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De todo como en botica en juramentación

Martes 26 de julio del 2011 | 07:02

Nuevos congresistas juraron por Dios, los descamisados, familiares fallecidos, vírgenes y hasta por la salud del país.

Fiel a su estilo, Chehade trató de llamar la atención con poses de divo. (USI)
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Hubo de todo y para todos los gustos. Una vez más, la ceremonia de incorporación de los nuevos congresistas de la República nos permitió conocer algunas pinceladas de la personalidad de nuestros flamantes inquilinos del Palacio Legislativo.

Durante más de tres horas, y en presencia de familiares, amigos y entusiastas ‘portátiles’ que abarrotaron las galerías del hemiciclo –llegando incluso a desplazar a los periodistas a otros ambientes–, parlamentarios de distintas tiendas políticas juraron al cargo que desempeñarán en los próximos cinco años.

Lo hicieron en español, quechua, aymara y awajún; con Biblia o sin ella; empuñando una lampa; de rodillas y de pie; ante un crucifijo o con el brazo izquierdo en alto; por Haya de la Torre, César Vallejos (sic), José María Arguedas y José Carlos Mariátegui; por los familiares fallecidos; por la Virgen de Guadalupe y los emancipadores; por sus pueblos, los discapacitados, las mujeres, la Constitución del 93 o invocando a Alberto Fujimori. Cada uno, a su estilo, se comprometió a servir al país.

Esta vez no hubo quien, como en 2006, jurara al cargo “por Dios y por la plata”, pero sí quienes ofrecieron eliminar la corrupción. Paradójicamente, esos fueron nada menos que el peruposibilista Modesto Julca, el exjefe del Pronaa que organizó una fiesta con vedettes por el Día del Padre en esa institución, y Wilder Ruiz Loayza, representante de Gana Perú que enfrenta una investigación del Jurado Nacional de Elecciones por haber consignado información falsa en su hoja de vida.

ALFOMBRA ROJA. No faltaron tampoco los figurettis que, al mejor estilo de los grandes del cine en su paso por la alfombra roja rumbo a la entrega del Oscar, se dirigieron al estrado con los brazos en alto y repartiendo sonrisas. Uno de ellos fue el segundo vicepresidente de la República, Omar Chehade, quien además no tuvo mejor idea que jurar por los “descamisados” de la patria, término que en la década del 40 fue utilizado por Evita Perón en Argentina para referirse a los trabajadores.

Estas anécdotas, empero, no fueron suficientes para disipar el fastidio que el desfile de parlamentarios le causó a Daniel Abugattás. “Ya me estoy aburriendo”, se le escuchó claramente decir, traicionado por un micrófono encendido. A confesión de parte, relevo de prueba.