Además:

Martha Chávez: "Volvería a votar por la amnistía a los Colina"

Domingo 18 de diciembre del 2005 | 12:00

Compartir
Por su trayectoria, Martha Chávez ha ganado ya una membresía en el club de escuderos. Más fácil es que permitan la candidatura de Fujimori, que sacarle a ella un mea culpa.

Después de tres años y medio vuelven a llamarla congresista. La justicia peruana -a la que tanto critican los fujimoristas- le permitió retornar esta semana a su escaño. Suelta en plaza, Martha Chávez enfiló su artillería hacia Carlos Ferrero, a quien considera algo menos que un felón. ¿No se llevaría bien con Fernando Olivera?

Se dice que recibirá medio millón de soles por los sueldos no cobrados. ¿Qué es lo primero que hará con el dinero?

Pagarle a todos mis acreedores porque he tenido que sobrevivir con préstamos. Tengo la hipoteca de mi casa, préstamos personales y tarjetas de crédito. De repente volvería a comprar algunos de los bienes que vendí.

¿Cuál fue el bien más preciado que tuvo que vender?

Algunas joyas de mi mamá. Íbamos a vender también mi casita que tengo en un balneario del sur, pero no encontramos comprador. Sin embargo, lo que más importa fueron las oportunidades que ya nadie resarcirá. Mi hija es una artista y tiene once años. Sus profesores siempre le recomendaron tomar clases de piano, de saxofón o de chelo. No lo pudo hacer. Podría tomarlas ahora, pero no es lo mismo a que una niña de siete años tomara esas clases.

¿Qué congresistas le han expresado su apoyo?

Uy, casi todos.

¿Casi todos? Pero su recibimiento en el hemiciclo fue sepulcral. Solo su esposo la aplaudió.

Si los otros hubieran aplaudido, habría sido un acto de hipocresía. Ellos sentían vergüenza. Se quedaron mudos. Si hubieran sido adversos a mi retorno, me habrían pifiado. Yo le debo recordar que en julio de 2001 juramenté en medio de insultos y gritos de las galerías.

Gritos e insultos que se debieron a la decepción causada por el gobierno de Fujimori.

Yo tengo una gran decepción por muchas personas, pero no me siento con derecho a insultarlas. No quiero llegar a este extremo, pero es como si a alguien le pegaran un tiro en la cabeza y justificaran el hecho por el hartazgo que se siente. Nunca podrá haber justificación para la violencia.

Dice que no hay justificación para la violencia, pero usted amnistió al Grupo Colina.

En una guerra hay excesos, hay personas inocentes, pero la guerra contra el Perú no la inició la Fuerza Armada, sino Sendero Luminoso. Si algunos militares se excedieron al combatir a un enemigo tan terrible, no soy quién para juzgarlos. Yo volvería a votar por esa amnistía y no quiere decir que esté de acuerdo con esos asesinatos.

¿Los familiares de los estudiantes de La Cantuta no le despiertan ningún sentimiento?

Por supuesto. Es muy penoso, pero valen tanto como las 25,000 víctimas del terrorismo. Trato de tener una imagen global justa. Por ejemplo, gran parte de los estudiantes de La Cantuta y el propio profesor habían sido vinculados con Sendero Luminoso.

¿Y por eso había que matarlos?

No, yo no justifico, pero tampoco es para que los pongan de mártires y utilicen a sus familias con fines políticos. La hermana de una de las víctimas de La Cantuta ha participado sin éxito en una lista parlamentaria. Es una utilización del dolor. Pero ¿quiénes son los responsables de envenenar ideológicamente a los chicos de Sendero Luminoso? Algunos de estos siguen en el Parlamento. Solo se diferenciaban con Sendero en determinar el momento de iniciar la lucha armada. Hoy siguen pensando en la lucha de clases.

Usted fue vinculada al MIR en sus años universitarios. ¿No pensaba también en la lucha de clases?

Yo no estuve en el MIR. Eso lo dijo Diego García Sayán, quien tenía interés en desprestigiarme e inventó una novela rosa. Nunca estuve en el MIR y nunca tuve un enamorado allí.

¿No tuvo una inclinación izquierdista?

Sí. Participé un año en el Frente de Estudiantes Revolucionarios y me di cuenta de que mis convicciones religiosas no calzaban con una imagen materialista de la historia. Yo creía que la acción política a favor de los más necesitados era una cuestión de solidaridad y de amor al prójimo. Cuando me hablaron sobre la lucha de clases, me retiré.

¿Qué es Carlos Ferrero para usted?

Un pobre ser humano al que no envidio porque debe tener un presente terrible. Si le queda algo de conciencia, no debería dormir tranquilo porque es responsable de muchas violaciones de derechos. Las personas que tienen el alma llena de odio son pobres de espíritu.

¿Qué razones tendría él para odiarla?

Me odia por todo lo que no tuvo durante nuestra gestión. Eso es indudable y lo oí muy claro en el audio -porque el video lo han secuestrado- de la conversación que Ferrero tuvo con Montesinos el 31 de diciembre de 1998. Ferrero quería ser la alternativa al presidente Fujimori y buscaba una alianza estratégica con Montesinos. Su aspiración era ser primer ministro y presidente del Congreso, todo lo que ha sido gracias al señor Toledo.

