telefónica en vivo, la abogada precisó que había sido sacada por no haber querido prescindir de Ampuero. Vaya que la noticia crecía, asumía otros matices y generaba polémica.

Que un presidente sea procesado no es común. Que estén en sus primeros días de prisión preventiva Ollanta Humala y Nadine Heredia, quienes hace menos de un año se despedían de Palacio de Gobierno, es un hecho de alto impacto.

Dos notas de Perú21 motivaron observaciones y críticas esta semana por hacer eco de estereotipos y reflejar prejuicios. Se trata de las historias que fueron publicadas con los títulos de “Marina Mora pasea orgullosa y al natural por las calles de Miraflores” y “Ex jugador de la selección peruana se muestra muy cariñoso con sus amigos (y no faltan los rumores sobre si es gay o no)”.

En la columna anterior me referí a la indignación ante la tragedia del incendio de la galería Nicolini en Las Malvinas, y señalé que el caso tenía varios ángulos que merecían cubrirse a fondo y que Perú21 no los podía perder de vista en su agenda.

Indignación. Es el sentir que ha compartido Perú21 al informar sobre el incendio de gran magnitud en la zona comercial de Las Malvinas y las otras emergencias de menor escala que se produjeron antes y simultáneamente en diversos puntos de Lima.

Varias generaciones de peruanos hemos crecido escuchando que si personas de ascendencia indígena o negra tenían hijos con alguien más bien blanco, estaban “mejorando la raza”. Así crecimos, así nos hicimos. No podemos negar nuestra historia ni lo que hemos dicho y hecho. ¿Pero acaso todo debe mantenerse igual? ¿No podemos dejar de celebrar algunos chistes y bromas? ¿No podemos evolucionar y mejorar considerando la dignidad inherente al ser humano?

La última semana, Perú21 ha informado ampliamente sobre dos asuntos que tienen que ver con productos alimenticios y la situación de la transparencia en la industria alimentaria y los derechos de los consumidores.

Las buenas noticias, las que cuentan historias de valor que merecen ser repetidas y compartidas no han sido tradicionalmente las que más abundan en los medios. ‘Bad news is good news’ (malas noticias son buenas noticias) para un medio, solía decirse.

Varios lectores escriben preguntando por qué no se publican las comunicaciones que envían al diario. Muchas de estas son opiniones políticas o sobre servicios e instituciones. Otras son quejas sobre autoridades, problemas municipales o llamadas de urgencia sobre algún caso de salud, inclusive, cuyos autores esperaban ver publicadas en una sección de cartas o del lector, como se conoce tradicionalmente.

Discriminación en el banco X. Discriminación en el supermercado Y. Reemplace usted los factores X e Y por el nombre de cualquier empresa. Si lee alguno de esos títulos, es muy probable que piense que una persona ha sido objeto de una práctica discriminatoria dentro de esa entidad y por sus trabajadores.

Hasta hace unos días algunos lectores me han escrito preguntando por qué el director del diario dirigió a Mario Vargas Llosa una columna duramente crítica y el adjetivo de cretino, pues el escritor supuestamente había hecho generalizaciones respecto a que pobres y ricos no leían en el Perú, los primeros por ignorantes y los segundos por dar poca importancia a la cultura.

Que usted pueda entrar a cualquier página informativa, incluyendo esta de Perú21, y lea lo que le provoque, lo comente, lo comparta, o vaya a un quiosco y compre lo que prefiera, es un indicador de que estamos en una sociedad con libertades y derechos. Imperfecta, sin duda, donde los excesos no faltan, donde muchas veces la información se parcializa, es incompleta intencionalmente o por flojera y en la que siempre hay que estar alertas, cruzando versiones.

Quién es el periodista Bastenier. Nunca he escuchado de él. Era 2002 y un par de curiosos alumnos del taller de periodismo que me habían encargado en la UPC me hacían muchas preguntas sobre unos libros que les había indicado entre las referencias. Uno de ellos era “El blanco móvil: Curso de periodismo”, del español Miguel Ángel Bastenier. Es mi guía, les respondí. Me hubiera encantado estar en la escuela del diario El País de España, añadí.

El señor Luis Fernando Botto Cayo, juez en Tambopata, fue sancionado, suspendido, por la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA) dado que se estimó que un fallo que él emitió sobre cartas fianza favoreció directamente a Rodolfo Orellana y su mafia. Su suspensión le fue notificada en julio del año pasado.

