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Columna Carlos Parodi

Los resultados económicos no solo dependen de lo que se haga (o no se haga) dentro del país, sino también de los impactos (positivos o negativos) de lo que ocurre fuera. La historia económica del Perú muestra que para tener un buen desempeño económico, se necesita que la economía mundial “juegue a favor”. Ese no sería el caso en 2017.

El riesgo país es un indicador que mide el deseo y capacidad de un país de cumplir con el pago de su deuda externa. A mayor probabilidad de que un país incumpla con el pago de su deuda, es más riesgoso prestarle y, como consecuencia, más alto será el interés que el acreedor (el que presta) pida cuando el país en cuestión quiera endeudarse. Se denomina “riesgo soberano” si la deuda es del gobierno y “no soberano” si se trata de una entidad privada.

En economía se proyecta, no se predice. Todos queremos saber cuánto crecerá la economía, cuánto estará el precio del dólar, qué medidas tomará Trump, etc. Lo único cierto es que no lo sabemos. A pesar de ello, aparece una serie de reputados analistas que “afirman” que saben lo que ocurrirá. Sin embargo, a lo largo del año, su “visión de lo que pasará” va cambiando en tal magnitud que las cifras reales de fines de 2017 ni siquiera se acercan a lo que dijeron meses atrás.

Las políticas económicas y sociales no están separadas, sino que son parte de la misma estrategia de desarrollo. En el Perú parece que están separadas. Las políticas económicas tienen como objetivos el crecimiento sostenido de la producción (PBI), el mantenimiento de una inflación baja, un alto nivel de empleo y unas cuentas externas en equilibrio. Se dividen en políticas fiscales (aplicadas por el MEF) y políticas monetarias y cambiarias, que son responsabilidad de la autoridad monetaria (BCR).

El déficit fiscal aparece cuando el gobierno gasta por encima de sus ingresos; la diferencia la cubre con deuda. Y “deuda de hoy son impuestos de mañana” para poder pagarla. El 2013 fue el último año que tuvimos superávit fiscal, pues los ingresos superaron a los gastos. Desde ahí, el déficit fue creciendo hasta alcanzar el actual 3.1% del PIB.

La economía peruana tiene dos motores principales: la inversión privada y las exportaciones. Cuando una de ellas o ambas aumentan, crece la economía. La inversión privada cayó 2.3% en 2014, 4.5% en 2015 y 5.1%, 4.9% y 8.6% en los tres primeros trimestres de 2016. El primer motor está apagado. Las exportaciones crecieron 3.5% en 2015 y mantienen la tendencia en 2016. El segundo motor está sosteniendo el crecimiento, aunque a ritmos bajos.

Una crisis financiera es una crisis de sobreendeudamiento. Puede originarse en las familias, empresas o gobierno. Estalla cuando no pueden pagar sus deudas. En Estados Unidos explotó en 2008 y en Europa en 2010.

Estados Unidos y Europa todavía no arreglan sus problemas de sobreendeudamiento que originaron sus crisis de 2008 y 2010, respectivamente.

Entre 1973 y 1981, la región creció 5.1% anual, gracias a una enorme liquidez mundial, bajas tasas de interés internacionales y altos precios de las materias primas. Los países se sobreendeudaron y luego no pudieron pagar. Estalló la crisis de la deuda en 1982 luego de que, en 1979, Estados Unidos subiera su tasa de interés.

De acuerdo con el BCRP, existen US$62,103 millones en reservas. Muchos se preguntan ¿por qué no se usan para aumentar sueldos, hacer carreteras o pagar la deuda pública, dado que son ahorro de todos los peruanos?

En el Perú circulan dos monedas: el dólar y el sol. Si cualquiera de nosotros puede y necesita endeudarse, ¿en qué moneda debe hacerlo? Pues en la moneda en que recibe sus ingresos. Si gana soles, endéudese en soles, no en dólares. La razón es simple: si “descalza” las monedas (se endeuda en dólares, pero gana en soles), entra una variable que no estaba invitada: el tipo de cambio o precio del dólar.

