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Cuando el primer amor es el último

Sábado 04 de junio del 2011 | 03:02

Algunas personas terminan casándose con su primer amor y no viven otras aventuras. Un ideal que puede convertirse en un problema.

Falta de experiencia puede inducir a uno de ellos a la infidelidad. (Internet)
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El primer amor, dicen, es la experiencia que toda persona guardará en su memoria como un recuerdo difícil de borrar. Aquella primera ilusión puede llegar a servir como un trampolín para las futuras relaciones que muchos anhelan vivir. Sin embargo, ¿qué sucede si ese primer amor se convierte en el último de toda nuestra vida?

Para la psicóloga Rosa Mena, el que una persona llegue a casarse o comprometerse con la única pareja que ha tenido tiene sus pro y sus contra. Si bien es cierto que continuar al lado de aquel novio con el que se han pasado los primeros momentos románticos puede resultar un ideal, también podría convertirse en un dilema.

Uno de los principales problemas que podrían presentarse en el camino es un cierto grado de infidelidad debido a la falta de experiencia de uno de los enamorados. Según la especialista, cuando aparece ese tipo de curiosidad por ‘probar’ con otras personas, es necesario hacer un alto y replantear la relación. “Todo dependerá del carácter de cada uno. Si la persona es inestable, entonces no dudará en mirar hacia otro lado”, sostiene la especialista.

TIEMPO. En situaciones de conflicto pesa mucho la confianza que se ha logrado consolidar con el tiempo. Por eso, indica Mena, la sinceridad debe primar en el momento en que aparezcan las dudas.

“Enamorarse es como vivir, hay que tener de todo un poco. En eso consiste”, afirma. La psicóloga aconseja que se estudie la posibilidad de darse un respiro. “Si la relación es fuerte, el deseo de la persona por experimentar otras vivencias se diluirá”, agrega. Lo importante es ser abierto con el otro y exponer el malestar.