La última semana se conoció el video de una violación cometida en una discoteca a la vista de los ahí presentes. Fue la página Perú REC en Facebook la que colgó y difundió esas imágenes sin filtro alguno. Varios medios rebotaron el hecho. Uno de ellos fue Perú21.

Podrían parecer detalles menores, pero no lo son. En el relato periodístico todo cuenta. Y los contextos e información complementaria al público también. Así sea una historia dura o una muy ligera.

A propósito de los males que nos aquejan últimamente, varios lectores se comunicaron para hacer consultas o comentar la información que se difunde en torno a la emergencia que vive nuestro país. Aquí una selección.

Leí críticas a la entrevista al vicealmirante AP Luis Giampietri, publicada por Perú21 el domingo pasado. Algunos opinaron que se daba demasiada tribuna a alguien ubicado más bien en la oposición al gobierno –hay que recordar su cercanía al fujimorismo y a Alan García– y no tenían claro por qué se había escogido a este personaje en la coyuntura de emergencia. Otros criticaron un titular basado en una frase de Giampietri durante la charla: “No se ha reaccionado todavía”. Este fue bastante compartido y cuestionado en redes sociales.

Hace muchos años, cuando ocurría un desastre, una situación de emergencia, la comunidad se informaba a través de los medios tradicionales, y seguía con especial atención la radio y la TV por sus despachos en vivo. Hoy todo ha cambiado y la sociedad se informa bastante a través de las redes sociales.

Han pasado seis meses desde que asumí este encargo de la Defensoría del Lector en Perú21, con emoción, ganas de aprender día a día y cierto temor, dado que se trata de una función que vi durante muchos años en medios del extranjero y en manos de personas que yo veía muy experimentadas; veteranas, podría decir.

En los últimos días, algunos lectores han enviado mensajes tanto a la Defensoría del Lector como a la Redacción refiriéndose al espacio que les da Perú21 a los temas de sexo. Aparte de la columna de consultas y dudas, a cargo del polifacético escritor Hernán Migoya, el diario decidió hace tiempo dar amplia información sobre asuntos sexuales, pero con tratamiento periodístico. Y es precisamente esta cobertura la que es percibida como ofensiva por ciertos lectores, especialmente en la web y las redes sociales.

Recibo comunicaciones respecto a la cobertura informativa en Perú21 sobre la erróneamente llamada ‘ideología de género’, derechos de las minorías y unión civil. Para varios lectores se le da más espacio y titulares a las informaciones a favor de esos temas y no se les da voz a las otras posturas.

Comentaba la semana pasada el facilismo y generalizaciones sin sustento en que muchas personas caen para criticar a los medios y a los periodistas respecto a las coberturas que hacen, incluso sobre noticias que implican alguna muerte u otra desgracia.

Apuesto que varios se quedarán en el título de esta columna. No leerán el cuerpo de la misma y sacarán conclusiones. Unos pensarán que hablo de políticos, otros de religión. Quizás se atrevan a hacer comentarios. Así, sin leer más. Suele pasar con muchas personas que leen rápidamente titulares, pasan páginas de un diario, navegan un rato por una web o pescan un titular de un medio en una cuenta de redes sociales. También están los que tienen serios problemas de comprensión de lectura y entienden poco o al revés. Y los que a partir de un solo reporte, juzgan el conjunto de las coberturas.

El título de esta columna es también el del banner que en la página web peru21.pe lleva a ver todos los contenidos que el diario desarrolla para su plataforma digital sobre este megacaso de corrupción en el Perú y el mundo: la constructora brasileña Odebrecht repartió coimas a diestra y siniestra para ganar los concursos y licitaciones de grandes obras públicas en distintos países y gobiernos.

Por lo que he visto, en general, la redacción de Perú21 se cuida bastante al dar un número de participantes en una manifestación o una marcha. Es decir, si no saben exactamente cuántas personas hay, no sueltan una cifra cualquiera.

Esta columna es excepcional. He recibido varios mensajes de preocupación por la situación del fotógrafo Marco ‘Atoq’ Ramón, quien sufre una grave lesión al ojo izquierdo, producida por los perdigones que disparó la Policía el jueves 5 de enero, durante las violentas protestas contra el peaje en Puente Piedra. Él estaba cubriendo los acontecimientos como reportero gráfico de Perú21 y, a pesar de estar totalmente identificado como tal, un policía le disparó directamente.

