Además:

La euforia por Vargas Llosa continúa

Sábado 09 de octubre del 2010 | 09:40

Mientras tanto, el Nobel de Literatura prepara una clase y escribe su Piedra de toque. El mundo entero sigue saludándolo.

Mario Vargas Llosa recién llegará al Perú en diciembre. (Reuters)
Compartir

“Yo no creo que (mi vida y mis libros) vayan a cambiar con motivo de este premio, voy a seguir escribiendo sobre las cosas que más me estimulan”, decía el jueves Mario Vargas Llosa cuando le preguntaron cuánto afectaría sus días el Nobel de Literatura que le acababan de otorgar.

Y aunque sus libros y su materia narrativa se mantendrán incólumes, su vida –“ya vertiginosa”, en palabras de Fernando de Szyszlo –se hará un torbellino. Por lo pronto, la semana próxima estará en Brasil y en México, cumpliendo compromisos ya pactados antes de ser un ‘Nobel’. En noviembre irá a España a presentar El sueño del celta, su nueva novela (aunque Alfaguara, su editorial, planea adelantar el lanzamiento), y recién llegará al Perú en diciembre, donde se quedará hasta abril.

CONTINÚAN LAS FELICITACIONES. Mientras tanto, el mundo sigue saludando su triunfo. El Gobierno de EE.UU. ha dicho que Vargas Llosa “ocupa un puesto indeleble entre los maestros del idioma español. Su estilo brillante y su misteriosa habilidad para revelar el funcionamiento de la sociedad y el espíritu humano le han ganado un puesto indeleble entre los maestros del español”.

El gobierno español ha dicho que desea “darle una merecidísima enhorabuena, porque nuestro universo literario no sería el mismo sin sus obras”. En Bolivia se congratulan porque Vargas Llosa “aprendió a leer acá”, e Isabel Allende (Chile) ha dicho, como nosotros, que está “conmovida por premio tan merecido”.