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‘Cuto’ Guadalupe dio el ‘Sí’ en el altar

Domingo 09 de enero del 2011 | 09:52

Defensa del Aurich se casó, bailó salsa y terminó diciendo “que ahora tenía sed”. Contrajo nupcias con la madre de sus dos hijos.

Luis Guadalupe se casó con Guisselle Zapata, madre de sus dos hijos. (Martín Herrera)
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Por José Lara La Rosa

“José, llámala, dile que venga, ¿por qué se demora?”. Parado junto a José Echegaray, subgerente de Registros Públicos de La Municipalidad de San Miguel, y de su hermano Domingo, Luis Guadalupe me trasmite su nerviosismo y ansiedad por saber la ubicación de su novia, Guisselle Zapata, que no aparece en el salón ubicado en La Perla, donde la esperamos para el matrimonio civil.

Minutos después el novio, con terno negro y camisa clara, se siente más tranquilo. Su ‘Julieta’ lo tranquiliza y el ahora defensa del Juan Aurich se calma por unos segundos.

Diez minutos después aparece ella. Pantalón blanco, blusa del mismo color y del brazo de su madre, Margarita Delgado, de su papá, Andrés, y de los hijos de los ahora esposos, Luis y Candela. La alfombra roja parecía besar sus pasos y el galán recibía a su princesa de la mano del suegro.

Expectativa total, mientras el funcionario municipal leía las generales de ley, veíamos dos adolescentes cómplices. Lucho delicadamente la tomó de las manos, le colocó el anillo, cerraron los ojos y pegaron sus labios con el alma. Las palmas retumbaron las paredes del local y la maestra de ceremonia los invitó a hablar. Con la emoción que los embargaba, poco pudieron decir.

Allí mismo sonó la salsa I’ll Always Love You de Tito Nieves. “Es nuestra canción preferida”, diría más tarde ella. “La bailábamos de enamorados”, comentó el defensa.

Después, sonaría el tradicional ‘Danubio Azul’. Luego, el clásico brindis con los cerca de 140 invitados, donde se distinguían su hermana Charo, la mamá de Jefferson Farfán, Miguel Rebosio, Carlos Zegarra, Gregorio Bernales, Jean Ferrari, José Moisela y Franco Navarro con sus respectivas esposas.

Ya casado, el futbolista soltó su primera broma: “Ya no tengo hambre, ahora tengo sed”. Y volvió a ser ‘Cuto’, el muchacho de la sonrisa interminable. Muchas felicidades.