Son preocupantes las percepciones del público respecto al trabajo de la prensa en el Perú, según la encuesta Pulso Perú, realizada por Datum, que publicó Perú21 el viernes último. A la pregunta de si la prensa en el país es objetiva con sus investigaciones o siempre se parcializa a favor de algo o alguien, el 72% opina que se parcializa, 19% que es objetiva y 9% no sabe o no contesta.

Si usted es como yo, una persona sensible con la ortografía, la sintaxis, la gramática, el buen uso de las palabras y disfruta de las curiosidades e innovaciones del idioma castellano, debe estar cada vez más sorprendido y hasta horrorizado con lo que se ve y se lee en varios de nuestros medios.

Marly Jáuregui me etiqueta en Twitter al escribir a Perú21 en respuesta a un tuit del diario que preguntaba al público “¿A qué muñeco de un personaje peruano quemarías por Año Nuevo?”. El tuit llamaba a la interacción, pero se basaba en una encuesta hecha por Datum sobre personaje del 2016, objetivos para 2017 y, además, “a qué personaje peruano quemaría” (se publicó el jueves 29 de diciembre).

Las historias de estas fechas no son siempre felices o curiosas. Si revisamos los reportes periodísticos de cada año, hallamos dramas relacionados con incendios o accidentes con pirotécnicos.

Son muy variados los temas sobre los que se han comunicado los lectores conmigo en estos meses. He decidido tomar algunos para comentarlos en bloque en las últimas semanas del año.

El domingo 9 de octubre, Perú21 publicó en su aún novísima sección Mujer21 la historia de la doctora Gisella Orjeda, bióloga y genetista, presidenta de Concytec, como un símbolo de la conquista femenina peruana en la ciencia. Dos semanas después, el diario publicó la denuncia que enfrenta la funcionaria en el Congreso por supuesto conflicto de intereses en la asignación de subvenciones para investigaciones.

La semana ha estado muy cargada de noticias intensas, especialmente en el ámbito político. Algo que observo con especial interés en los últimos días es la polémica armada en torno a una supuesta ideología de género que se impondría en el dictado de clases de educación sexual a escolares desde el próximo año.

Los medios se deben a sus audiencias y por eso han de prestarles atención de manera continua a sus intereses, requerimientos e inquietudes. A sus demandas y a sus estilos de vida. A lo que les resulta positivo y negativo.

El miércoles 16 no solo se puso en evidencia, una vez más, la falta de cultura preventiva en seguridad en el país y la laxitud de instituciones privadas y públicas ante mandatos básicos de protección de la vida humana. También se notó la ausencia de protocolos de comunicación oficial y privada en situaciones de crisis, tragedias o desastres.

El lector Leonardo Quispe Arias sugiere que se retiren avisos y que se dé más noticias en el diario impreso. Otros lectores advierten que ven más en la web y que faltan algunos temas en el papel. Las audiencias son críticas y demandantes.

Al aceptar el encargo de la Defensoría del Lector de este medio, se me precisó que el ámbito de mi competencia comprende los contenidos que produce el equipo periodístico de Perú21 para sus diversas plataformas; están fuera de ese ámbito columnistas y otros colaboradores. Sin embargo, hago una excepción con la historieta por el 25 aniversario de la matanza de Barrios Altos elaborada por el colaborador Guillermo Figueroa Tangüis, pero publicada y promocionada por el diario como un producto informativo especial el jueves 3.

Si revisa cotidianamente los medios de comunicación en cualquier plataforma, debe haber advertido que hay personajes que son consultados recurrentemente, aparecen en todas partes y a toda hora, y no precisamente porque sean protagonistas de la noticia.

Algunos lectores me han escrito por el hecho de que Perú21 en su edición impresa no haya publicado de inmediato el reporte de IDL Reporteros en alianza con el diario brasileño O’Globo, que mostró una sucesión de mensajes entre una representante del alcalde de Lima, Luis Castañeda, con quien era presidente de la constructora brasileña OAS, Leo Pinheiro, hoy encarcelado por corrupción, lavado de dinero y crimen organizado en el caso Lava Jato.

La labor de la Defensoría del Lector no se circunscribe a lo que aparece en la versión impresa de Perú21. Esta vez quiero referirme a lo que ocurrió en las redes sociales el domingo pasado con el caso de la artista Yahaira Plasencia, conocida por su relación con el futbolista Jefferson ‘Foquita’ Farfán.

Desde hoy asumo este encargo como defensora del lector de Perú21. Me siento halagada de volver a este medio con el cual me une un especial vínculo. Fui del equipo fundador de este diario que salió a circulación hace ya 14 años y su editora hasta abril de 2014.

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