¿Ferrero es un felón, como dice Fernando Olivera?

Es peor que eso, porque las personas que odian no solo son capaces de felonía, sino de muchas otras cosas. Me parece que es un ser humano pobre de espíritu, lo cual es bastante decir.

Usted mencionó que no sentía mucho entusiasmo de retornar a este Congreso donde imperaba el transfuguismo político. ¿Sintió acaso lo mismo cuando acudía al Parlamento fujimorista, donde se compraban tránsfugas?

Es muy injusta la generalización que hace. El transfuguismo político lo sufrimos nosotros en 2000 y ya sabemos por qué. Todo el aparato corrupto montado paralelamente a nuestro gobierno necesitaba tener mayoría. Una mayoría que nos impidieron lograr porque el escándalo de la falsificación de firmas de Perú 2000 ocasionó que perdiéramos la primera vuelta.

Es increíble que diga que fueron víctimas del transfuguismo, cuando el primer perjudicado fue la oposición de entonces.

Pero estoy hablando de mi proyecto político. El fujimorismo está intacto. El transfuguismo provino de otros partidos. Fueron ellos los que llevaron a tránsfugas en sus filas. Ahora usted ve que el transfuguismo es moneda de todos los días. Hay congresistas jóvenes, como Anel Townsend, y otras mucho menos jóvenes, como Gloria Helfer, que ya tienen tras de sí como seis partidos. Ellas son retránsfugas, y tan corrupto es el que ha recibido dinero como quien ha recibido prebendas.

Usted manifestó que el gobierno peruano había urdido la crisis del diferendo marítimo para restar impacto a la llegada de Fujimori a Chile. ¿No fue eso un sinsentido?

No. Un día antes ustedes publicaron que el embajador peruano Meier había admitido que hacía más de una semana sabía de la llegada de Fujimori a Chile. Ustedes prácticamente me llamaron loca. Aunque el embajador no hubiese declarado tal cosa, el gobierno pudo haber sabido del viaje porque nos espían las comunicaciones. Me han chuponeado mis teléfonos y mis e-mails.

Es curioso que hable de chuponeo quien apoyó un gobierno que abusó de esa práctica

.

¿Se abusó? Acá han chuponeado hasta al presidente Toledo.

Como presidenta de la Comisión de Defensa del Congreso, usted no permitió la investigación del chuponeo.

Se ve que no ha leído el informe final de mi comisión. Sí se investigó y no se pudo encontrar responsables. Oiga, acá chuponean a Toledo, a Olivera, a Delgado Parker y hasta a Bambarén.

Fujimori está inhabilitado de participar en las elecciones. ¿Estaría usted dispuesta a asumir la candidatura presidencial?

No nos hemos puesto en esa situación. Siempre he pensado que se debe tener más de una alternativa, pero en estas circunstancias, en que hay todo un tinglado de los pseudodemócratas, uno debe ser mucho más insistente y decidido para defender la candidatura del presidente Fujimori.

¿Me puede asegurar entonces que usted no será la candidata presidencial del fujimorismo?

Lo que yo planteo es ser candidata, pero para el Congreso. No es mi deseo postular a la Presidencia.

¿Usted es demócrata?

Soy una persona que cree en los derechos de las personas, que cree en la autoridad y que cree en que a las cosas hay que llamarlas por su nombre. No soy un sepulcro blanqueado.

¿Pero se considera una demócrata?

Yo aprendí que si en mi casa hubiésemos aplicado la democracia, habríamos comido chocolate todos los días. Los seis hijos hubiésemos votado a favor de comer chocolates, pero mi mamá dijo: "No, acá comen lo que corresponde". Del mismo modo, creo que en una sociedad también hay que tomar medidas, y hay cosas en las que debe imponerse la autoridad.

La autoridad abusiva como en la época de Fujimori.

No me venga a decir eso. Oiga, durante nuestro gobierno no hubo ningún caso como el de Martha Chávez, Luz Salgado o Carmen Lozada. Nosotros no despachamos a nadie del Congreso.

Fujimori despachó a todos los congresistas el 5 de abril de 1992.

Los sacó, pero ¿qué hizo después? Llamó al pueblo para que se pronunciara, y un 90% estuvo de acuerdo. No nos olvidemos de eso.

Sé que no espera una disculpa del Congreso, ¿pero usted no debería ofrecerle una disculpa al país por lo ocurrido durante el régimen fujimorista?

No, la disculpa política sobre temas políticos se ofrece en las urnas. En las urnas es donde se juzga a los políticos, no en los tribunales. La gente recuerda a Fujimori. Han pasado cinco años de su ausencia y su obra sigue presente. En cambio, ahora estamos decreciendo. El índice de desarrollo humano ha bajado y la deuda externa ha subido US$7 mil millones más. No ha habido Fenómeno del Niño ni crisis económica en Asia y, sin embargo, no hemos crecido lo suficiente.

¿Eso quiere decir que los peruanos nos autotorturamos al haber elegido como presidente a Alejandro Toledo?

Nos equivocamos. Yo no lo elegí, pero me meto para ser solidaria. Y se van a equivocar si creen que quitando del medio a una alternativa fujimorista tendrán un gobierno fuerte. No lo tendrán. De repente tienen a un Ollanta Humala. Mire lo que están generando.