El BCRP es un ente independiente del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y es el encargado de las políticas monetaria (control de la inflación) y cambiaria (manejo del tipo de cambio o precio del dólar). Su objetivo es preservar la estabilidad monetaria, definida como el logro de una meta anual de inflación de entre 1% y 3%.

Crecer es producir más. Desarrollar es elevar la calidad de vida. Están conectados, pero no necesariamente crecer lleva a desarrollar. El crecimiento se puede medir a través de los aumentos en la producción (PBI) de cierta zona, región o país. Medir el desarrollo es más complejo pues depende, en gran parte, de lo que cada uno defina como calidad de vida. Todos tenemos una interpretación distinta de lo que significa “estar mejor”.

Un principio básico en economía es el del costo de oportunidad, definido como el costo de la mejor alternativa dejada de lado. Los seres humanos tomamos decisiones y cuando lo hacemos, optamos por un camino y dejamos otros. Imagine usted que planea salir a divertirse con unos amigos. Una vez que toma la decisión de dónde ir y cómo pasar un buen rato, deja de lado otras formas posibles de diversión. Ni modo que esté en dos lugares al mismo tiempo. Otro ejemplo: tiene S/50 para el fin de semana. Puede ahorrarlos o gastarlos; si decide ahorrarlos, el costo de oportunidad es lo que ha perdido por no gastarlos.

La semana pasada, el Foro Económico Mundial publicó el “Reporte Global de Competitividad 2016-2017”. El reporte arroja un ordenamiento de 138 países, del más al menos competitivo.

Una reforma es un cambio. Y todo cambio genera incertidumbre. Solo los países que han reformado han podido avanzar. Necesitamos reformar para elevar el bienestar de la población.

La economía peruana crece poco desde el 2013. Una de las razones centrales es la evolución de la economía mundial. ¿A qué viene esto? Pues al hecho de que el MEF, en su Marco Macroeconómico Multianual, así como en el Proyecto de Presupuesto de la República, asume un crecimiento de 4.8% para el 2017. De no lograrlo, no solo no recaudará los ingresos tributarios suficientes, sino que tendrá que tomar más deuda, dado el déficit fiscal heredado.

El gobierno se ha propuesto como meta aumentar la presión tributaria (PT) de 14% hoy a 17%. La PT es el porcentaje del valor de la producción (PBI) que el gobierno recauda vía impuestos. Se debe aumentar por dos razones: en primer lugar, porque así aumenta el dinero que el gobierno tiene para invertir; en segundo lugar y como consecuencia de lo anterior, disminuye de manera gradual la necesidad de deuda. ¿Por qué deuda?

En primer lugar, una economía desacelerada, es decir, que cada vez crece menos. El crecimiento de los últimos meses es por la minería, específicamente por el cobre, que se agota en 2017, a menos que se destraben los nuevos proyectos. Los sectores no primarios (manufactura y construcción) y la demanda interna están cayendo. Y ellos son los que más empleo generan. En segundo lugar, están las caídas de la inversión, tanto privada como pública, desde 2013. Pregunta: ¿cómo romper la tendencia a la baja?

Estábamos acostumbrados a discursos largos, llenos de cifras. Esta vez fue distinto. Hay un cambio de estilo. PPK delega en el primer ministro la implementación de las medidas que concreten lo que llamó “sus sueños”. Nadie puede oponerse, pues fue un discurso centrado en el bienestar.

Uno de los objetivos del presidente electo es la reducción de la pobreza de 21.7% (2015) a 10% en 2021. ¿Es posible? Tengamos claro que el objetivo supone que 4 millones de peruanos dejen de ser pobres en los siguientes cinco años. Existen dos caminos para reducir la pobreza que operan al mismo tiempo.

La economía peruana es como un avión con dos motores: la inversión privada y las exportaciones, con el apoyo de un tercero: la inversión pública. La desaceleración significa que cada año se crece menos que el año anterior. Desde el 2010, la economía crece cada vez menos y eso se debe a que los motores se han apagado.

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