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El millonario negocio de la basura

Lunes 02 de agosto del 2010 | 07:14

El 82% de los contratos municipales de recolección de residuos en Lima y Callao se ganan sin competencia. Hay 287 millones de soles en juego.

Relleno sanitario Portillo Grande, administrado por la empresa Relima. (USI)
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Por Óscar Miranda

La basura vale oro. Desde hace tres años, recogerla de las calles y llevarla a los rellenos sanitarios de la ciudad le está costando a los 49 municipios distritales de Lima y el Callao la friolera de S/. 287 millones 972 mil 813. Al menos este es el valor de los contratos de prestación de este servicio que los municipios han firmado con un grupo de empresas entre 2008 y 2010.

La cifra no está en ningún documento oficial del Estado. Perú.21 la obtuvo revisando la documentación relacionada con cada uno de los procesos de selección que las 49 entidades han llevado a cabo en el período señalado, la misma que está colgada en el portal del Sistema de Adquisiciones y Contrataciones del Estado (SEACE).

Allí figuran tanto los contratos de concesión de limpieza pública –*por lo general de varios años*, del mismo estilo del que firmó el municipio metropolitano con Relima en 1995– como los de alquiler de unidades de recojo de basura y de utilización de alguno de los cinco rellenos sanitarios autorizados que existen en la metrópoli.

Pero que sumen una cifra de nueve dígitos no es lo que más llama la atención de estas adjudicaciones. Lo que sorprende es que 83 de los 102 procesos de selección encontrados se realizaron con un solo postor. Es decir, en el 81% de los procesos no hubo competencia. Las perjudicadas, por supuesto, fueron las arcas municipales.

RARO... MUY RARO. Algunos ejemplos: en enero de este año la empresa Petramas ganó el concurso público para prestar, durante tres años, el servicio de limpieza pública y recojo y disposición final de basura en Independencia. El monto del contrato fue de S/. 16 millones 200 mil.

Aunque la municipalidad distrital pidió cotizaciones a otras tres empresas (Industrias Arguelles, Arnal Servicios Generales y M & F Servicios Empresariales) para definir su valor referencial, a la hora del concurso ninguna presentó propuestas.

En marzo, Petramas también ganó la buena pro para alquilar su relleno sanitario a la Municipalidad de Ate-Vitarte. No tuvo competidores. Curiosamente, el proceso fue una Adjudicación de Menor Cuantía. Como se sabe, las entidades recurren a este tipo de procesos cuando el monto de la adquisición es menor a los S/. 21,600 (tope fijado en la Ley General de Presupuesto de 2010). Pero el contrato de Petramas fue de S/. 2 millones 475 mil.

ALCALDES “AMIGOS’. Que en un concurso público solo esté en condiciones de participar un postor no significa, necesariamente, que los organizadores fijaron las bases para favorecer a una determinada empresa. Pero que en ocho de cada diez procesos no exista competencia entre postores es un hecho que llama a suspicacias.

Y uno de los suspicaces es el periodista Pedro Martínez Valera, director de Apertura , portal de internet dedicado a investigar temas municipales. “La gran corrupción está en los servicios municipales. Para la mayoría de alcaldes, la forma de agenciarse dinero, por lo bajo, son las concesiones de servicios de limpieza, mantenimiento de parques y recojo de basura”, afirmó.

Según el hombre de prensa, “cada alcalde tiene su empresa amiga. En Lima está Relima, en San Borja está Diestra; en Los Olivos está Industrias Argüelles… Estas empresas ganan sin competencia porque las bases están direccionadas para que ganen”.

REPARTIJA. El ex contralor general de la República y coordinador de la Comisión de Alto Nivel contra la Corrupción, Genaro Matute, comentó que por su experiencia sabe que algunas compañías de este rubro se ponen de acuerdo para repartirse los contratos. “Sería difícil enfrentarlos con nuevas leyes.

El OSCE (Organismo Supervisor de las Contrataciones del Estado) podría fijar como obligación que se presenten al menos dos postores, pero las empresas igual podrían sacarle la vuelta a la ley”, señaló. Para Matute, la forma de enfrentar posibles actos de concertación y corrupción en los procesos de selección del servicio de limpieza y de recojo de basura es una mayor vigilancia tanto de la Contraloría como del Indecopi.