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Mercedes Aráoz: "La bancada aprista solo ve la superficie”

Domingo 05 de septiembre del 2010 | 07:47

La ministra de Economía afirma que los que cuestionan el proyecto que elimina la Cédula Viva no han leído realmente esta propuesta.

Dice que el Ejecutivo busca subir sueldos de personal militar en actividad. (R. Cáceres)
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Por Emilio Camacho

Seamos sinceros, Mercedes Aráoz es admiradora del presidente García, pero hincha del premier Velásquez Quesquén, por el que votaría en 2011. Lo bueno es que ambos caballeros pueden servirle de blindaje ahora que no es la mejor amiga de las FF.AA.

Ha puesto en pie de guerra a las Fuerzas Armadas, ¿se siente cómoda en su papel de objetivo militar?
(Se ríe) No, mire, la posición que yo tengo es técnica, y nuestra preocupación principal es rendirle un tributo a los policías y militares que están recibiendo un pésimo sueldo. Hay suboficiales en la calle que están corriendo todos los riesgos del mundo, pero que ganan sueldos ínfimos cuando podrían duplicar sus ingresos con la propuesta que estamos planteando, que se completaría en seis tramos. Y yo tengo un inmenso respeto por la familia militar y policial. En mi familia, por ejemplo, hay un héroe del Cenepa, mi primo.

¿Solo se puede subir el sueldo a oficiales y subalternos cerrando la Cédula Viva?
Sí, porque si se genera el efecto espejo, los aumentos que podríamos dar tendrían que ser equivalentes, inmediatamente, para los oficiales que no están en actividad, en calidad de pensionistas. Y esto genera un costo actuarial. Por cada 100 soles de aumento que se haga, tendríamos un costo actuarial de más de 3,800 millones de soles. O sea, se haría inviable el pago. Ahora, es justo decir que no vamos a reducir las pensiones actuales. Si hoy día un general retirado recibe más de 7 mil soles, eso se va a preservar.

El aumento de salarios que ustedes proponen se haría en seis armadas, o sea seis años, ¿qué pasaría con los oficiales que están a punto de retirarse, que no obtendrían el aumento y tampoco Cédula Viva?
Estamos trabajando en un programa de transición, ellos no van a quedar desamparados. Por el contrario, van a tener la oportunidad de recuperar sus ingresos de acuerdo con sus últimas remuneraciones. Ahora, eso no está en la Ley de Presupuesto.

¿Y no es el peor momento para proponer esto? Es decir, ninguna bancada le va a dar los votos para esta reforma porque nadie quiere perder el voto militar, menos en época electoral.
Ese es un error de visión. En qué militares y policías están pensando. Supongamos que un suboficial recibe un aumento de 346 soles este año, gracias a nuestra propuesta, un 17% más de su ingreso, ¿no cree que ese policía estaría agradecido del Congreso?

Bueno, usted lo tiene claro, pero la bancada del presidente García no.
Yo creo que solo ven la superficie. Han estado escuchando voces, diciendo que la propuesta del MEF es algo que no conocen, se han cerrado en una posición de no escuchar. Lo bueno es que no son todos, ya conversé con algunos congresistas, inclusive de la bancada aprista, y ya están escuchando. Lo que pasa es que hubo mucha sobrerreacción sin escuchar la propuesta. Deben entender que no se puede hacer aumentos sin hacer este cambio, se dejaría una bomba de tiempo. Es importante dejarle saneada la economía al gobierno que entre, aunque sea a Humala.

¿Y en verdad será capaz de convencer a congresistas que tienen una posición contraria a su proyecto? Por ejemplo, al almirante Giampietri.
Yo creo que sí. Si Giampietri tiene una real preocupación por el personal policial y militar en actividad debería escuchar esta propuesta. Ahora, esta no es idea mía. Hemos trabajado con el premier, con los ministros de Interior y Defensa, y con el presidente. Y él está convencido de que este es el momento adecuado para hacer esta reforma.

Ministra, ¿qué pasa con los cálculos del Gobierno? Primero el presidente sale a decir que la deuda por Fonavi sería de más de 20 mil millones de soles y luego usted lo corrige y dice que esa deuda, haciendo la resta de lo invertido por el Estado en saneamiento y vivienda, sería de 5 mil millones.
Yo no lo he corregido. El presidente ha usado los mismos números que yo. Ha dicho que la deuda sería de 22 o 25 mil millones. ¿Sabe cuál es el problema? Que la información se perdió. Se quemó mucha información en el incendio del Banco de la Nación y ahora hay que hacer arqueología para saber con precisión qué se recibió en aportes. ¿Y cuánto se recibió? Algo de 6 mil 500 millones. Eso, traído a tasa de interés legal, saldría los 22 mil o 25 mil millones que le dije inicialmente.

Y a eso habría que restar lo invertido por el Estado en proyectos de vivienda…
No, allí está el problema. La ley del referéndum, propuesta por los fonavistas, dice que se debe devolver todo lo que se recaudó, los aportes de los trabajadores y de las empresas. Allí no se dice que hay que descontar lo invertido por el Estado. El descuento sale de un fallo del Tribunal Constitucional, que dice que el Estado podría hacer esa resta. El problema es que este fallo no es concordante con la ley del referéndum.

¿Entonces seguimos con el mismo problema? Es decir, ¿si ganan los fonavistas se debería devolver más de 20 mil millones de soles?
Ese es el peligro, cómo pagamos y a quién. Además, la ley del referéndum es muy compleja.

¿La solución para asumir el pago de los fonavistas es incrementar el IGV de 19% a 23% como dijo el presidente?
No, lo que puso el presidente fue un ejemplo. Puede haber un incremento de los impuestos o podríamos dejar de hacer cosas. Lo que hay que determinar es si se hace una devolución individual, como dice la ley, o una devolución colectiva, como dice el TC. Hay que hacer un análisis más fino del tema.

La última vez que habló con Perú.21 dijo que había problemas para cobrar las deudas fiscales de morosos como el congresista aprista Tomás Cenzano porque el Poder Judicial se entrometía, ¿esto se ha resuelto?
Bueno, ese es un tema. Los casos que están en el Tribunal Fiscal sí están acelerándose.

Entonces, ¿van a cobrarle al ‘compañero’ Cenzano?
Espero que sí. No tenemos una agenda política. Si el señor tiene una deuda tributaria, va a ser afectado.

En la última entrevista que le dio a El Comercio, que supongo le causó muchos dolores de cabeza…
No, no en realidad. Me causó mucha gracia.

Bueno, en esa entrevista usted dijo que era alanista antes que aprista, ¿lo sigue siendo?
Yo tengo una gran admiración por el presidente. Él es una persona muy inteligente y un político muy hábil. Le reconozco esas habilidades. Y como político, creo que ha aprendido de sus propios errores, y él lo reconoce. En los últimos cuatro años, con las políticas que se han realizado, ha demostrado que se preocupa por los ciudadanos.

Entonces, sigue siendo alanista…
Él es un personaje especial, por su capacidad de reflexión y de cambio. Le voy a ser honesta; yo tenía aversión a la posibilidad de que Alan pudiera volver después de su primer gobierno. Yo decía: no puede ser, después de todos los errores que cometió.

En 2005, ¿usted pensaba votar por Alan García?
No, y él lo sabe. Yo voté por él en el primer gobierno y me arrepentí de mi voto. Yo decía: ¡Dios mío, qué pasó aquí! Lo decía como economista, claro. Pero ahora es distinto. A mí nunca me ha presionado. Nunca me ha dicho “contrata a fulanito porque es aprista”.

¿Y qué tan alanista es? En 2011, por ejemplo, ¿votaría por el candidato del presidente García, por la señora Keiko o el señor Castañeda?
Yo no sé quiénes son los candidatos del presidente. De repente es un aprista. Él quiere mucho a su partido.

¿Y votaría por su jefe, el premier Velásquez Quesquén?
Sí, creo que sí, Javier es un gran político. Hemos jugado muy bien en pared. Nuestra relación personal es excelente.

¿Tanto como para votar por él?
Sería excelente como presidente. No lo sé. Me encanta como político. Siempre ha sido muy respetuoso de las decisiones del Ministerio de Economía. Él no asume ningún compromiso en materia económica sin consultarme.

Ahora, Velásquez Quesquén solo es el premier, pero usted es la estrella del gabinete como dice el presidente….
Y Nidia Vílchez es la ministra de la estrella (se ríe).

Bueno, pero si usted es la estrella del gabinete, ¿por qué no es la candidata del Apra en 2011?
Mi compromiso era dejar el ministerio cuando el presidente me lo pidiera, y él ha dicho que continúe hasta el final.

Pero sus aspiraciones políticas son conocidas.
No tengo aspiraciones. Me preguntaron qué haría si me pidieran ser candidata, y yo respondí que lo pensaría. De allí salió que tengo aspiraciones.

¿No fue usted la que dijo que también podría formar un movimiento propio?
No, nunca lo dije así. Yo dije que podría conversar si algún independiente me lo proponía. Pero yo no tengo un interés real en el tema. Y uno tiene que ser muy serio en este tipo de cosas.

¿Se ha puesto a pensar que para algunas personas usted podría pasar a la historia como corresponsable de lo que pasó en Bagua?
Insisto, yo no soy responsable de lo que pasó en Bagua, mi rol era hablar de una de las múltiples leyes cuestionadas, que era parte de los compromisos del TLC y que no afectaba a las comunidades nativas. Yo no estuve informada de lo que fue una decisión meramente policial.

Aun así, congresistas como Guido Lombardi la acusan de no entregar la información que el Congreso le pedía antes de la promulgación de los decretos legislativos.
No, no. Yo sí entregué. Pero obviamente les entregaba sumillas.

Entonces no podían estar enterados de lo que contenían los decretos.
Y no tenían por qué estarlo. ¿Sabe por qué? Cuando te dan facultades legislativas, el control del Congreso es ex post, no durante el proceso.